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15 octubre, 2020
Hector González
Cultura

ELIMINAR AL FIDECINE COLOCA AL IMCINE EN UNA ENCRUCIJADA

Al desaparecer el Fidecine derogan la responsabilidad del Estado para encargarse del estímulo y la preservación del cine mexicano.

La Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados aprobó la eliminación de 109 fideicomisos, lo que se traduce en reajustar cerca de 68 mil millones de pesos. Si bien para concretarse la iniciativa necesita la aprobación también del Senado de la República su anuncio indignó a buena parte de la comunidad cinematográfica.

El proyecto pone una vez más a los estímulos para el cine mexicano contra las cuerdas. Apenas en abril pasado el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) absorbió al Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) como parte de las medidas de austeridad ante la emergencia sanitaria, según argumentó el Legislativo.

Todavía en julio María Novaro, titular del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), se comprometió a pelear ante la propuesta de reducir a 191 millones de pesos el presupuesto anual de la dependencia a su cargo, lo que implica 46 millones menos que en 2020 y en términos proporcionales dos de cada de diez pesos para las producciones locales.

Ahora, con la nueva medida promovida por los diputados y que implica la desaparición del Fidecine, se busca que los recursos en lugar de ser administrados por un fideicomiso los distribuya el propio Imcine.

Sin marco jurídico

El proyecto despertó dudas en la comunidad cinematográfica. El realizador Víctor Ugalde, presidente del Observatorio Público Cinematográfico, califica como “decepcionante” la medida. Recuerda que la intención de eliminar estos mecanismos se remonta al 19 de noviembre de 2019, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso una ley de austeridad: “Ahí se planteaba la desaparición del Foprocine, pero se pudo contener hasta abril de este año. Ahora, sin consultarnos, se deroga el artículo 33 de la Ley Federal de Cinematografía”.

Ante los cuestionamientos el Imcine responde que los apoyos no desaparecerán. Incluso adelantó que se repartirán por medio de once convocatorias y que el nuevo esquema fortalecerá al organismo. “Los fideicomisos son un mero mecanismo para administrar dinero y su extinción no significa de manera alguna la cancelación de los apoyos al cine y toda su cadena de valor”, declaró María Novaro.

La cineasta Natalia Beristain argumenta que la derogación tal como se plantea desde el gobierno “es un regreso al salinismo duro y puro: ahora dependemos de nuevo de la venia del Ejecutivo”.

Para el documentalista Everardo González antes de arrasar con los fideicomisos tendrían que haber evaluado cuáles funcionan y cuáles no, y haber definido las opciones.

“No hay un marco legal para operarlos de manera directa. Mientras lo crean el dinero se irá a la Secretaría de Hacienda. No es suficiente que el Imcine o la Secretaría de Cultura nos pidan paz y tranquilidad. Me parece que todo se volverá más opaco”, puntualiza González.

Si bien celebra la intención de fortalecer al Imcine, Natalia Beristain deplora que no se esclarezca cómo se hará y la forma en que se ejercerá el dinero. “No nos dicen cómo y menos aún la forma en que ejercerán el presupuesto. ¿Los recursos pasan directamente? La comunicación es ambigua. Estamos a la espera de una explicación puntual”.

Víctor Ugalde advierte que la nueva estructura da pie a que se vuelva al clientelismo de sexenios pasados. “Ahora tenemos a María Novaro, una mujer sensible, pero bajo este esquema podemos regresar a épocas como las de Enrique Soto Izquierdo o Jorge Alberto Lozoya, cuando se apoyaba a quien aplaudía al gobierno y se castigaba a quien lo criticaba”.

Una preocupación similar es la de Beristain: “No tenemos la certeza de que no habrá censura. Al desaparecer el Fidecine derogan la responsabilidad del Estado por hacerse cargo del estímulo y la preservación del cine mexicano”.

Eliminar los fideicomisos, alerta, puede restar autonomía creativa, sin olvidar el daño que se genera a las miles de familias que dependen de la industria.

Everardo González subraya que las modificaciones a la Ley Federal de Cinematografía son lo más preocupante. “Se dice que se lanzarán ocho convocatorias para apoyos y posproducción de largometraje. ¿Qué tipo de largometrajes? El Fidecine y el Foprocine garantizaron producciones al margen del vaivén del mercado. Ahora todo quedará en el Eficine (estímulo que permite a empresas privadas invertir el Impuesto Sobre la Renta en producciones), pero habrá que ver si los empresarios prefieren invertir en el cine antes que en sus ya de por sí golpeadas empresas por la crisis”.

Al margen de los recursos, comenta Víctor Ugalde, “lo que tendríamos que discutir es qué tipo de cine se debe impulsar con los recursos públicos. Creo que María Novaro promoverá obras experimentales y no privilegiará a aquel que se sujeta al mercado ya que este ya tiene un circuito maduro. En 2019 se estrenaron 100 películas, de las que 24 fueron comedias y 24 documentales; estos últimos tuvieron una media de recuperación de tres mil espectadores por película, mientras que diez de las cintas románticas tuvieron más de un millón. Creo que este tipo de producciones ya no deberían aspirar al financiamiento público. Lo urgente es discutir qué estímulos necesitamos y para qué tipo de cine”.

Si bien el esquema actual era perfectible, reconoce Everardo González, “es innegable que el aparato de producción funcionaba. Quien diga lo contrario no vivió la época en que se hacían siete películas al año. Bajo el esquema de los fideicomisos se dio empleo a cientos de jóvenes y se crearon generaciones de cineastas”.

En caso de que avance la desaparición del Fidecine, adelanta Ugalde, la comunidad cinematográfica evalúa promover un amparo. “Estamos en pláticas con senadores ya que la medida es anticonstitucional porque viola el artículo primero, mismo que defiende el respeto a los derechos humanos y donde se incluye a la cultura. Nuestra última opción será interponer una denuncia ante la Convención Interamericana de los Derechos Humanos del Pacto de San José”.