En México, 84% de mujeres reporta afectaciones en su salud mental por estrés laboral

El desgaste emocional crónico en mujeres está normalizado, pero puede prevenirse y atenderse

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CDMX. 6 de marzo de 2026. En el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), la conversación pública en México suele centrarse en brechas salariales, participación laboral y violencia estructural. Sin embargo, existe una dimensión menos visible pero profundamente extendida: la carga mental y el agotamiento emocional que enfrentan millones de mujeres mexicanas en su vida cotidiana y que estamos haciendo para cambiarlo.

La psicóloga clínica Camila Benzaquen, especialista en bienestar emocional y fundadora de la plataforma de salud mental Mente Bonita —que este año inicia operaciones en México— advierte que gran parte del desgaste femenino se ha normalizado socialmente.

“Muchas mujeres no llegan a consulta diciendo ‘estoy agotada’, sino ‘estoy cansada como todas’. Hemos normalizado niveles de sobrecarga emocional que, sostenidos en el tiempo, derivan en ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse y burnout.” comparte la especialista.

En el país, aproximadamente 24.8 millones de personas presentan algún trastorno mental, con mayor prevalencia en mujeres que en hombres, de acuerdo con datos oficiales de salud pública.

A ello se suma el impacto del entorno laboral: el 84% de las mujeres mexicanas reporta afectaciones en su salud mental derivadas del estrés laboral, y una de cada cuatro ha tomado licencia laboral en el último año por problemas psicológicos, según el Mind Health Report 2025.

Estudios en población trabajadora también señalan que 75% de los trabajadores en México experimentan fatiga por estrés laboral, con altos niveles de agotamiento emocional en sectores administrativos y de servicios.

Para Benzaquen, estas cifras evidencian un fenómeno estructural: “La carga mental no es solo tener muchas tareas. Es la responsabilidad constante de anticipar, organizar y sostener emocionalmente a otros, muchas veces sin apoyo ni reconocimiento. Cuando eso se vuelve permanente, el cuerpo y la mente pasan a modo supervivencia”.

Si bien la visibilización es clave, la especialista enfatiza que la conversación no debe quedarse en el diagnóstico.

El estrés crónico y el burnout no solo impactan la salud mental; también afectan la productividad, la calidad de las relaciones interpersonales, la toma de decisiones y la salud física. Diversos estudios han vinculado el agotamiento prolongado con mayores niveles de ansiedad y depresión.

Invertir en salud mental no es un lujo, sino una estrategia de prevención con beneficios medibles:
●        Mayor claridad emocional y toma de decisiones más asertivas.
●        Reducción de síntomas de ansiedad y estrés crónico. Reducción de “bourn out” o síndrome del trabajador quemado.
●        Mejora en relaciones personales y laborales.
●        Productividad sostenible a largo plazo.
●        Prevención de trastornos más severos.
Con el inicio de operaciones de Mente Bonita en México, la plataforma busca ampliar el acceso a acompañamiento psicológico enfocado en profesionales que viven altos niveles de autoexigencia y sobrecarga.

“En Mente Bonita ayudamos a los colaboradores y empresas a reconocer su desgaste emocional, establecer límites saludables con eficiencia y desarrollar herramientas prácticas que les permitan salir del modo supervivencia y ser productivos con límites. Pedir ayuda no es debilidad, es liderazgo personal”.

A través de terapia psicológica, programas especializados y charlas motivacionales, la plataforma apuesta por romper la normalización del agotamiento femenino y ofrecer soluciones accesibles y basadas en evidencia.

En el contexto del 8M, la especialista subraya que la equidad también implica hablar de bienestar psicológico.

“No podemos hablar de desarrollo, liderazgo o crecimiento si emocionalmente las mujeres están agotadas. La salud mental femenina es un tema estructural, no solo individual. Es responsabilidad compartida y con Mente Bonita podemos cambiarlo”.

Visibilizar la carga mental es el primer paso. Actuar —buscar acompañamiento profesional, redistribuir responsabilidades y priorizar el autocuidado— es lo siguiente.

Este 8 de marzo, además de exigir derechos, también es momento de abrir la conversación sobre la salud mental como una inversión individual y colectiva. Mente Bonita para todos.

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