Nóminas incrementarán hasta 25% en 2026

El incremento al salario mínimo para 2026, así como el avance legislativo hacia la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas so cambios estructurales

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Cortesía ESSAD
Finanzas
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Ciudad de México, 16 de enero de 2026. En un entorno marcado por reformas laborales de gran calado, aumentos salariales sostenidos y una acelerada transformación tecnológica, las empresas que operan en México enfrentan en 2026 uno de los periodos de ajuste más complejos de las últimas décadas. A ello se suma un mercado laboral donde la informalidad sigue siendo dominante.

De acuerdo con cifras del INEGI, con base en la encuesta nacional de ocupación y empleo (ENOE) alrededor del 55 % de la población ocupada trabaja en condiciones informales, lo que limita la base de talento formal disponible y presiona a las empresas que cumplen con la regulación. La Coparmex advierte que esta elevada tasa de informalidad será uno de los principales riesgos para la inversión y el crecimiento económico en 2026.

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la prioridad es mejorar el poder adquisitivo y la calidad de vida de los trabajadores. En ese marco, el incremento al salario mínimo para 2026, así como el avance legislativo hacia la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas, representan cambios estructurales que obligan a las organizaciones a replantear su forma de operar, producir y gestionar talento.

De 2018 a 2026, la referencia salarial general pasó de 88.36 a 315.04 pesos por jornada diaria, esto representa un alza acumulada de 148 por ciento. Sin embargo, los sueldos de mercado no han tenido el mismo ritmo de aumento, esto ha cerrado la diferencia entre el mínimo y el resto de las remuneraciones.

Desde la perspectiva de ESSAD, firma especializada en gestión de desarrollo empresarial, el principal desafío para las compañías no es solo cumplir con la ley, sino hacerlo sin comprometer la productividad ni la generación de utilidades. La firma advierte que nada más el aumento del salario mínimo del 13 % puede traducirse en un incremento global de la nómina del 8 % – 15 % para empresas con pocas posiciones operativas y del 15 % – 25 % para empresas con fuerza operativa alta logística, retail, manufactura ligera, entre otros; incrementando también las cuotas obrero-patronales tales como IMSS, INFONAVIT, ISR, PTU y cuotas estatales.

Para Jesús Moscoso, abogado laboral y CEO de la firma, la clave está en la planeación estratégica: “Las empresas deben anticiparse a las reformas y no reaccionar cuando ya están en vigor. La reducción de la jornada laboral y el aumento salarial obligan a revisar procesos, eliminar ineficiencias y medir con mayor precisión el desempeño. Productividad ya no significa trabajar más horas, sino trabajar mejor.”

ESSAD advierte que uno de los errores más comunes es trasladar los mayores costos laborales directamente a los precios o recortar inversión en talento. “Eso termina afectando la competitividad y la rentabilidad a mediano plazo”, señala Moscoso. En cambio, recomienda invertir en rediseño organizacional, automatización de tareas repetitivas y esquemas de trabajo flexible que permitan mantener niveles de producción con menos horas hombre. Con la finalidad de no sustituir posiciones de baja productividad.

La inteligencia artificial juega un papel central en esta estrategia. Para Fernando Rojas, abogado laboral y cofundador de ESSAD, la adopción de IA debe verse como un habilitador de productividad y no como una amenaza: “La IA permite optimizar procesos, reducir errores y liberar tiempo del personal para actividades de mayor valor y potenciar la creatividad. Sin perder el enfoque de que la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo, que se alimenta de la información proporcionada por el ser humano para poder facilitar y mejorar las labores desempeñadas por el personal de una empresa. Pero su implementación debe ir acompañada de capacitación y reglas claras, de lo contrario se generan fricciones internas y riesgos legales.”

Desde la firma subrayan que las empresas que no inviertan en reentrenamiento y upskilling quedarán rezagadas, especialmente en áreas donde el talento especializado ya es escaso.

Otro eje fundamental es el desarrollo y retención de talento. En un contexto de informalidad elevada y alta rotación, ESSAD recomienda fortalecer propuestas de valor para el empleado que vayan más allá del salario: planes de carrera, capacitación continua que mejorará la productividad del trabajador, así como también los esquemas de evaluación por objetivos. “Con jornadas más cortas y salarios más altos, el foco debe estar en resultados medibles. Las empresas que alineen incentivos, desempeño y bienestar serán las que logren sostener su rentabilidad”, apunta Rojas.

Respecto a la aplicación de las reformas laborales, ESSAD enfatiza la importancia de la certeza jurídica y el cumplimiento preventivo. Esto implica auditorías laborales, actualización de contratos, revisión de políticas internas y diálogo constante con los trabajadores. “Cumplir no debe verse como un costo, sino como una inversión en estabilidad operativa y reputacional”, afirma Moscoso.

Desde la óptica de ESSAD, las empresas que quieran mantener su productividad y capacidad de generar ganancias en 2026 deberán anticiparse a los cambios, apoyarse en tecnología, profesionalizar la gestión del talento y adoptar una visión estratégica del cumplimiento laboral. En un mercado más regulado y competitivo, la diferencia no estará en resistir las reformas, sino en saber convertirlas en una ventaja operativa y de largo plazo. Por lo que el incremento salarial requiere que las empresas sean más eficientes y competitivas, lo que puede generar oportunidades para innovar y crecer.

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