CDMX. 3 de febrero de 2026. El mercado inmobiliario en México opera sobre una infraestructura que combina activos físicos con decisiones financieras de alto impacto. Durante el segundo trimestre de 2025, los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes aportaron casi 3 billones de pesos, equivalentes a 8.8 % del PIB, de acuerdo con el INEGI.
Cada transacción —desde la adquisición de una propiedad hasta la firma de un contrato de arrendamiento— exige evaluar riesgos que, en el pasado, se omitían. Hoy, la digitalización del Real Estate avanza con rapidez en América Latina y la tecnología transforma la incertidumbre en información verificable. Proptech LATAM señala que existen al menos 140 startups especializadas en el sector inmobiliario, la cifra más alta entre los países de la región.
“Estas compañías aceleran procesos que antes requerían semanas como validación de identidad, gestión contractual, consulta de historial crediticio y análisis de listas restrictivas. De esta manera, la información se convierte en la base sobre la cual se desarrollan proyectos sostenibles y se reducen los riesgos de morosidad y conflictos legales”, afirma Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC) con más de 20 años de experiencia en el sector.
Un espacio que impulsa el cambio
La adopción tecnológica permite automatizar evaluaciones, construir modelos predictivos y generar scoring en tiempo real. Al mismo tiempo, un fondo de inversión puede ajustar su portafolio con base en variables macroeconómicas actualizadas, mientras una plataforma de renta o un asesor descartan candidatos poco confiables gracias a la información que tienen disponible.
“Las organizaciones que integran tendencias de mercado y comportamiento financiero acceden a un nivel de certeza técnica indispensable para operar de forma eficiente. La situación actual de la industria lo demanda: durante 2024 se registraron más de 3,800 intentos de fraude y alrededor del 70% está relacionado con el segmento de rentas, según AMPI México”, puntualiza Juan David Ospina, CAO de Círculo de Crédito en la conferencia “Decisiones Informadas en Minutos: El Poder de la Tecnología en la Renta”. Un evento en el que también participaron Rubén Frattini, Co-Founder de Proptech LATAM y Roberto Becerril, Co-Founder de Liv.
Transparencia para una industria en expansión
Aunque la compra-venta de inmuebles cuenta con una infraestructura financiera sólida, el mercado sigue operando con procesos informales. Un propietario aún solicita depósitos equivalentes a tres meses de renta, referencias personales y comprobantes de ingresos que pueden ser vulnerables a alteraciones. Este rezago no es menor: obliga a las empresas del sector inmobiliario a decidir con información limitada, elevar sus costos de verificación y asumir una morosidad que podría evitarse con información más confiable.
Simultáneamente, el mercado experimenta una expansión acelerada. Liv menciona que cada minuto, 2 propiedades ingresan al segmento de renta y 1 de cada 6 se encuentra actualmente en arrendamiento. El volumen crece, aunque la información permanezca al alcance de pocos.
Este reto adquiere una nueva dimensión ante la mayor migración generacional hacia la renta que ha vivido México. El cambio es más profundo que una tendencia temporal: redefine la forma en que millones de personas acceden a vivienda y coloca a la renta como un eje central de estabilidad financiera; no obstante, la infraestructura de información que la respalda aún no refleja su relevancia económica ni social.
Un compromiso financiero subestimado
La renta es uno de los compromisos financieros más relevantes para los hogares. Para los inquilinos, puede concentrar entre 20% y 50% del ingreso mensual y ocupa el segundo lugar en importancia después de una hipoteca. A pesar de ello, este comportamiento de pago permanece fuera del sistema financiero formal.
La ausencia de este registro genera una brecha estructural. Mientras otros compromisos construyen historial, la renta —aún con su nivel de impacto en las finanzas de las personas— queda al margen de los mecanismos que reconocen capacidad de pago. ¿El resultado? Un mercado que opera con información fragmentada, tanto para propietarios como para inversionistas.
Un nuevo estándar para el sector
Frente a este escenario, se vuelve necesaria la adopción de soluciones —como un consorcio de rentas— de almacenamiento, procesamiento y validación de información para diseñar perfiles con mayor precisión.
Estas herramientas verifican identidades, consultan listas restrictivas y examinan capacidad de pago. Además, permiten que administradoras de inmuebles y propietarios accedan a información confiable y con múltiples estándares de seguridad.
La idea es ordenar y profesionalizar un sector que por años ha operado con acuerdos informales, referencias de palabra y pagos en efectivo. Al integrar información crediticia, el arrendamiento deja atrás estas prácticas y se convierte en un modelo donde la confianza depende de comportamiento comprobable.
“México reúne las condiciones —infraestructura tecnológica, marco regulatorio y madurez empresarial— para profesionalizar de forma definitiva el Real Estate. En este punto, serán las organizaciones que integren decisiones basadas en información las que establezcan el nuevo estándar de un mercado que exige certeza operativa, eficiencia medible y trazabilidad real”, concluye Ruíz Palmieri.

