LAS OLAS DEL REY: UNA PROPUESTA INCLUYENTE Y MULTISENSORIAL

Las olas del rey
Cultura
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La imaginación y la fantasía son territorio vivo desde el inicio de la humanidad. Encontramos bestiarios antiquísimos llenos de animales maravillosos como unicornios, dragones, aves fénix y un sinfín de seres surreales. Los mitos, los cuentos, las leyendas se nutren de estos personajes y de situaciones maravillosas, lo que nos muestra que la creatividad es inagotable.

Ahora, en un punto en el que las artes escénicas buscan renovar sus vínculos con el público, la Compañía Nacional de Danza (CND) y la agrupación Danza Visual apuestan por la imaginación como puente generacional al presentar Las olas del rey, una propuesta multisensorial que se inspira en la novela de Peter S. Beagle, El último unicornio.

Bajo la dirección de Patricia Marín Escutia, Leonardo Beltrán y Rogelio Marín, Las olas del rey es una reinterpretación que traduce la narrativa literaria al lenguaje del cuerpo. La historia sigue a Amanthea, la última unicornio, en su búsqueda por encontrar a los suyos, atrapados por el temible rey Haggard y custodiados por el Toro Rojo.

En su travesía, la protagonista se acompaña de personajes entrañables como Schmendrick, un mago errático, y Molly Grue, una figura humana que aporta sensibilidad y coraje. Pero más allá de la anécdota la obra se construye como una reflexión sobre la memoria, la pérdida, el asombro y la capacidad de creer.

Patricia Marín cuenta en entrevista con Vértigo el proceso de traducción de la obra de Beagle a la danza: “La danza busca a través de sensaciones y a través de imágenes conectar con las emociones del libro. En este caso la obra se leyó varias veces. Se hizo una sinopsis o una suite de las escenas que podrían ser deconstruidas en danza”.

Y continúa: “Por ejemplo, utilizamos mucho el ensamble de ballet para generar el movimiento de las olas, que es una de las partes más importantes del libro. Y la historia se apoya en una narración en off, donde nos cuentan qué está pasando en la historia además de estar viéndola a través de los bailarines de la CND. En este caso hicimos cuatro guiones para empezar a traducir primero a la música, cómo íbamos a representar cada escena y posteriormente ya a la danza”.

En términos visuales Las olas del rey propone una síntesis entre tradición y modernidad. La coreografía parte de una base clásica, pero incorpora matices contemporáneos que amplían su expresividad.

La iluminación, diseñada por Gabriel Torres, introduce una estética más actual que contrasta con la estructura narrativa clásica del “viaje del héroe”. Por su parte, el vestuario de Sara Salomón apuesta por una imaginería fantástica: máscaras, tocados y largas cabelleras blancas transforman a las bailarinas en criaturas míticas.

Por otro lado, la música original, compuesta por Rogelio Marín, incorpora influencias de coros celtas y atmósferas sonoras que remiten a un universo épico y emocional, cercano al de un “soundtrack de libro”, como lo describe la directora.

Recuperar el asombro

Uno de los aspectos más llamativos de la obra es su enfoque narrativo. A diferencia de muchas historias románticas, aquí la protagonista no elige el amor como destino final.

Luego de experimentar la condición humana (el dolor, la mortalidad y el deseo), Amanthea decide cumplir su misión y liberar a los unicornios, renunciando a una posible vida junto al príncipe de la historia.

Además, esta puesta en escena destaca por su compromiso con la accesibilidad. La temporada incluirá una función relajada dirigida a personas neurodivergentes, así como la presencia de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) para personas con discapacidad auditiva.

Para Marín, este enfoque no es un añadido sino parte esencial del proyecto artístico. “La inclusión no debe ser forzada, debe ser orgánica. En nuestro caso, ha sido un proceso que hemos construido durante años”, afirma.

Danza Visual ha trabajado previamente en proyectos como Escafandra, donde la lengua de señas forma parte integral de la escena. Esa experiencia permitió que, en esta nueva producción, la inclusión se integrara desde las primeras etapas.

Al respecto, Marín añade: “El objetivo es diversificar los públicos y generar espacios donde todos puedan acceder a la experiencia artística”.

La temporada, a llevarse a cabo del 7 al 24 de mayo en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, será accesible a todo público y todos los bolsillos, pues el costo de los boletos es de 80 pesos, más descuentos para estudiantes, docentes y personas adultas mayores.

Esta obra se realizará en los siguientes horarios: jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 13:00 y 19:00 horas; y domingos a las 13:00 y 18:00 horas. Los boletos están disponibles en las taquillas del Centro Cultural del Bosque y en línea.

Actualmente —y desde hace mucho tiempo— la racionalidad suele imponerse sobre la imaginación, y ante esto Las olas del rey se plantea qué ocurre cuando dejamos de creer en lo fantástico: sugiere que lo mágico no desaparece sino que se vuelve invisible para aquellos que han olvidado cómo mirar.

En este sentido, la propuesta busca, además de entretener, reactivar una sensibilidad que muchas veces queda relegada en la vida adulta. A través del lenguaje coreográfico, la apuesta estética y el compromiso con la inclusión, esta producción se perfila como una experiencia escénica que convoca a redescubrir el asombro.

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