Washington, Estados Unidos, 18 de marzo. Jay Allen es seguidor del presidente Donald Trump y votó por él con la convicción de que el republicano recortaría impuestos y reduciría regulaciones, lo que ayudaría a su empresa manufacturera en el noreste de Arkansas.
Pero los aranceles, el pilar de la estrategia económica de Trump, han causado estragos en su compañía, Allen Engineering Corp., que fabrica equipos industriales utilizados para instalar, alisar y pavimentar concreto. Los impuestos a las importaciones han elevado los costos de motores, acero, cajas de cambios y embragues fabricados en el extranjero que Allen necesita para construir allanadoras mecánicas que pueden venderse por hasta 100 mil dólares cada una.
La experiencia de Allen encarna un conjunto creciente de evidencias de que los aranceles que Trump afirmó que ayudarían a las fábricas estadounidenses en realidad están asfixiando a muchas de ellas. El problema podría empeorar mientras el gobierno se apresura a diseñar nuevos aranceles para reemplazar los impuestos de emergencia a las importaciones que la Corte Suprema declaró ilegales en febrero.
Allen comentó que su empresa cerró 2025 con pérdidas debido a los aranceles. Su plantilla ha caído a 140 trabajadores desde un máximo de 205. Para salir adelante este año, ha aumentado los precios entre 8% y 10%, aunque eso podría significar menos ventas.
"Lo que de verdad es triste es que las consecuencias no previstas de sus aranceles están perjudicando la manufactura en nuestro país", manifestó Allen. "Por desgracia, la gente de la clase trabajadora está siendo exprimida".
Los empleos manufactureros caen en el primer año de regreso de Trump
La justificación central de Trump para los aranceles ha sido que obligarían a abrir más fábricas en Estados Unidos y generarían ingresos suficientes para cerrar los déficits del presupuesto federal. Pero eso no se ha materializado.
Las fábricas siguen recortando personal, con 98 mil empleos manufactureros perdidos durante los primeros 12 meses completos de Trump de vuelta en la Casa Blanca. Las empresas estadounidenses que asumen el costo de los aranceles ahora han demandado al gobierno de Trump por más de 130 mil millones de dólares en reembolsos arancelarios. Mientras tanto, se proyecta que el déficit federal aumente durante la próxima década.
La Casa Blanca sostiene que el gasto en construcción es alto, se está contratando a más trabajadores para construir fábricas, se están realizando nuevas inversiones y la productividad laboral en la manufactura está aumentando, lo que eventualmente podría impulsar un resurgimiento fabril.
"Se necesita tiempo para poner la producción en marcha y, por lo tanto, pasará algo más de tiempo antes de que se materialicen plenamente los beneficios de las políticas del presidente", escribió en un correo electrónico Pierre Yared, presidente interino del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.
La construcción aumenta, pero por la ley de Biden
Algunos de los datos positivos en construcción citados por la Casa Blanca parecen ser el resultado de programas lanzados por el entonces presidente Joe Biden, un demócrata.
El gasto en construcción de fábricas comenzó a acelerarse en 2022 ante la expectativa de apoyo gubernamental de la Ley CHIPS y Ciencia de Biden, que incluía grandes subsidios para plantas de chips de computadora. La ley fue un factor principal en un aumento histórico de la tasa anualizada del gasto en construcción de instalaciones manufactureras, señaló Skanda Amarnath, director ejecutivo del grupo de política económica Employ America.
El gasto en construcción de fábricas ha disminuido durante la presidencia de Trump, pero el ritmo se mantiene relativamente alto en gran medida por el trabajo continuo en proyectos de la era Biden en Arizona, Texas e Idaho, indicó Amarnath.

