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Conversaciones comerciales del G20 logran pocos avances

No hay acuerdo contra bienes sobreproducidos y a bajo costo

Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos.|Foto: AP

Milwaukee, Wisconsin, 1 de octubre. Los ministros de Comercio del G20 no lograron alcanzar un acuerdo para frenar la inundación de los mercados con bienes sobreproducidos y a precios demasiado bajos, una práctica que, según el gobierno del presidente Donald Trump, perjudica a los fabricantes estadunidenses.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, manifestó al salir de la reunión que las conversaciones fueron constructivas pese a no alcanzar un consenso sobre el tema, conocido como "exceso de capacidad".

"Casi todos los países coincidieron en que este es un asunto que requiere acción. Y casi todos los países coincidieron en que nuestro sistema actual de medidas correctivas comerciales y respuestas es inadecuado para resolver este problema", afirmó.

La Casa Blanca acusa a sus socios comerciales de producir una gama de bienes en cantidades que superan la demanda, y sostiene que eso hace bajar los precios y distorsiona injustamente la competencia. El gobierno de Trump considera a China como el principal infractor, pero ha abierto investigaciones sobre países que van desde Noruega hasta Bangladesh.

Además del acero fabricado en China, el gobierno ha señalado que industrias como la automotriz, las baterías, el papel y los semiconductores se han visto afectadas por la sobreproducción, lo que ha hecho que Estados Unidos pierda terreno frente a sus competidores.

La reunión en Milwaukee de representantes del G20, que incluye a los mayores países industrializados y a algunos mercados emergentes, no mostró señales de un avance en la disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá, la mayor del momento.

La animosidad entre ambos países ha ido en aumento desde el verano, cuando Trump impuso aranceles del 50% a importaciones canadienses por un valor aproximado de 20 mil millones de dólares, lo que llevó a Canadá a responder de inmediato con aranceles propios. La situación se deterioró aún más esta semana, cuando Trump prohibió importaciones canadienses por casi 1.000 millones de dólares, incluidas bebidas alcohólicas, productos lácteos y motocicletas.

"La realidad es que hay un puñado de asuntos pendientes que son bastante difíciles de resolver", comentó Greer el jueves.

Canadá parece un objetivo poco probable de la guerra comercial de Trump. Ningún país compra más a Estados Unidos que su vecino del norte, un aliado considerado desde hace mucho tiempo tan cercano que ambos países comparten una frontera sin protección.

El ministro de Comercio de Canadá, Maninder Sidhu, pidió cooperación diciendo: "Ustedes enfrentan algunos de los mismos desafíos que nosotros. Ayudémonos mutuamente y trabajemos para encontrar una solución".

En otras discusiones de la reunión, los líderes comerciales tampoco lograron un acuerdo sobre el trabajo forzoso, un tema que el gobierno de Trump ha utilizado como justificación para imponer aranceles de dos dígitos a más de 60 países. El alcance de los gravámenes, que cubren el 99% de las importaciones de Estados Unidos, sugiere otra motivación: reemplazar los aranceles mundiales que Trump impuso el año pasado, solo para que la Corte Suprema terminara anulándolos en febrero.

"Aunque no lo crean, tenemos países en el G20 que no quieren comprometerse a prohibir la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso", señaló Greer. "Al final del día, todos sabemos que el trabajo forzoso está mal, y distorsionará nuestros mercados, y no lo vamos a permitir".