Ciudad de México, México, 20 de marzo. La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) presentan en el Museo Nacional de San Carlos la exposición Catalina Guzmán. Photo Chic, dedicada a la fotógrafa mexicana activa durante las primeras décadas del siglo XX. Su trabajo —situado entre el pictorialismo y las exploraciones visuales de la modernidad— convirtió el estudio fotográfico en un espacio desde el cual se construyeron nuevas representaciones de la imagen femenina en la Ciudad de México.
Por primera vez se presenta un conjunto significativo de imágenes que permite esbozar la trayectoria de la artista y, al mismo tiempo, observar la transformación de una ciudad que, hacia finales de la década de 1920, aspiraba a una vida cada vez más cosmopolita.
La exposición integra fotografías, postales fotográficas, objetos de época, revistas, periódicos y material documental provenientes de diversas colecciones, entre ellas la Fundación Televisa, el Museo del Estanquillo, así como acervos de Patricia Priego, Felipe Neria Legorreta y del propio Museo Nacional de San Carlos. El proyecto busca profundizar en la trayectoria de una fotógrafa nacida en la Ciudad de México, cuya práctica se desarrolló en esta misma urbe, al tiempo que abre un campo de investigación sobre la participación de las mujeres en la historia de la fotografía y las artes visuales en el país.
El curador de la exposición, el especialista en fotografía César González-Aguirre, explica que el estudio que posteriormente sería conocido como Photo Chic fue fundado originalmente por Margarita Aguirre y María de Jesús bajo el nombre de Margot y Compañía. El apoderado legal era el pintor y fotógrafo Luis G. Guzmán, padre de Catalina y Jerónimo Guzmán, quienes más tarde continuarían con el establecimiento ubicado en la céntrica calle de Monte de Piedad. En ese contexto, señala que la fotografía de estudio funcionaba como una empresa: “era una labor industrial, con una dimensión estética y artística, pero también una forma de sostener a la familia”.
Entre 1923 y 1942, Catalina Guzmán dirigió Photo Chic, estudio en el que no solo realizaba las tomas fotográficas, sino que también se encargaba de la iluminación y del coloreado con óleo de las imágenes finales. La prensa de la época se refería a ella indistintamente como fotógrafa o artista; esta última definición resulta particularmente pertinente, pues Guzmán desarrolló una estética personal y una voz visual propia dentro del retrato de estudio.
Su trabajo se desarrolló en un espacio donde las personas retratadas buscaban proyectar la mejor imagen de sí mismas, en consonancia con aspiraciones sociales y simbólicas propias de la modernidad urbana. No obstante, la autora transformó ese ámbito comercial en un territorio creativo desde el cual exploró las transformaciones del universo femenino y el papel que la imagen de la mujer comenzaba a adquirir en la sociedad mexicana. Un indicio de esta dimensión autoral es el momento en que su firma manuscrita comienza a sustituir el sello mecánico estampado en las fotografías, afirmando así su identidad artística.
La exposición Catalina Guzmán. Photo Chic se articula en cinco núcleos temáticos: una introducción biográfica; el estudio fotográfico como espacio de creación; los retratos que exploran la construcción estética de la mujer moderna; los retratos familiares y sociales; y un apartado dedicado al universo infantil, donde también se presentan juguetes y objetos de época.
Será inaugurada el domingo 22 de marzo a las 13 horas en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. Permanecerá abierta al público hasta el 26 de julio de 2026.

