vertigo

MALINCHE Y LA FORTALEZA MEXICANA

Plataforma cultural que busca abrir una conversación sobre historia, identidad, mestizaje y cultura

María Laura Medina de Salinas y Ricardo B. Salinas Pliego.
María Laura Medina de Salinas y Ricardo B. Salinas Pliego.|Foto: Concepción Morales

Malintzin. Malinalli. Doña Marina. La Malinche. Cinco siglos después, su nombre continúa provocando preguntas: ¿fue intérprete, mediadora, estratega, víctima, sobreviviente o protagonista? ¿Puede absurdamente llamarse “traidora” a una mujer que vivió en un territorio donde todavía no existía México como nación?

El regreso de Malinche, el musical al Frontón México, coloca nuevamente a este personaje en el centro de la conversación. Pero esta segunda temporada llega acompañada de un proyecto más amplio, interesante e incluyente, este es, Fortaleza Mexicana.

Se trata de una plataforma cultural que busca abrir una conversación sobre historia, identidad, mestizaje y cultura, impulsada por María Laura Medina de Salinas, presidenta de Design Week Mexico (DWM) y del Consejo México Territorio Creativo, Ricardo Salinas Pliego, presidente y fundador de Grupo Salinas (GS), el escritor e historiador Juan Miguel Zunzunegui, y Quetzalli De La Concha, directora general de Fortaleza Mexicana.

La presentación de Fortaleza Mexicana y el regreso de Malinche, el musical ocurrieron el 1 de octubre. La producción de Nacho Cano vuelve después de su primera temporada mexicana y mantiene su propuesta de gran formato, con música, danza, teatro, recursos audiovisuales y una experiencia sensorial.

Pero, más allá del espectáculo, hay dos coincidencias de fondo: ¿Cómo contar de manera correcta la historia de México y qué significado tiene esa historia para entender quiénes somos hoy?

Una mujer, muchas historias

La figura de Malintzin o Malinche es interpretada de maneras muy distintas. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la identifica como una pieza fundamental de la comunicación durante la Conquista.

Su conocimiento de distintas lenguas le permitió convertirse en un enlace entre los españoles y diversos pueblos mesoamericanos, pero su papel fue más allá de interpretar palabras: también participó en negociaciones y en un complejo escenario de alianzas.

Su historia, sin embargo, está marcada por la escasez de fuentes. Se sabe que fue entregada a los españoles en Tabasco en 1519 y que posteriormente se convirtió en compañera e intérprete de Hernán Cortés.

Su conocimiento del náhuatl, el maya y posteriormente del español le dio una posición excepcional en un momento de profundas transformaciones. La palabra se convirtió así en una forma de poder.

Malintzin transmitió mensajes, pero también comprendió contextos, facilitó negociaciones y fue intermediaria entre sociedades diferentes que terminaron por dar origen a una nación. Es decir, Malintzin fue parte de ese proceso. No obstante, no fue todo el proceso.

Pensamiento, arte y comunidad

Es precisamente aquí donde aparece Fortaleza Mexicana. Durante la presentación de la plataforma, Medina de Salinas planteó la necesidad de ampliar la manera en que los mexicanos miran su historia: sin negar las vicisitudes de la Conquista, pero incorporando también el encuentro cultural y las expresiones que surgieron de él.

Para Medina de Salinas, el mestizaje está presente en la gastronomía, la música, la arquitectura, las fiestas, las tradiciones y el lenguaje. México, sostuvo, “no tendría que elegir entre una raíz indígena y otra española, porque ambas forman parte de su historia”. La propuesta es entender ese mestizaje como una fortaleza cultural.

Desde esta perspectiva, Fortaleza Mexicana reúne contenidos, pensamiento, arte y comunidad en cinco ejes: historia y memoria; identidad cultural; sicología colectiva; Hispanoamérica y liderazgo; y pensamiento crítico y comunidad.

Uno de los planteamientos centrales de Medina de Salinas es pasar de una mirada basada exclusivamente en el conflicto y el resentimiento hacia otra que reconozca la responsabilidad, la integración y las posibilidades de México. “No tenemos que elegir” entre una raíz y otra resume esa propuesta.

En ese contexto, Malinche, el musical adquiere un significado especial: la historia de una mujer que vivió entre distintas lenguas y culturas se convierte en una puerta para reflexionar sobre el encuentro de mundos que terminó dando forma a una sociedad mestiza.

Cambiar las ideas para cambiar a México

En su intervención, Salinas Pliego llevó la conversación hacia el terreno de las ideas. Señaló que, desde su perspectiva, México necesita revisar la manera en que interpreta su propia historia y dejar atrás una visión centrada únicamente en la derrota y la victimización.

En ese sentido, defendió la importancia de conocer el pasado con sus luces y sombras, sin negar la violencia, los conflictos y las contradicciones que forman parte de la historia del país.

Para Salinas Pliego esa revisión histórica está vinculada con la responsabilidad individual y con la libertad. Sostuvo que una sociedad que atribuye permanentemente sus problemas a otros termina esperando que alguien más los resuelva. Frente a ello, planteó que responsabilidad no significa culpa, sino capacidad para actuar y transformar la realidad.

Desde esa perspectiva, habló de la necesidad de fortalecer el Estado de Derecho, proteger el esfuerzo y la propiedad, contar con un gobierno que gaste de manera eficiente y garantizar condiciones básicas de seguridad, salud y educación.

“México merece algo mejor, nos merecemos algo mejor. México tiene muchas cualidades, las personas mexicanas tienen muchas cualidades, entre ellas somos muy trabajadores. Pero si nos siguen despojando de todo lo que producimos, mantener una casta de parásitos está canijo”, aseveró.

Agregó: “Necesitamos más fortaleza, fortaleza para defender nuestras ideas, fortaleza para luchar por lo que está bien. Y también debemos tener una propuesta muy clara. ¿Qué queremos? Queremos una vida mejor, una vida mejor es donde hay prosperidad, donde hay abundancia en los hogares, donde hay riqueza, no pobreza”.

El empresario cerró su intervención retomando la idea central de Fortaleza Mexicana: el cambio no comienza en las instituciones, sino en la manera de pensar de las personas.

“Si cambias las ideas que tienes en la cabeza, vas a cambiar tus decisiones. Si cambias tus decisiones, vas a cambiar tus acciones”, sostuvo.

Para él, la transformación de México pasa por millones de decisiones individuales y por recuperar la confianza en la capacidad de los mexicanos para construir un país más próspero, seguro y libre.

El musical no es un libro de historia

La distinción es importante. Malinche, el musical es una obra artística, no una reconstrucción documental de la Conquista. Nacho Cano utiliza música, danza, dramaturgia, escenografía y recursos audiovisuales para construir una interpretación del encuentro entre dos mundos.

La producción combina flamenco, pop y rock, música en vivo y una propuesta visual de gran formato. Más de 60 artistas forman parte del espectáculo, que también incorpora recursos sensoriales para convertir la función en una experiencia inmersiva.

El teatro permite abordar acontecimientos históricos desde la emoción y la representación, aunque eso implica distinguir entre lo documentado y lo que pertenece a la creación artística. En ese sentido, Malinche, el musical no pretende sustituir a los historiadores; propone una interpretación, y una interpretación puede abrir preguntas.

Figura excepcional

El contacto entre las sociedades mesoamericanas y los españoles produjo violencia y conflicto, pero también intercambios culturales que continuaron durante siglos.

México fue tomando forma a través de lenguas, alimentos, tradiciones, música, arquitectura, religión, arte y distintas formas de entender el mundo.

Por eso Malintzin puede ser entendida como una figura dentro de la historia del mestizaje, pero no como su única explicación.

Su importancia está en que permite observar ese proceso desde un personaje concreto: una mujer indígena que se convirtió en intermediaria entre sociedades distintas y que terminó ocupando un lugar excepcional en uno de los episodios decisivos de la historia de México.

Pero también existe una paradoja. Malintzin tuvo capacidad de decisión en determinados momentos, pero vivió dentro de estructuras de poder que condicionaban sus posibilidades. Su historia comenzó, además, con su entrega como esclava.

Por eso reducirla a heroína o villana tampoco explica quién fue.

Riqueza compartida

Fortaleza Mexicana busca llevar la discusión más allá de Malinche. En este aspecto, la gastronomía, la música, la arquitectura, el arte y las tradiciones aparecen como expresiones cotidianas de una identidad construida a lo largo de siglos. La propuesta es observar estos elementos como parte de una riqueza cultural compartida.

En palabras de sus impulsores, se trata de pasar de una lectura centrada exclusivamente en la confrontación a otra que también reconozca la capacidad de crear a partir del encuentro.

Como señaló Medina Salinas: “No se trata de ignorar la violencia histórica, lo importante es incorporar otras dimensiones”.

Durante la alfombra roja, con motivo del inicio de la segunda temporada de Malinche, el musical, Salinas Pliego y Medina de Salinas destacaron la intención de impulsar proyectos que permitan replantear la manera en que los mexicanos observan su pasado y su identidad.

En ese sentido, el presidente de GS, afirmó que Fortaleza Mexicana representa una oportunidad para defender las ideas de la libertad y dejar atrás una visión de victimismo que se nos ha enseñado desde niños.

Porque la historia de México no nació de una sola voz. Se construyó entre muchas, y la de Malintzin fue una de las más importantes.