Descubren milenaria tumba zapoteca

En San Pablo Huitzo, Oaxaca

Tumba zapoteca
Foto: Luis Gerardo Peña Torres / INAH
Cultura
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Ciudad de México, México, 23 de enero. En la conferencia matutina de hoy, viernes 23 de enero de 2026, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó el hallazgo arqueológico más relevante de la última década realizado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): una tumba zapoteca que data del año 600 de nuestra era.

“Es el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década en México por el nivel de conservación e información que aporta”, señaló la Presidenta, quien subrayó que se trata de una muestra contundente de la grandeza milenaria de México.

La tumba está localizada en los Valles Centrales del estado de Oaxaca y, por su riqueza arquitectónica y pictórica, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de esta civilización prehispánica.

Por su parte, en redes sociales, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, abonó: “Se trata de un descubrimiento excepcional por su nivel de conservación y por lo que evidencia sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados en la arquitectura y en la pintura mural. Una muestra contundente de la grandeza milenaria de México, que hoy se investiga, protege y comparte con la sociedad”.

El hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional.

Un búho, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte, decora la entrada de la antecámara; su pico cubre el rostro estucado y pintado de un señor zapoteca, posible retrato del antepasado al que estuvo dedicada la tumba, y al que sus descendientes recurrían como intercesor con las divinidades.

El umbral está flanqueado por un dintel, en cuya parte superior se observa un friso compuesto por lápidas de piedra, grabadas con nombres calendáricos; mientras que las figuras de un hombre y de una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, quizás los guardianes del lugar, aparecen labradas en las jambas.

En las paredes de la cámara funeraria se hallan in situ secciones de una extraordinaria pintura mural, en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul: una procesión de personajes que cargan bolsas de copal y caminan en dirección a la entrada.

Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza labores de conservación, protección e investigación del inmueble, incluyendo la estabilización de la pintura mural, cuyo estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y a cambios abruptos en las condiciones ambientales.

De manera paralela, se desarrollan análisis cerámicos, iconográficos y epigráficos, así como estudios de antropología física, con el fin de profundizar en el conocimiento de los rituales, símbolos y prácticas funerarias asociadas a la tumba.

Por su calidad constructiva y riqueza decorativa, el hallazgo se compara con otros conjuntos funerarios zapotecos de alta relevancia en la región, lo que confirma su importancia para comprender la complejidad social, artística y simbólica de esta civilización.

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