Bad Bunny hace historia en el Súper Tazón

Lady Gaga y Ricky Martin fueron los invitados especiales.

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California, Estados Unidos, 9 de febrero. Bad Bunny llevó el orgullo puertorriqueño al Super Bowl, o Súper Tazón — así, en español— según indicó el propio artista al momento de presentar su espectáculo, en medio de palmeras, cañas de azúcar, postes de luz, juegos de dominó, mujeres haciéndose las uñas, rincones de Nueva York y el Viejo San Juan: una deslumbrante actuación en donde puso en alto la cultura latina.

A Trump, por otro lado, no le gustó: "Uno de los peores espectáculos JAMAS VISTO", fueron las palabras con las que calificó el show en su red social Truth.

El artista de 31 años comenzó la actuación completamente en español en los surcos de los cultivos de caña de azúcar, caminando junto a imágenes inconfundibles de Puerto Rico, incluidos agricultores con sombreros de paja, ancianos jugando dominó y un puesto de raspados mientras interpretaba su éxito de 2022 "Tití me preguntó".

Llevaba un balón que retomaría al final, y vestía una camiseta de americano completamente blanca con el número 64 y su verdadero apellido, Ocasio.

Luego se paró sobre la ya famosa casita que estuvo presente en la serie de conciertos que dio en su natal Puerto Rico, una casa típica de su país de color rosa, con bailarines, todos latinos, en el patio delantero e interpretó "Yo perreo sola". Después, se subió a una camioneta para entonar "Eoo".

En un abrir y cerrar de ojos, la escena cambió a una boda real, con todo y niño dormido entre dos sillas y parejas bailando, y fue ahí donde se reveló a Lady Gaga como la primera invitada sorpresa, acompañada del conjunto puertorriqueño Los Sobrinos, para interpretar en clave salsera "Die with a Smile", antes de unirse en "Baile inolvidable" con Bad Bunny.

Después, el puertorriqueño se lanzó a su "NuevaYol" en un estacionamiento de un centro comercial falso, aludiendo a los barrios latinos de Nueva York.

Al terminar, el otro astro puertorriqueño Ricky Martin, cuyo estrellato llegó en una generación anterior, se unió a Bad Bunny para cantar quizá la canción más política del show "Lo que le pasó a Hawaii", en donde pide a los suyos no abandonar su herencia y sus raíces.

El concierto cerró cuando Bad Bunny exclamó "God bless America!" y un cuerpo de bailarines desfiló portando las banderas de todos los países latinoamericanos, mientras el artista recitaba con orgullo el nombre de cada uno de ellos. Tras la emotiva y emocionante enumeración, lanzó al suelo el balón con el que salió al inicio del espectaculo, que decía: Juntos somos América.

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