LIBROS Y AUTORES PREMIADOS DURANTE 2025

“La literatura como espacio de reflexión, resistencia y diálogo”.

Literatura 2025
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2025 fue un año especialmente fértil para la literatura. Autores de distintas latitudes, lenguas y tradiciones fueron reconocidos con premios nacionales e internacionales que además de celebrar trayectorias consolidadas alentaron nuevas formas de narrar, escribir y traducir el mundo.

La diversidad de voces, el reconocimiento a las lenguas originarias, la literatura infantil y juvenil, así como el trabajo de traducción, marcaron la pauta de una temporada literaria que amplió el canon y lo volvió más plural.

Entre los nombres más destacados se encuentran László Krasznahorkai, Gioconda Belli, Gonzalo Celorio, Ana García Bergua, David Szalay y Fernanda Trías, quienes recibieron importantes galardones por su obra y su aportación a la literatura contemporánea.

Sin embargo, el mapa de premiaciones fue mucho más amplio y reveló una tendencia clara: el interés por historias que dialogan con la memoria, el desarraigo, la violencia, la identidad y las transformaciones sociales del siglo XXI.

Uno de los rasgos distintivos de 2025 fue el reconocimiento a trayectorias literarias de largo aliento. El escritor húngaro László Krasznahorkai, considerado una de las voces más influyentes de la narrativa europea contemporánea, recibió el Premio Nobel de Literatura gracias a una obra marcada por estructuras complejas, reflexiones filosóficas y una prosa exigente que ha desafiado a generaciones de lectores.

En el ámbito latinoamericano, Gioconda Belli fue reconocida con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria debido a su poder de entrelazar poesía, narrativa y compromiso político. Su obra, traducida a múltiples idiomas, resulta clave para visibilizar la experiencia femenina en América Latina y para consolidar una literatura que combina lirismo con memoria histórica.

Gonzalo Celorio, por su lado, fue distinguido con el Premio Cervantes en reconocimiento a su labor como narrador, ensayista y promotor cultural. Su obra es fundamental para pensar la ciudad, la tradición literaria mexicana y el diálogo entre pasado y presente. El reconocimiento a Celorio también subrayó la importancia de quienes, además de escribir, han contribuido a la formación de lectores y al fortalecimiento de instituciones culturales.

Nuevas sensibilidades

La narrativa contemporánea tuvo un lugar central en las premiaciones de 2025. Autores como David Szalay —ganador del Premio Booker por su novela Flesh— fueron reconocidos por obras que exploran la fragilidad de los vínculos humanos en un mundo globalizado, con personajes atravesados por la soledad, la precariedad emocional y la búsqueda de sentido.

El famoso Premio Herralde de Novela, impulsado por la editorial Anagrama, se otorgó a Pablo Maurette por el libro El contrabando ejemplar. El jurado compuesto por Cecilia Fanti, Gonzalo Pontón Gijón, Marta Sanz, Juan Pablo Villalobos y Silvia Sesé celebró la polémica, imaginativa y divertida pluma del escritor argentino.

Por otro lado, la escritora Fernanda Trías fue celebrada por segunda ocasión con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su obra El monte de las furias, una narrativa intensa, inquietante y profundamente corporal. Sus libros abordan temas como el encierro, la enfermedad, el miedo y la vulnerabilidad, y han encontrado eco en lectores de distintas generaciones.

Ana García Bergua también figuró entre las autoras galardonadas del año, con el Premio Bellas Artes de Literatura Inés Arredondo. El jurado, integrado por Tedi López Mills, Daniela Tarazona y Sara Uribe, decidió otorgar esta distinción a la autora por “mostrar, a lo largo de muchos años, una enorme riqueza y destreza narrativa. Cada uno de sus libros es una apuesta estética y formal, innovadora, lúcida y sorprendente”.

Otro de los ejes centrales de 2025 fue el reconocimiento a la literatura infantil y juvenil. En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, Jorge Luján recibió el galardón de la edición XXI del Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil gracias a su lenguaje musical y sensorial, capaz de dialogar con la infancia, la juventud y la comunidad.

La dramaturga Sara Pinedo recibió el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher por su obra Mala. Durante la ceremonia de entrega el jurado la reconoció por su sensibilidad, su fuerza creativa y su aportación al teatro infantil y juvenil.

Uno de los avances más significativos del año fue el reconocimiento a obras escritas en lenguas originarias. Diversos premios nacionales e internacionales distinguieron libros publicados en náhuatl, maya, mixe, zapoteco y quechua, entre otras lenguas, así como proyectos de edición bilingüe.

La escritora indígena María Victoria Díaz Ruiz, por ejemplo, recibió en la FIL el Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA) por su obra en el género de cuento Sokem Viniketik (Hombres absurdos), escrita en la lengua Batsˡ i kˡop (tsotsil). Los seis textos que integran el libro giran en torno de la muerte, la pobreza, la realidad y el choque con la modernidad.

Siguiendo el mismo hilo, la poeta oaxaqueña Natalia Toledo fue distinguida con la Medalla Bellas Artes en la disciplina de Literatura en Lenguas Indígenas por su destacada aportación al arte y la cultura de nuestro país. Entre sus obras destacan Paraíso de fisuras, Mujeres de sol, mujeres de oro y Flor de pantano.

De igual manera, durante el año se entregaron diversos reconocimientos a editoriales independientes, a la poesía, al ensayo, a la crónica y a la novela gráfica. Temas como la memoria histórica, el feminismo, el cambio climático y las transformaciones tecnológicas se hicieron notar.

Pero más allá de los nombres y los galardones 2025 fue un año que confirmó la vitalidad de la literatura como espacio de reflexión, resistencia y diálogo. Por ello, los premios otorgados celebran sobre todo la diversidad de miradas, lenguas y experiencias que conforman el panorama literario actual.

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