EL LEGADO DE BUENA VISTA SOCIAL CLUB LLEGA A LA CDMX

“La tradición no está reñida con la vigencia”.

Buena Vista Social Club
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Hace tres décadas, en La Habana, nació un proyecto musical que cambiaría para siempre la percepción de la música tradicional cubana en el mundo: Buena Vista Social Club. Lo que comenzó como una reunión de veteranos intérpretes, muchos de ellos prácticamente retirados de los escenarios, terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural sin precedentes.

Con el lanzamiento de su álbum homónimo en 1997 el grupo no solo alcanzó el éxito internacional sino que devolvió además al centro de la conversación géneros como el son cubano, el bolero, la guajira y el danzón, reafirmando la riqueza musical de la isla caribeña.

Aquel disco reunió a figuras entrañables, como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Eliades Ochoa, Omara Portuondo y Orlando López, artistas que aportaron autenticidad y profundidad a un sonido que parecía suspendido en el tiempo.

Canciones como Chan Chan, El cuarto de Tula, Candela y El carretero trascendieron generaciones y fronteras, convirtiéndose en himnos que hoy siguen sonando en festivales, películas, documentales y playlists de todo el planeta.

Buena Vista Social Club fue un fenómeno cultural que abrió una ventana hacia la memoria musical de Cuba. En un momento dominado por las grandes producciones comerciales y los sonidos electrónicos, el proyecto apostó por lo orgánico: guitarras, tres cubano, percusiones tradicionales, piano y voces curtidas por la experiencia. Esa honestidad conquistó a públicos de todas las edades, demostrando que la tradición no está reñida con la vigencia.

Como homenaje a esta agrupación icónica Ibrahim Ferrer Jr. llegará el próximo 28 de febrero al Grand Forum Coyoacán de la Ciudad de México con su gira internacional Legado Buena Vista Social Club. Más que un concierto, la presentación se perfila como un encuentro con la historia viva de la música cubana.

Ferrer Jr. es cantante, compositor y heredero directo de una tradición invaluable. Hijo del legendario Ibrahim Ferrer —voz emblemática de Buena Vista—, creció entre ensayos, escenarios y anécdotas que forman parte de la memoria colectiva de la música latinoamericana. Sin embargo, su carrera no se ha construido desde la sombra de su padre, sino desde una identidad propia que honra el legado sin caer en la imitación.

Con más de 25 años de trayectoria, ha recorrido escenarios de Europa, América Latina y Estados Unidos, llevando un repertorio que combina respeto por la raíz y frescura interpretativa. Su voz conserva la calidez y la cadencia del son, pero también incorpora matices contemporáneos que conectan con nuevas audiencias. Para él la herencia no es un peso sino una responsabilidad asumida con orgullo.

Tradición viva

En entrevista con Vértigo el músico reflexiona sobre las enseñanzas que marcaron su camino artístico y personal. “Mi padre me enseñó a no tener miedo, a enfrentar las cosas y las dificultades. El carisma que uno desarrolla en el escenario creo que nace con uno. Hay personas que estudian arte, música o canto; yo no estudié formalmente, pero tuve la mejor escuela y el mejor profesor: la persona que tenía a mi lado”.

Esa formación cercana, cotidiana y profundamente humana es la que hoy se refleja en su propuesta escénica. Para Ferrer Jr. el escenario es un espacio de comunión: un lugar donde la tradición dialoga con el presente y donde el público se convierte en parte activa del espectáculo.

Para este concierto el músico promete un repertorio amplio y diverso. Sones, boleros, chachachás y mambo se entrelazarán con los clásicos inmortales del Buena Vista Social Club. Pero el espectáculo no se limita a la nostalgia. También incluirá composiciones propias que dan cuenta de su identidad artística, así como una sorpresa especial dedicada al público mexicano.

“Es un repertorio bastante amplio: habrá de todo. Además de los temas del legado, también tenemos canciones propias. Y también habrá temas del repertorio popular mexicano, porque me gusta respetar al país al que voy. México tiene tanta música y tantos grandes compositores e intérpretes, que sería una falta de respeto no cantar algo de su tierra”, comenta.

Agrega: “Amo a (Armando) Manzanero; para mí es uno de los grandes compositores que ha existido en el mundo. Siempre busco la manera de interpretar alguna de sus canciones, con el respeto que merece ese gran hombre”.

Esta conexión entre Cuba y México no es casual. Históricamente, ambos países han compartido puentes musicales profundos: del bolero al son, del danzón al mambo, las influencias han viajado en ambas direcciones durante décadas. En este sentido, la visita de Ferrer Jr. no solo representa un concierto sino un reencuentro cultural.

Para el artista, la continuidad del proyecto es ante todo un acto de gratitud y compromiso. “La continuación es un homenaje, un respeto a las personas que te educaron y te hicieron. Lo que estamos haciendo es buscar la manera de que esta música se siga respetando, que se siga realizando”.

En tiempos donde las tendencias musicales cambian con rapidez vertiginosa, defender la tradición puede parecer un desafío. Sin embargo, Ferrer Jr. está convencido de que las nuevas generaciones no solo escuchan estos géneros sino que los redescubren y los reinterpretan.

Sobre lo anterior, argumenta: “Mientras podamos inculcar a los jóvenes este tipo de música —porque la están oyendo, la están buscando, la están desarrollando—, yo creo que ellos también están construyendo un legado”.

Para él la música de Buena Vista Social Club funciona como una matriz: una base sólida desde la cual pueden surgir nuevas propuestas. No se trata de repetir fórmulas, sino de entender la esencia —la cadencia, la poesía, la emoción— y proyectarla hacia el futuro.

En el escenario lo acompañan alrededor de diez músicos que recrean con fidelidad y energía el sonido característico del proyecto. Pero hay una presencia que tiene un significado especial: la de Liz Ferrer, la integrante más joven de la familia, quien participa en los coros, en la coordinación de las coreografías y también tiene su propio momento como solista.

Legado Buena Vista Social Club es una oportunidad para reencontrarse con canciones que forman parte del imaginario colectivo, pero también para descubrir la evolución de un linaje musical que se niega a desaparecer. Los boletos para este imperdible concierto pueden adquirirse a través de internet.

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