Ciudad de México, México, 24 de abril. Miguel León-Portilla “fue el historiador más importante del siglo XX”, afirmó el historiador Javier Garciadiego, miembro de El Colegio Nacional, durante la conferencia Miguel en nuestra memoria. Homenaje a Miguel León-Portilla, a cien años de su nacimiento, celebrada en la Fiesta del Libro y la Rosa 2026, en la que también participó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, también integrante de la institución.
De acuerdo con Garciadiego, le gusta equiparar a León-Portilla con su colega y también colegiado Luis González y González, pues ambos estudiaron a los pueblos pequeños de México, ya que “no podemos escribir historia nacional si no tenemos una perspectiva muy clara de lo que pasaba en estos miles de pueblos”. Asimismo, señaló que se opuso a “la historia bronce” y escribió con “el lenguaje de la tribu”.
“Miguel León-Portilla, antes que nada, puso sobre la mesa todo un tema: el de las civilizaciones prehispánicas. Estudió su filosofía, su literatura y su religión; pero no solo se dedicó a su análisis: construyó el campo de los estudios prehispánicos”, dijo Garciadiego.
Para llevar a cabo estos empeños, el autor de La visión de los vencidos (1959) creó instituciones académicas, fundó revistas, reunió a especialistas y organizó seminarios. Además, “fue un enorme divulgador y un conferencista imbatible”.
El historiador confesó que lo que más le gustaba de León-Portilla era su capacidad de transmitir pasión: “Si un conferencista no logra transmitir la pasión por su tema académico, no hay quien se lo crea”.
Sobre su labor editorial, Garciadiego destacó que León-Portilla fue autor de obras clásicas como La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1966), que provocó polémica, incluso entre autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. “Ese libro es un parteaguas en el pensamiento mexicano”.
Su segundo gran clásico, añadió, fue La visión de los vencidos, obra que se ha reeditado en 35 ocasiones, lo que la convierte en la más impresa de la colección Biblioteca del Estudiante Universitario de la UNAM.
“Este es el tamaño de La visión de los vencidos: el libro con más ediciones y formatos, el que más traducciones tiene —acaba de aparecer en chino, además de náhuatl—. En fin, es, yo diría, el [libro] más importante de las ciencias sociales, no solo de la historia, sino de las ciencias sociales en general”, enfatizó.
Defensor de la UNAM
Garciadiego destacó otro aspecto de León-Portilla: dedicó su vida a la Universidad Nacional Autónoma de México, primero como estudiante, luego como profesor y más tarde como director del Instituto de Investigaciones Históricas.
León-Portilla también fue miembro del Consejo Universitario y participó en decisiones clave de la política universitaria. Durante dos décadas, le tocó enfrentar diversos conflictos: el derrocamiento del rector Ignacio Chávez, apoyado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz; la defensa del rectorado de Pablo González Casanova; el movimiento de “El Mosh” y la sindicalización universitaria.
“No se pueden imaginar a este hombre bajito, pero le entraba con una vehemencia y una valentía a defender la Universidad que hoy a mí me conmueve. Es un ejemplo para los jóvenes y para los académicos de cualquier universidad del mundo”.
Antes de concluir, Garciadiego recordó que el historiador homenajeado recibió 30 doctorados honoris causa y diversos reconocimientos, como el de “Leyenda viva” otorgado por el gobierno de Estados Unidos; sin embargo, “nunca perdió su sencillez, su afabilidad ni su interés por lo que estaban haciendo los otros”, concluyó.
Por su parte, Eduardo Matos Moctezuma destacó la revista Estudios de Cultura Náhuatl, que León-Portilla fundó en 1959 y aún sigue vigente. “Allí hemos podido expresarnos muchos especialistas e investigadores. Cuando apareció el número 50, León-Portilla escribió la introducción, en la que narró el origen de la publicación”.
El arqueólogo señaló que en ese número colaboraron los principales historiadores de la época, y muchos de ellos plantearon la necesidad de romper con el yugo occidental en la historia del arte. Asimismo, recordó que el historiador impulsó la creación del Instituto de Investigaciones Antropológicas, que se oncretó en 1973.
“Entonces, creó ese Instituto, pero, además, en Baja California —uno de sus principales puntos de investigación— impulsó la creación del Instituto de Investigaciones Históricas” en colaboración con la universidad local, finalizó.
Miguel León-Portilla ingresó a El Colegio Nacional el 23 de marzo de 1971, y fue el integrante más joven en ingresar a la institución: tenía 45 años.

