Los Juegos Olímpicos traen siempre consigo un sinfín de historias que los hacen diferentes unos de otros, pero además hacen a cada edición única y especial: las Olimpiadas en Tokio no son la excepción y, por el contrario, resultan de las más polémicas y peculiares.
De entrada, la pandemia de Covid-19 provocó que los juegos de verano que se realizan cada cuatro años tuvieran que esperar cinco. Esta calamidad mundial también hizo de los de Tokio los Juegos Olímpicos más costosos de la historia en cuanto a su construcción, organización y ejecución.
Analistas señalan que el presupuesto del evento aumentó significativamente desde 2013, cuando se dio a conocer a Tokio como la sede: el monto inicial fue de siete mil 500 millones de dólares, pero en 2019 la cifra llegó a doce mil 600 millones y el año pasado el monto, luego de su postergación, ascendió hasta 15 mil 840 millones de dólares.
Sin embargo, auditorías realizadas por el gobierno japonés arrojaron que el costo de los Juegos Olímpicos sería de al menos 25 mil millones de dólares.
A manera de comparación: los Juegos Olímpicos de Río 2016 tuvieron un costo de 13 mil millones de dólares que orilló a la economía de Brasil a pasar momentos críticos.
Hay que agregar a todo ello que el incremento de casos de Covid-19 en Japón obligó a las autoridades a imponer medidas de emergencia, entre ellas la decisión de no permitir la presencia de aficionados en los recintos deportivos, lo que disminuyó de manera drástica la recuperación de la inversión. Se calcula que se generarían casi mil millones de dólares por venta de boletos para los eventos. Además, antes de la pandemia el comité organizador estimaba una derrama económica de más de 20 mil millones de dólares por la visita de público extranjero.
Ello, sin embargo, propició al mismo tiempo que las televisoras de todo el mundo invirtieran para llevar los juegos a la gente a través de la pantalla, como lo hizo en México de manera exitosa TV Azteca mediante el proyecto El Oro es Nuestro.
Historias
Independientemente de las cifras económicas, los Juegos Olímpicos destacan por sus experiencias e historias que seguramente los más de once mil atletas tienen para contar durante y después de Tokio.
Piscinas caseras reemplazaron los centros acuáticos; escaleras, terrazas u otros espacios de casas y departamentos eran lugares para ejercitarse; las competencias internacionales se hicieron en forma virtual; y futuros participantes en Tokio recibían indicaciones de sus entrenadores vía Zoom.
Finalmente, después de meses de incertidumbre, dieron inicio los juegos y a partir de ahí se suscitaron hechos que por su impacto deportivo y mediático son de resaltar y quedarán grabados en la historia y en la memoria de la gente.
Drama
El caso que quizá llamó más la atención fue la afección emocional que el esfuerzo y la dedicación de años puede dejar en los deportistas de alto rendimiento.
Los ejemplos más claros son los que vivieron dos deportistas de excelencia y que estaban llamadas a ser estrellas de los Juegos Olímpicos de Tokio: Simone Biles y Naomi Osaka.
Ganar a como dé lugar, dominar al rival, sobreponerse a la adversidad: ese ha sido el discurso de los entrenadores y de los deportistas de élite por años.
La súbita retirada de la gimnasta estadunidense Simone Biles en plena final por equipos y, un día después, de la final individual, sorprendió al mundo y reavivó el debate sobre la presión que experimenta un deportista, pero especialmente quienes por su fama atraen las miradas que esperan un excelente desempeño que a veces hace olvidar que los deportistas son seres humanos.
“Tengo que centrarme en mi salud mental”, argumentó la mejor gimnasta del mundo para justificar su inesperado abandono de la competencia.
Biles confesó que estaba sometida a un fuerte estrés, que su resistencia mental entró en peligro y prefirió no arriesgarse a sufrir un accidente que podría ser más complicado superar.
La competidora estadunidense de 24 años anunció que “las muestras de amor y apoyo que he recibido me hacen darme cuenta de que soy más que mis logros y la gimnasia, algo que nunca creí antes”.
Biles participó finalmente en la final de viga de equilibrio conquistando el bronce, su séptima medalla olímpica y segunda en Tokio.
La imagen
Poco antes Naomi Osaka, la figura más frecuente en los carteles olímpicos, cayó de manera sorpresiva contra la checa Marketa Vondrousova.
La fuerte presión que experimentaba desde antes de empezar los juegos se incrementó con la eliminación de la número uno, la australiana Ashleigh Barty, lo que provocó que el foco de atención se concentrara en ella.
Para la japonesa cuatro veces campeona de Grand Slam, la mujer mejor pagada del deporte y el rostro más emblemático de su país en las Olimpiadas, las expectativas eran inmensas.
Su protagonismo era tal, que recibió el honor de encender el pebetero olímpico en su país natal.
De éxito
Pero no todo es drama. Por el contrario, está la increíble historia del adolescente que pasó de entrenar en una piscina de lona en el jardín de su casa a ganar el oro olímpico en la prueba de estilo libre por equipos en los 200 metros, casi rompiendo el récord mundial.
En plena cuarentena por el coronavirus el nadador británico de 18 años Matthew Richards compró una piscina de lona para prepararse.
“Le ajustamos a la alberca unas cuerdas elásticas a la pared del garaje y él pasó allí, nadando, hora tras hora para no perder su contacto con el agua”, dijo su padre. “Eso lo ayudó mentalmente”, añadió la madre.
Como resultado, él y su compañero de equipo Calum Jarvis se convirtieron en los primeros galeses en obtener un oro olímpico desde 1912.
Empuje juvenil
Una histórica actuación en la final del skateboarding callejero se recordará no solo por el debut en Juegos Olímpicos sino también por ser uno de los podios más jóvenes en la historia del olimpismo.
La japonesa Momiji Nishiya, ganadora del oro en la primera final olímpica femenina de skate, tiene únicamente 13 años; la atleta que ganó plata es brasileña, Rayssa Leal, también de 13 años, hoy la más joven de Brasil en competir en unos olímpicos.
“Ahora podré convencer a todos mis amigos para que salgan a hacer skate conmigo por todas partes”, dijo Leal.
La tercera patinadora que subió al podio para recibir la medalla de bronce también es japonesa, Funo Nakayama, y tiene 16 años.
El éxito del skate, que a decir de muchos llegó para quedarse, lo complementó el australiano Keegan Palmer, quien con 18 años conquistó el oro en la modalidad de Park.
Y qué decir de Ahmed Hafnaoui, el joven nadador que impresionó al mundo al ganar la medalla de oro. Un desconocido para la mayoría, con solo 18 años batió en la piscina a sus rivales en 400 metros estilo libre masculino.
El nadador paró el cronómetro en tres minutos 43.36 segundos, por delante del australiano Jack McLoughlin, favorito de la prueba.
Clima
El verano japonés está compuesto por climas extremos que afectaron el desarrollo de los Juegos Olímpicos.
Las altas temperaturas suelen darse en esta época del año, al grado de que la tenista española Paula Badosa tuvo que abandonar la competencia por un golpe de calor cuando disputaba su partido de cuartos de final contra la checa Marketa Vondrousova: la temperatura rondaba los 35 grados centígrados y el factor de humedad era de 86 por ciento. Esta situación llevó a los organizadores a cambiar los horarios del tenis olímpico.
El tenista ruso Daniil Medvedev tuvo que hacer dos pausas para solicitar asistencia médica y una visita del fisioterapeuta durante su partido ante el italiano Fabio Fognini.
De hecho, en un momento del partido el juez de silla Carlos Ramos le preguntó si podía seguir jugando. “Puedo terminar el partido, pero me puedo morir”, respondió Medvedev.
Cabe recordar que meses antes del inicio de los juegos el comité organizador determinó que las pruebas de maratón y marcha se trasladaran a Sapporo para proteger a los atletas de las altas temperaturas.
El viento
Otro fenómeno meteorológico fue la llegada de un tifón que dio pauta a la reprogramación de competencias al aire libre como remo, vela, surf y tiro con arco. Estas condiciones extremas en el clima provocaron fuertes vientos que, a decir de los competidores, afectaron su desempeño.
La experimentada arquera mexicana Aída Román cayó eliminada en dieciseisavos de final al perder la batalla contra el fuerte viento en la serie ante la británica Bryony Pitman.
A pesar de esta situación Alejandra Valencia y Luis Álvarez lograron la medalla olímpica de bronce en la prueba de tiro con arco mixto, la primera presea para México en Tokio y la número 70 en la historia del deporte mexicano en Juegos Olímpicos.
Corea del Sur acaparó las medallas de oro que se disputaron desde que debutó el actual formato de la arquería en el programa olímpico en Seúl 1988. Los coreanos terminaron colgándose cuatro medallas de oro en la justa olímpica, tres a manos de su estrella An San, quien con 680 puntos rompió el récord olímpico que databa de Atlanta 1996.
Contrastes
El Covid-19 que afecta al mundo cobró, deportivamente hablando, víctimas en Tokio. Destaca el hecho que vivieron las atletas del equipo femenil de voleibol de playa de República Checa, quienes tuvieron que abandonar su sueño olímpico después de dar positivo a Covid-19.
El equipo varonil conformado por Ondrej Perusic y David Schweiner también dio positivo y no se presentó en dos de sus tres compromisos, quedando eliminado.
Caso contrario fue el del británico Tom Dean, quien contrajo Covid-19 no una, sino dos veces, de cara a los Juegos Olímpicos. Sin embargo, su perseverancia le dio una segunda oportunidad y ganó el oro en 200 metros libres para encabezar un histórico 1-2 en natación para Gran Bretaña junto a su compatriota Duncan Scott.
Lo curioso
Dentro de las anécdotas que resaltan por su simpatía está la de la esgrimista argentina Belén Pérez Maurice. Luego de ser eliminada de la prueba de sable, su entrenador y pareja interrumpió una entrevista televisiva para proponerle matrimonio. Por supuesto que aceptó.
Otro caso especial se dio en la competencia de piragüismo slalom. Desde 1998 en los Juegos Olímpicos de Invierno en Nagano, Japón, por iniciativa del Comité Olímpico Internacional se reparten preservativos entre los deportistas. En Tokio se continuó con esta práctica pero bajo la recomendación de no usarlos para mantener el distanciamiento social.
Sin embargo, la atleta australiana Jessica Fox no cumplió con esta norma. De manera por demás peculiar utilizó un condón para reparar uno de sus kayaks. Esta ingeniosa operación de emergencia le ayudó a conseguir su primera medalla en Tokio al quedar en la tercera posición en la prueba de slalom k1. “Tienen mucha elasticidad y son muy fuertes”, escribió la campeona.
Otro detalle especial fue el que protagonizó el nadador estadunidense Caeleb Dressel, quien tras conquistar su primera medalla de oro en Tokio en el relevo 4x100 regaló su presea a su compañero Brooks Curry.
La nueva superestrella de la natación explicó que decidió hacerlo porque Curry ayudó a calificar al equipo estadunidense, pero fue reemplazado por Dressel para la final de la competencia. “Sentí que lo merecía más que yo”, comentó el heredero de Michael Phelps.
Oros y récords
Precisamente consagrado como la estrella de los Juegos Olímpicos, Dressel se fue de Tokio con cinco medallas doradas.
El nadador originario de Florida tenía la misión de mantener el dominio de Estados Unidos en la natación y cumplió. Ganó oro en 50 metros libres, 100 metros libres, 100 metros mariposa, 4x100 libres y 4x100 combinado, para convertirse en el cuarto nadador en la historia en cosechar cinco preseas áureas en una sola justa olímpica. Dressel además, cosechó cuatro récords, tres olímpicos y un récord mundial en 100 metros mariposa.
También en disciplina acuática, en clavados, China rayó en la perfección. Quan Hongchan, de 14 años, logró calificación de diez de parte de los siete jueces en dos de sus cinco saltos desde la plataforma de diez metros, lo que obviamente derivó en la medalla de oro.
Quan, visiblemente emocionada dedicó la victoria a su madre enferma. “Quiero ganar suficiente dinero para mantenerla”, dijo.
Como es sabido, China en esta disciplina es casi invencible. De las ocho pruebas (cuatro femeninas y cuatro varoniles) ganó seis, hasta el cierre de esta edición, tres de ellas haciendo el 1-2.
En lucha grecorromana Mijaín López, el gigante cubano, se consolidó en la historia olímpica al convertirse en el primer hombre que conquista cuatro medallas de oro consecutivas en esa disciplina en cuatro Juegos Olímpicos (Beijing 2008, Londres 2012, Río 2016 y Tokio). Con ello se erigió como el atleta de Cuba con más medallas olímpicas de oro, superando a los boxeadores Teófilo Stevenson y Félix Savón, quienes ganaron tres títulos seguidos en el peso pesado.
El cubano de 28 años se une a la japonesa Kaori Icho como los únicos luchadores en colgarse cuatro oros olímpicos. Icho los ganó en estilo libre en 2004, 2008, 2012 y 2016.
El atletismo en sus diversas modalidades también destaca siempre en los Juegos Olímpicos. En Tokio se superaron 15 récords mundiales y esta vez llamó la atención el caso de Karsten Warholm. El noruego de 25 años batió su propio récord mundial de 400 metros con vallas con un registro espectacular de 45.94 segundos. Rebajó en 76 centésimas la marca que él mismo estableció cinco semanas atrás. “Ni en mi más loca imaginación lo hubiera creído posible”, dijo Warholm.
También en 400 con vallas femenil se dio una batalla memorable entre las estadunidenses Sydney McLaughlin y Dalilah Muhammad.
McLaughlin no solo batió el récord del mundo sino que es la primera mujer en bajar de 52 segundos la prueba. Marcó un tiempo de 51.46 segundos para asegurarse el oro olímpico. Muhammad, su compatriota, registró un tiempo de 51.58 para conseguir la plata en una prueba en la que defendía el título olímpico ganado en Río 2016.
Colofón
La prueba reina del atletismo, los 100 metros planos, como siempre fue espectacular. Las damas dieron de qué hablar y Jamaica acaparó el podio y logró récord olímpico.
Elaine Thompson-Herah retuvo su corona olímpica con la segunda mejor marca de la historia (10.61 segundos), al frente de un triplete jamaicano que completaron Shelly-Ann Fraser-Pryce (10.74) y Shericka Jackson (10.76)
Thompson-Herah negó al mismo tiempo a Fraser-Price un tercer oro olímpico en 100 metros (ganó en Beijing 2008 y Londres 2012) que la hubiera convertido en la primera mujer triple campeona en una sola prueba.
Italia ha sido la sorpresa del atletismo de Tokio, consiguiendo cinco títulos olímpicos, tantos como la potencia Estados Unidos.
Italia sorprendió al imponerse en la final del relevo 4x100 metros masculino y dando a Lamont Marcell Jacobs un segundo título después del que logró en los 100 metros.
Italia no subía al podio olímpico de esta prueba desde 1948, cuando fue tercera.
En fin, luego de la gran incertidumbre y vicisitudes concluyen unos Juegos Olímpicos que además de exitosos se recordarán por los inconvenientes que causó la pandemia.
Miles de historias se seguirán contando a partir de ahora mientras el mundo esperará tres años con miras a los olímpicos de París 2024 donde sin duda, El Oro será Nuestro.
RECUADRO
Medallas para México
Nuestro país conquistó cuatro medallas de bronce en Tokio.
Alejandra Valencia y Luis Álvarez en la prueba mixta de tiro con arco.
Gabriela Agúndez y Alejandra Orozco en clavados sincronizados de plataforma de diez metros.
Aremi Fuentes en levantamiento de pesas, en la categoría de 76 kilogramos.
La selección de futbol varonil se impuso tres goles a uno al anfitrión Japón, para quedar en tercer lugar del torneo y obtener la segunda medalla para México en esta disciplina luego del oro conseguido en Londres 2012.

