Ciudad de México, México, 13 de enero.
Ubicado en la acera frente al Museo de Arte Moderno, en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México se encuentra el Paseo de las Ancestras, conjunto escultórico de seis figuras que representan a mujeres fundamentales de la historia prehispánica y del periodo de transición provocado por la invasión española.
Con su inauguración, el pasado 7 de enero de 2026, el Gobierno de México impulsa la recuperación y la reivindicación de la trascendencia histórica de mujeres que definieron su tiempo y sociedades, al incorporar sus efigies en el andador de la histórica avenida Paseo de la Reforma.
En palabras de la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, el Paseo de las Ancestras es un acto de justicia histórica. “Una forma de poner la memoria en el espacio público y de confrontar, sin rodeos, el racismo, el clasismo y el machismo que por siglos han intentado borrar estas vidas”.
Y retomó las palabras de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al decir que “las mujeres indígenas son raíz y continuidad: en ellas vive la lengua, la comunidad y la fuerza que nos nombra”.
El Paseo de las Ancestras se conforma por esculturas en bronce que dan testimonio del poder político y simbólico que ejercieron las mujeres en Mesoamérica, en particular entre las civilizaciones maya, tolteca y mixteca.
Actualmente, en una de las calles más concurridas del país, se erigen efigies de Tz’ak-b’u Ajaw, la “Reina Roja” de Palenque; Xiuhtlaltzin, séptima gobernante de la ciudad de Tula, y Ñuñu, la “Señora 6 Mono”, así como de Malintzin, intérprete oluteca; Eréndira, noble purépecha, y Tecuichpotzin Ichcaxochitzin, también conocida como Isabel de Moctezuma.
Cada escultura se encuentra sobre un pedestal que incluye su glifo, nombre y una breve semblanza biográfica. Las obras fueron realizadas por el Colectivo Jefas de Familia, responsable también de la mayoría de las esculturas del Paseo de las Heroínas.
A nivel mundial, son escasas las esculturas dedicadas a mujeres importantes de la historia. Por ello, es relevante que, en 2023, la Ciudad de México fue pionera en impulsar dicha iniciativa que, en años recientes, se retoma en otros países.
Sobre las figuras que integran el Paseo de las Ancestras –algunas de las cuales fueron emblema del Año de la Mujer Indígena 2025–, destaca la investigación de Alinka Lira Solís, integrante también del Colectivo, quien se encargó de perfilar cada personaje.
A partir de dicho trabajo y de mesas lideradas por el asesor político de la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República, José Alfonso Suárez del Real, se definieron los rasgos, atavíos y ornamentos de las esculturas, con apego a la época, filiación cultural y jerarquía social de cada una.
El modelado de las piezas se realizó con el apoyo de mujeres cuya fisonomía evoca el origen de las ancestras, entre ellas Marisol Chávez Santiago, colaboradora del Colectivo y originaria del pueblo mixteco de Santiago Nundiche, Oaxaca.
La producción de las seis estatuas de bronce, de 1.80 metros de altura, requirió un proceso técnico especializado que incluyó la fabricación de estructuras metálicas internas y la fundición en talleres de Tláhuac y del Estado de México, con la participación del maestro Gracian Rosenzweig Espinal, así como de Roberto y Valerio Ponzanelli, entre otros profesionales. Los pedestales fueron diseñados por el arquitecto Arcadio Marín.
Con las efigies, las mujeres ilustres del pasado ancestral son reivindicadas en el espacio público como parte de un ejercicio que dialoga con el presente y proyecta su legado hacia las futuras generaciones.
La propuesta escultórica contó con el acompañamiento de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y su Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, y se distingue por su coherencia con el entorno patrimonial, urbano y simbólico del Paseo de la Reforma.

