Nayarit, México. 8 de mayo de 2026. El estado de Nayarit es una tierra mágica donde destaca un elemento único y sagrado, con la identidad wixárika, uno de sus pueblos originarios vivos que llenan de tradición y cultura a esta región de México.
Para comprender la relevancia de esta expresión cultural, primero hay que tener en cuenta que el arte es parte fundamental de la cosmovisión e identidad del pueblo indígena wixárika, el cual habita en las montañas de la Sierra Madre Occidental, que abarcan diferentes estados del país, entre ellos Nayarit.
En el corazón de esta cultura se encuentran diversos símbolos, cargados de un gran significado y usados para contar historias sobre su conexión con la naturaleza y el universo.Para los wixárikas; el peyote, el venado, el maíz, el sol y el fuego, así como el ojo de Dios, son mucho más que bocetos o diseños artísticos; son un lenguaje que conecta al hombre con sus raíces y ancestros. Cada uno de ellos representa una historia y un legado que debe ser preservado.
Desde los cuadros de estambre, que narran historias sagradas, hasta las creaciones con chaquira, esto es una parte del significado que cada uno de ellos representa en el arte wixárika:
Ojo de Dios: Tal vez una de las artesanías más conocidas y apreciadas del pueblo wixárika. El ojo de Dios, también llamado “tsikuri”, es un símbolo que representa la percepción, la sabiduría y la protección divina. Los artesanos lo elaboran tejiendo hilos de colores sobre palos de madera, formando una inconfundible figura de diamante. Esta pieza artesanal es considerada por este pueblo como una bendición, un medio de protección a las personas y una manera de expresar gratitud hacia los dioses.
El venado: El Guardián de la vida para los wixárikas. Este hermoso mamífero también conocido como “maxa” es considerado un mensajero de los dioses, un símbolo de vida y sustento. Según las creencias, el venado condujo a sus ancestros para descubrir del peyote, otro de los máximos símbolos en esta cultura. La imagen de este guía espiritual está presente principalmente en los bordados y cuadros de estambre, representando fertilidad y abundancia para su pueblo y cualquiera que lo lleve consigo.
El peyote: También conocido como “hikuri”, el peyote es un símbolo muy recurrente en las artesanías wixárikas, ya que simboliza la búsqueda del conocimiento y la iluminación: una “Puerta a lo sagrado”. De acuerdo con su cosmovisión, este cactus sin espinas que fue descubierto gracias a la ayuda del venado (otro de sus símbolos sagrados), representa la conexión directa con los dioses y es utilizado en ceremonias y rituales para adquirir sabiduría y claridad espiritual.
El maíz, el sol y el fuego: El maíz es el regalo divino que asegura la supervivencia del pueblo wixárika. Más que un grano o un alimento, es el centro de la existencia. Por esta razón está presente en la mayoría de sus manifestaciones artísticas, como un recordatorio de la importancia de la tierra y el trabajo colectivo.
Por otra parte, el sol (“Tayau”) y el fuego (“Tatewari”), son considerados entidades sagradas que brindan energía, protección y guía a la humanidad. Estos símbolos sagrados están representados en el arte wixárika a través de colores vivos que destacan en los cuadros de estambre y en los rituales donde el fuego es considerado un elemento central de la vida.
Debido a esta cosmovisión única, las piezas de arte wixárika son mucho más que diseños artísticos, son un lenguaje sagrado que conecta a la humanidad con la naturaleza, los dioses y el universo. Cada pieza, elaborada con minuciosa dedicación por sus inigualables artesanos, es testimonio de una tradición ancestral transmitida por generaciones que se mantiene más viva que nunca en el estado de Nayarit.
Sin embargo, acercarse a esta cultura viva es posible desde diversos puntos como es: La Sierra del Nayar representa el corazón de este pueblo originario, donde comunidades como Jesús María resguardan sus tradiciones, ceremonias y formas de vida. En la capital, Tepic, es posible encontrar mercados y espacios culturales donde artesanos comparten y comercializan piezas llenas de simbolismo. A lo largo de la costa, destinos como Sayulita y San Francisco (San Pancho) se han consolidado como vitrinas del arte wixárika a través de galerías, talleres y encuentros culturales, mientras que en La Cruz de Huanacaxtle, mercados y eventos locales permiten un contacto más cercano con sus creadores, en un entorno accesible que invita a valorar la riqueza cultural del estado.

