Salman Rushdie. La penúltima hora. Penguin Random House. Traducción: Luis Murillo Fort. 272 pp.
Enero llega con el nuevo libro del escritor originario de India, Salman Rushdie (Bombay, 1947): La penúltima hora. El narrador regresa a la ficción luego del ataque sufrido en agosto de 2022, cuando estuvo a punto de perder la vida durante una conferencia en Chautauqua, Nueva York, donde fue apuñalado repetidamente por un asistente antes de iniciar una conferencia.
El ataque lo dejó gravemente herido, con secuelas físicas permanentes, y volvió a situarlo en el centro de una violencia que lo ha acompañado durante más de tres décadas.
Después de escribir desde el cuerpo herido y sin añadir una pizca de ficción en su libro pasado, este año Rushdie vuelve a la literatura y a ese evento que marcó su vida con imaginación, desde un tono crepuscular, hablando del tiempo, la pérdida y la cercanía de la muerte.
No es un regreso triunfal, sino reflexivo: el de un narrador que sabe que escribe desde un umbral.
Ese umbral está marcado por una vida atravesada por la persecución. Desde la publicación de Los versos satánicos en 1988 y la posterior fetua dictada en 1989, Rushdie ha vivido bajo la sombra de la amenaza y el exilio. En La penúltima hora, sin embargo, esa historia no aparece de forma directa ni testimonial sino transfigurada en ficción. El libro recorre los tres territorios que han definido su vida —India, Inglaterra y Estados Unidos— y vuelve a las calles del Bombay de Hijos de la medianoche.
Retrospectiva
El volumen reúne cinco relatos —tres nuevos y dos ya publicados— que funcionan como variaciones sobre una misma pregunta: ¿nos dejamos arrastrar hacia la muerte o nos resistimos a ella…?
En la obra conviven dos ancianos criminales, un matrimonio infeliz atravesado por la música y la magia, el fantasma vengativo de un académico inglés, una muerte enigmática y una parábola luminosa sobre la libertad de expresión.
La muerte atraviesa La penúltima hora sin estridencia. No aparece como espectáculo ni tragedia sino como presencia constante, inevitable, que obliga a mirar hacia atrás: a los lugares habitados, a las identidades construidas, a lo que queda cuando el tiempo se acorta. Frente a ella, Rushdie propone la ficción como acto de resistencia íntima. Contar historias, incluso al borde del final, es una manera de aplazar el silencio.
Otros títulos de Salman Rushdie son El último suspiro del moro, Cuchillo y Shalimar el payaso.
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