ESCRIBIR CONTRA EL OLVIDO: LAS NARRADORAS CUBANAS VUELVEN A ESCENA

“Un acto de justicia literaria y de memoria”.

Capote
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Durante años la historia literaria cubana se escribió con graves omisiones: en antologías y relatos oficiales las escritoras, cuando no eran completamente ignoradas, aparecían de manera esporádica. Sin embargo, las autoras cubanas construyeron a lo largo del siglo XX una tradición narrativa diversa, sólida y profundamente crítica, aunque relegada a los márgenes del canon.

Como un acto de justicia literaria Vindictas. Cuentistas cubanas busca iluminar esta zona que durante décadas fue invisibilizada. Esta antología que publica la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM reúne cuentos escritos por mujeres de la isla desde las primeras décadas del siglo pasado hasta 2000.

El volumen, editado dentro de la colección Vindictas —dedicada a recuperar voces literarias excluidas—, propone una revisión profunda de la narrativa cubana desde una perspectiva histórica y de género.

La selección y el prólogo estuvieron a cargo de la crítica y narradora Zaida Capote Cruz, quien en su texto introductorio, titulado Materia oscura, ofrece una metáfora contundente para explicar el lugar que han ocupado estas autoras: una presencia imprescindible, constante, pero sistemáticamente ignorada.

En entrevista con Vértigo Capote reflexiona: “Esa metáfora me llegó un día mientras veía en un programa de televisión a un astrónomo explicar la desazón de la ciencia frente a la materia oscura. Me quedé pensando que algo así había ocurrido con las cuentistas en Cuba. Si se revisan historias literarias, antologías, se verá que las escritoras solían ser tratadas hasta hace muy poco como una anomalía”.

Agrega: “Para mucha crítica la escritura de las mujeres era, ciertamente, como la materia oscura: estaba ahí, pero no lograban verla; y si la veían, ni siquiera podían entenderla, entender sus méritos”.

Rescate literario

Vindictas. Cuentistas cubanas reúne textos publicados entre 1913 y 2000. Sobre la selección de los cuentos la antóloga apunta que “los criterios fueron exclusivamente literarios y de extensión. Tenía las páginas contadas y puede que en algún caso escogiera, entre varios satisfactorios, el cuento más corto, para no comprometer la variedad de la antología”.

El volumen reúne a autoras como Aurelia Castillo, Ofelia Rodríguez Acosta, Lydia Cabrera, Surama Ferrer, María Elena Llana, Esther Díaz Llanillo, Lourdes Casal, Mirta Yáñez, Uva de Aragón, Excilia Saldaña, Marilyn Bobes, Ena Lucía Portela, Karla Suárez y Anna Lidia Vega Serova, entre muchas otras.

Capote reconoce que si bien algunas autoras quedaron fuera del libro, “creo que la antología, con mi selección, da una imagen bastante potente de cuánto nos falta por descubrir de ese siglo XX que tanto significó para la apropiación masiva de las mujeres de espacios hasta entonces ajenos, como puede ser el ámbito literario”.

La antología ofrece un mapa narrativo que atraviesa distintas generaciones, estéticas, preocupaciones y contextos diversos. Uno de ellos emergió con especial fuerza solo después de la publicación del libro: la violencia contra las mujeres.

“No fui consciente de cuántas veces aparecía ese tema mientras hacía la selección”, admite Capote. “Está ahí de muchas formas: a veces de manera explícita, a veces solapada. Es algo que sorprende mucho a quienes leen la antología de un tirón”.

Junto a este eje los cuentos dialogan con la historia nacional, exploran conflictos sociales, recuperan tradiciones afrocubanas y/o se internan en lo fantástico y lo irreal. Lejos de una escritura homogénea el libro muestra una pluralidad de registros y estrategias narrativas que desmontan la idea de una “literatura femenina” uniforme.

El panorama actual para las escritoras cubanas es, según Capote, muy distinto al de finales del siglo pasado. Aunque la vigilancia crítica sigue siendo necesaria, hoy resulta difícil imaginar una exclusión tan abierta como la que se vivió durante décadas.

“Después del estallido narrativo de los noventa, con autoras jóvenes muy potentes y la recuperación de otras que habían dejado de publicar, la situación cambió”, explica. A ello se sumó el trabajo de la crítica feminista y de antologías fundamentales como Estatuas de sal, Damas de social o Sombras nada más, que contribuyeron a reconstruir una genealogía propia.

“Hoy, si revisamos concursos literarios o catálogos editoriales, las mujeres ocupan su lugar con justicia. Nos mantenemos alerta, claro está, pero hoy parece impensable, por ejemplo, que a alguien se le ocurra hacer una antología de cuento cubano y no haya mujeres, algo que ocurría todavía a fines del siglo XX”, reflexiona Capote.

Que este rescate se publique bajo el sello de la UNAM y forme parte de la colección Vindictas tiene, para Capote, un significado especial. La idea original de la antología surgió a partir de una propuesta del entonces embajador mexicano en Cuba, Miguel Díaz Reynoso, pero su integración a Vindictas fue, dice, “la mejor de las noticias”.

Además, apunta que “es la colección soñada para un libro como este, porque Vindictas arropa a las cubanas con las voces y el talento de tantas autoras, que es un verdadero lujo. La colección, además de cuidada editorialmente, es bella. Y eso es una suerte”.

Vindictas. Cuentistas cubanas se presentará en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) el próximo 25 de febrero a las 12:00 horas en el salón El Caballito. Aunque Capote no podrá asistir, en su lugar estarán Karla Urbano, Lucía Melgar y Aída Chacón.

Más que un punto de llegada, esta antología se plantea como un inicio: una invitación a releer la literatura cubana del siglo XX desde otro lugar, a reconocer esa materia oscura que siempre estuvo ahí y que, por fin, comienza a ser visible, a obtener el lugar que merece.

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