CDMX. 22 de abril de 2026. En México, hablar de pensiones es hablar de una promesa que no siempre se cumple. Aunque millones de trabajadores cotizan durante años, la realidad es que solo una parte de la población logra consolidar una pensión al final de su vida laboral.
Hoy, menos del 30% de la población en edad de retiro cuenta con una pensión formal. El resto depende de ahorros personales, apoyo familiar o, en muchos casos, sigue trabajando. Esta cifra no solo refleja un problema estructural, sino también una falta de información clara sobre cómo funciona el sistema, explica Luis Centeno, CEO de Construyendo tu Futuro.
Un sistema que pocos entienden
El modelo de pensiones en México está dividido principalmente entre dos instituciones: el IMSS y el ISSSTE. Cada una tiene reglas, requisitos y esquemas distintos, lo que genera confusión desde el inicio de la vida laboral.
“La mayoría de las personas no sabe en qué régimen está, ni qué necesita para pensionarse. Y ese desconocimiento termina costando años de esfuerzo sin resultado”, explica Luis Centeno.
A esto se suma un problema recurrente: trabajadores que han cotizado en ambos sistemas, pero desconocen que pueden unificar sus semanas a través de la portabilidad.
¿Por qué se niegan las pensiones?
Uno de los puntos más críticos es el rechazo de pensiones. Lejos de ser casos aislados, es una situación frecuente que tiene causas muy específicas:
- No cumplir con el número mínimo de semanas cotizadas
- Inconsistencias en datos laborales o historial de cotización
- Desconocimiento del régimen bajo el cual se está registrado
- Errores administrativos que no se corrigen a tiempo
“En muchos casos, la pensión no se niega porque la persona no tenga derecho, sino porque no sabe cómo demostrarlo correctamente”, señala Centeno.
Esta falta de acompañamiento convierte un derecho en un proceso complejo, técnico y muchas veces frustrante.
La portabilidad: una herramienta poco aprovechada
La portabilidad entre IMSS e ISSSTE permite sumar las semanas cotizadas en ambos sistemas para alcanzar los requisitos de pensión. Sin embargo, sigue siendo una de las herramientas menos utilizadas.
En términos simples, la portabilidad funciona cuando una persona ha trabajado tanto en el sector público como en el privado. En lugar de perder semanas cotizadas en uno u otro sistema, estas pueden acumularse para acceder a una pensión.
“El problema no es que no exista la solución, sino que muy pocas personas saben que pueden hacerlo. La portabilidad puede ser la diferencia entre pensionarse o no”, explica.
El proceso implica validar historiales laborales en ambas instituciones, elegir el régimen más conveniente y presentar la solicitud de reconocimiento de derechos. Sin asesoría adecuada, puede volverse un trámite largo y confuso.
Informarse también es parte del retiro
Más allá de las cifras, el verdadero reto del sistema de pensiones en México es la falta de cultura previsional. La planeación del retiro sigue siendo un tema postergado, cuando en realidad debería comenzar desde los primeros años de vida laboral.
“Hoy, el retiro no se trata solo de trabajar y esperar. Se trata de entender, planear y tomar decisiones informadas a tiempo”, concluye Luis Centeno.
En un entorno donde las reglas cambian y los sistemas no siempre son claros, la información se convierte en el activo más valioso para asegurar el futuro.

