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30 junio, 2020
Sergio Sarmiento
Columnas

VISITA A LA CASA BLANCA

A los mexicanos nos conviene siempre tener la mejor relación posible con EU.

Al presidente López Obrador no le gusta viajar al extranjero. Hasta este momento no lo ha hecho una sola vez. Su primer viaje será, sin embargo, a Estados Unidos… y bastante pronto.

La primicia la ofreció Donald Trump, el presidente estadunidense, en un acto de campaña el 23 de junio en Yuma, Arizona, una ciudad muy cercana a la frontera con México. La actitud antimexicana que ha caracterizado en el pasado al mandatario desapareció en esta presentación de campaña, en la que ratificó su simpatía personal hacia el mandatario mexicano: “Quiero agradecer al presidente de México; es un buen tipo —afirmó—. Creo que va a venir a Washington muy pronto”.

Si bien el canciller Marcelo Ebrard dijo que no había nada acordado el propio presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó al día siguiente que se estaba negociando la visita. “Es muy probable que vaya a Washington y me reúna con el presidente Trump. Va a ser pronto, nada más estamos esperando definir el carácter del encuentro”. ¿Por qué visitar a Trump? Andrés Manuel respondió: “Quiero ir a agradecer al gobierno de Estados Unidos, al presidente Trump en particular, por el apoyo” en la pandemia, porque ha mostrado “respeto a nuestra soberanía” y porque “ellos aportaron… 250 mil barriles” a la reducción de la producción petrolera que pidió a México la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Las críticas se hicieron sentir de inmediato. Trump ha sido un político abiertamente antimexicano. En 2016 hizo campaña con la propuesta de construir un muro en la frontera con México y obligar a los mexicanos a pagar por él. En este 2020 China ha reemplazado a México como villano favorito, pero sabemos que si a Trump le conviene políticamente volverá a atacar a México sin chistar.

Apuestas

La izquierda de nuestro país criticó severamente al expresidente Enrique Peña Nieto cuando recibió a Donald Trump en Los Pinos en la campaña de 2016. Se dijo que estaba cometiendo un grave error al intervenir en un tema político interno de la Unión Americana. Uno de los críticos fue el actual presidente López Obrador. Hillary Clinton, la candidata demócrata, y quien era considerada la favorita para ganar la elección presidencial, rechazó la invitación para ir a Los Pinos.

Hoy se cuestiona a López Obrador con los mismos argumentos. México no debe meterse en una elección presidencial de Estados Unidos. Trump es un mandatario impresentable y México no debe avalarlo. Tampoco debe apostar por un candidato que está 14 puntos porcentuales abajo en las encuestas.

Pero también hay razones para el punto de vista opuesto. A los mexicanos nos conviene siempre tener la mejor relación posible con Estados Unidos. “Somos prisioneros de la geografía”, advertía el internacionalista Gabriel Guerra. No hay duda de que México tuvo problemas por la mala relación entre Trump y Enrique Peña Nieto, a quien Trump descalificaba como “capitalista”; López Obrador y Trump tienen una mejor relación y afinidad.

Es correcto que López Obrador vaya a Washington. Debe hacerlo en el avión presidencial que se mantiene parado a gran costo para los contribuyentes mexicanos. Debe celebrar la entrada en vigor del TMEC, pero necesita también cultivar la relación que tiene con el presidente de nuestro poderoso vecino. No debe olvidar, sin embargo, las palabras del expresidente de Uruguay, José Mujica, quien hace unos días me dijo: “Pobre de México, tan lejos de Dios, tan cerca del señor Trump”.