Ciudad de México, México, 16 de enero. Grace Hopper fue una pionera en las ciencias de la computación, creadora del primer lenguaje de programación y una de las mayores inspiraciones de mujeres en la disciplina.
El Colegio Nacional inició sus actividades de 2026 con la conferencia “Grace Hopper: la mujer que nos comunicó con las computadoras”, sesión del ciclo Miedos, mitos y verdades de la computación, que coordina e imparte el colegiado Carlos A. Coello Coello.
Grace Brewster Murray nació el 9 de diciembre de 1906 en la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Desde pequeña mostró gran aptitud para la ciencia, incluso fue un reloj el objeto que despertó su curiosidad. Tuvo gran facilidad para las matemáticas, particularmente, la geometría, recordó el científico computacional. Comentó que fue su padre, el corredor de seguros Walter Fletcher Murray, quien la impulsó para no asumir los papeles tradicionales femeninos de la época y la motivó a prepararse.
Brewster Murray cursó una maestría y un doctorado en Matemáticas en la Universidad de Yale, y en 1930 se casó con Vincent Foster Hopper, quien le dio el apellido por el que más tarde sería conocida en el mundo. En diciembre de 1943, Grace, con 34 años, se enlistó en la Marina estadounidense, inmediatamente después asistió a la Escuela de Cadetes Navales para Mujeres en Northampton, Massachusetts.
De acuerdo con Coello Coello, la científica norteamericana fue enviada a Harvard a trabajar en el proyecto de Computación del Buro de Barcos, enfocado en la automatización de sistemas para mejorar el control operativo de la Marina. “Ella se convirtió en la tercera persona en programar la primera computadora de relevadores programable hecha en los Estados Unidos, que medía 15 metros de largo, llamada Mark 1”.
“Mark 1 fue el primer ordenador electromecánico a gran escala que se utilizaba para calcular los ángulos en los que debían apuntarse los nuevos cañones navales de la Marina, y algo que sorprendía de su capacidad era su memoria de 200 palabras”, detalló el colegiado. Agregó que Grace consideró que la tarea más difícil que se le asignó fue realizar un manual para que otros investigadores pudieran usar la computadora.
“Entre las aportaciones más importantes realizadas por el equipo de Hopper en esa época, se encontraron los segmentos de código, que se convertirían en el concepto de subrutina utilizado posteriormente para los lenguajes de programación estructurada moderna”, se refería a la posibilidad de dividir problemas complejos en partes pequeñas y manejables.
Además, “a ella se le atribuye el término 'bug', usado actualmente en la programación para quitar los errores del código”. De acuerdo con el colegiado, la contribución más importante de la carrera de la matemática norteamericana fue el desarrollo del proyecto A-0, el primer compilador de la historia, creado en 1952. Éste se basaba en escribir comandos en inglés que eran convertidos por la computadora a números binarios. “Lo que en su momento se consideró una idea descabellada. Pero los compiladores dieron origen al lenguaje de programación moderno”.
En 1957, Grace Hopper concluyó el primer compilador para procesar datos, lo que significó que ya no sólo procesaba números, el conocido Flow-Matic, enfocado en aplicaciones de negocios, el cálculo de nóminas, las cuentas por cobrar y las operaciones financieras. Este compilador inspiró el primer lenguaje de programación llamado COBOL, que estaba enfocado al mercado de negocios.
Coello Coello agregó que, en 1952, la matemática presentó el artículo “La educación de una computadora”, en el que anticipó la presencia de la Inteligencia Artificial. Planteaba que el objetivo actual era reemplazar, en la medida de lo posible, al cerebro humano por una computadora electrónica. Además, predijo, que el software se volvería más caro que el hardware y que habría un sin número de aplicaciones comerciales en el futuro. También mencionó muchas herramientas y técnicas que se usan hoy en día tales como las subrutinas, el direccionamiento relativo y la optimización del código.
Grace Hopper llegó a impartir 200 conferencias por semana y se caracterizó por motivar a las jóvenes mujeres a acercarse al lenguaje computacional.
“Siempre buscó innovar y se negaba a aceptar lo establecido. En su oficina tenía un reloj que caminaba hacia atrás para recordar que siempre había una manera de cambiar la forma de hacer las cosas. Recibió más de 40 Doctorados Honoris Causa y fue reconocida con la distinción más alta que otorga el gobierno de Estados Unidos, la Medalla Nacional de Tecnología, la Wilbur Lucius Cross de Yale”, concluyó el colegiado.
La sesión enfocada a “Amazing Grace”, la “increíble Grace”, que inauguró el ciclo Miedos, mitos y verdades de la computación, coordinado e impartido por el colegiado Carlos Coello Coello, se encuentra completo en elcolegionacionalmx.

