MR GWYN: UNA OBRA SOBRE LA INTIMIDAD Y LA REVELACIÓN

Mr GWYN
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En este tiempo marcado por la prisa y la exigencia constante de producir, no hay duda de que detenerse, observar y reflexionar pueden ser actos profundamente subversivos: esta es la premisa que atraviesa Mr. Gwyn, la puesta en escena que surge a partir de la novela homónima del escritor italiano Alessandro Baricco.

Bajo la dramaturgia de Juan Cabello y la dirección de Alonso Íñiguez, Mr. Gwyn se presenta en el Teatro Helénico del 15 de enero al 15 de febrero como una experiencia teatral que apuesta por la pausa, el silencio y la mirada atenta como forma de encuentro.

La historia se centra en Jasper Gwyn, un escritor que se encuentra en el punto más alto de su carrera literaria. Reconocido, publicado y leído, Gwyn decide, de manera inesperada, renunciar al prestigio y a la maquinaria del mundo editorial para buscar otra manera de encontrar sentido.

Durante ese tránsito el protagonista inventa un oficio singular: retratar personas con palabras, no desde su apariencia física ni desde la anécdota, sino desde aquello invisible que aparece cuando alguien es mirado con atención absoluta.

Ese acto de dejar de producir para empezar a mirar se convierte en el núcleo ético y poético de Mr. Gwyn. Mientras la actualidad exige narrar sin pausa, exhibir la intimidad y transformar toda experiencia en contenido, esta obra propone un movimiento contrario: callar, observar y dejar que la palabra emerja solo cuando es necesario. Así, la literatura deja de ser mercancía y vuelve a ser encuentro.

Reconocida como una pieza clave de la literatura contemporánea y traducida a más de 30 idiomas, la novela de Baricco encuentra en esta adaptación escénica una nueva dimensión. Más que ilustrar el texto original, la obra busca dialogar con él desde el lenguaje teatral, ampliando los límites del relato y proponiendo una experiencia que interpela directamente al espectador.

El elenco que da vida a este universo lo integran intérpretes de primer nivel: Mauricio García Lozano, Angélica Bauter, Arturo Reyes, Alejandro Morales, Lucero Trejo, Assira Abbate, Ana Sofía Gatica, Jacobo Lieberman, Abraham Jurado y Luis Ra Acosta. A ellos se suman los cuerpos artísticos conformados por Silvia Herida, Alejandro Arreola, La Nars, Marina Ortíz y Enrique Cervantes, quienes enriquecen la puesta desde el movimiento, la presencia física y la construcción de atmósferas.

Otro de los pilares fundamentales de Mr. Gwyn es el diseño escénico. Mauricio Ascencio, responsable de escenografía, iluminación y vestuario, construye un espacio que favorece la concentración y el recogimiento. La luz se convierte en una presencia narrativa que acompaña los estados emocionales y marca los ritmos de la puesta.

El diseño sonoro, a cargo de Jacobo Lieberman, dialoga con el silencio y lo potencia, creando una atmósfera donde cada sonido adquiere una resonancia particular.

Espacio de contemplación

En entrevista con Vértigo, Alejandro Morales, quien actúa en la obra, habla sobre los papeles que interpreta y la belleza e importancia de Mr. Gwyn.

—Cuénteme de su personaje…

—Hago a tres personajes que son incidentales en esta historia. A un trabajador de bienes raíces que le ayuda a Jasper Gwyn a encontrar un espacio para que realice su sueño. Es esta persona quien le ayuda a encontrar el lugar donde va a poder realizar esos retratos que quiere hacer. También hago al esposo de uno de los personajes que ayuda a Mr. Gwyn a conseguir sus sueños de alguna manera. Y finalmente hago al padre de uno de los personajes que detona un poco el final de la historia.

—Entonces, tiene más retos porque interpreta a tres personas distintas.

—Sí, pero me gusta ese reto. O sea, para un actor siempre es muy bonito hacer un solo personaje que va recorriendo la obra y entra en un momento de la historia y termina diferente, pero vemos todos su camino. Pero cuando hay este tipo de regalos escénicos para un actor, es muy bello; porque solamente tienes un instante. Yo tengo poquitos momentos para que cada personaje nazca y se muera ahí, no se desarrolla más; solo aparece, llega a hacer lo que tiene que hacer y se va.

Agrega: “Me gusta mucho este juego de cómo le inyectas una voz distinta, energía distinta, un algo distinto a cada personaje para que el público vea la singularidad de cada uno. Eso resulta atractivo también para la historia”.

—¿Por qué vale la pena ver esta puesta en escena?

Mr. Gwyn es una obra que conecta mucho con las emociones, es un juego, es un cuento, es una obra contemplativa; la gente va a ver la obra, pero también a solo mirarla. De eso va también, de mirar, de cómo estos personajes se miran. Jasper Gwyn es un escritor que decide mandar al carajo su éxito y cambiar de oficio. Invita un nuevo trabajo, que se trata de retratar personas con palabras. Observa a la gente y sobre eso los escribe, los describe, en lugar de pintar.

Y finaliza: “Es una obra muy bella. Me gusta mucho el lenguaje entre poético y mágico de esta adaptación; y me parece que eso que la novela tiene y que nos va atrapando cuando la leemos, también sucede en el teatro”.

Más allá de la historia, Mr. Gwyn se instala como una reflexión sensible sobre la forma en que nos acercamos a los otros. ¿Qué significa mirar verdaderamente a alguien? ¿Qué ocurre cuando dejamos de proyectar expectativas y permitimos que el otro se revele en su complejidad? La obra no ofrece respuestas cerradas, sino que abre un espacio de contemplación donde estas preguntas pueden ser habitadas. En ese sentido, el teatro se presenta como un lugar privilegiado para recuperar la experiencia profunda del encuentro.

La temporada en el Teatro Helénico es una invitación a replantear nuestra relación con el tiempo, la palabra y la mirada. Mr. Gwyn propone un gesto sencillo y, a la vez, radical: detenerse para ver. En esa pausa, quizá, se encuentra una forma distinta de belleza y una manera más humana de estar en el mundo.

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