Propósitos financieros que sí puedes cumplir

Aproximadamente 64 % de las personas abandona sus resoluciones de Año Nuevo durante el primer mes

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Especial
Finanzas
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Ciudad de México, 29 de enero de 2026.- Enero suele ser un mes de nuevas intenciones. Cambiar de hábitos, ordenar las finanzas, planear mejor. Pero también puede ser un momento en que la motivación inicial se desvanece si no hay una estrategia clara para avanzar.
 
Un estudio publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health encontró que aproximadamente 64 % de las personas abandona sus resoluciones de Año Nuevo durante el primer mes. Esto muestra que tener objetivos es apenas el primer paso; lo que realmente marca la diferencia es contar con herramientas y acciones realistas para sostenerlos en el tiempo. Por eso, iniciar el año con estrategias claras puede transformar tu bienestar financiero a lo largo de 2026.
 
Con ese enfoque, Luis Rangel, Vicepresidente de Crédito en Kueski, comparte cuatro propósitos financieros posibles y prácticos para iniciar 2026 con pasos firmes, sin que implique sacrificios extremos ni metas irreales.
 
1. Ahorrar con propósito y constancia
 
Uno de los errores más comunes es intentar ahorrar “lo que sobre” al final del mes. Lo más efectivo es separar una cantidad desde el inicio, antes de comenzar a gastar.
 
Automatizar ese ahorro, por pequeño que sea, convierte una buena intención en una acción concreta. Separarlo en una cuenta distinta, ayuda a evitar la tentación de gastarlo.
 
Pero para que el hábito se sostenga, es útil darle sentido al ahorro. Tener un objetivo claro, como un fondo para emergencias o para oportunidades personales, te ayuda a mantener la motivación. Incluso puedes asignar nombres a tus cuentas: “Tranquilidad”, “Próximo paso”, etc. Ahorrar no se trata solo de guardar dinero, sino de prepararte para vivir con más libertad.
 
2. Pagar mis deudas con estrategia
 
Retomar el control de tus deudas comienza por entenderlas a fondo. Saber cuánto debes, a quién, bajo qué condiciones y en qué plazos te permite tomar mejores decisiones.
 
Establecer un presupuesto realista para pagar lo pendiente evita que el problema crezca. Cuando se tienen deudas, muchas personas creen que la única salida es recortar gastos drásticamente o resignarse a los intereses acumulados. Pero usar el crédito de forma inteligente puede ser parte de la solución, no del problema. El crédito, bien aplicado, puede ayudarte a reorganizar tus pagos, reducir la carga mensual e incluso liberarte de intereses más altos. Por ejemplo, si tienes varias deudas dispersas, un préstamo como Kueski Préstamos con condiciones claras y plazo definido puede ayudarte a consolidarlas en un solo pago más manejable.
 
También puedes sustituir una deuda costosa (como una tarjeta de crédito con intereses altos) que además puede hacer más fácil perder el control financiero, por una alternativa con mejor tasa y sin cargos ocultos. Lo importante es tener un plan: usar el crédito para recuperar estabilidad y control, no para postergar el problema. Cuando se usa con intención, el crédito puede ser el primer paso para salir del ciclo de deuda, no caer más profundo en él.
 
3. Gastar mejor al eliminar fugas invisibles
 
Pequeños gastos olvidados pueden representar una fuga constante de dinero. Suscripciones duplicadas, servicios que ya no usas, compras impulsivas, todo suma.
 
Una revisión de los últimos tres estados de cuenta bancarios puede ayudarte a visualizar esos cargos invisibles y tomar acción. Cancelar o pausar estos gastos es una forma directa de recuperar control sin necesidad de hacer sacrificios en lo importante. Este tipo de ajustes, aunque parezcan mínimos, tienen un impacto real cuando se sostienen en el tiempo.
 
4. Aprender algo nuevo sobre dinero cada mes
 
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2023, solo el 36 % de los adultos en México cuenta con conocimientos financieros básicos, y apenas uno de cada cuatro planifica regularmente sus gastos.
 
Esto significa que muchas personas enfrentan decisiones económicas importantes sin contar con las herramientas necesarias. Por eso, dedicar tan solo 30 minutos al mes a leer un artículo, escuchar un podcast o tomar un taller puede marcar una gran diferencia.
 
No se trata de volverse experto, sino de entender mejor tus opciones, evitar errores costosos y tomar decisiones con más seguridad.
 
“No se trata de hacer todo perfecto desde enero. Se trata de construir hábitos que puedas mantener en marzo, en junio, en septiembre. El bienestar financiero no es una meta de año nuevo, es una práctica diaria”, concluye Luis Rangel.
 
Estos propósitos son una invitación a cambiar la relación con el dinero desde un lugar de intención, no de presión. Porque no se trata de gastar menos por obligación, sino de decidir mejor para vivir con más tranquilidad.

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