Ciudad de México a 7 de enero de 2026.– Enero dejó de ser solo el mes del regreso a la rutina y se ha convertido en el punto de partida para una nueva forma de viajar, en la que trabajo y descanso conviven sin fronteras claras. Cada vez más personas extienden estancias, cambian la oficina por una cafetería en otra ciudad o se mueven sin una fecha fija de regreso, dando paso a un perfil híbrido que no es turismo tradicional ni nómada digital en sentido estricto.
Este tipo de viajero surge con mayor fuerza tras las fiestas decembrinas, aprovechando tarifas más bajas, menor afluencia y la sensación de inicio de año. De acuerdo con Airbnb, más del 30% de las estancias a nivel global ya superan las 28 noches, impulsadas en gran parte por personas que trabajan de forma remota y deciden cambiar de entorno sin desconectarse.
Datos de McKinsey señalan que cerca del 35% de los trabajadores con opción de trabajo remoto busca combinar viajes y responsabilidades laborales al menos una vez al año. No se trata de mudanzas permanentes, sino de flexibilidad para moverse, alargar estancias y viajar fuera de los calendarios tradicionales.
IATI Seguros destaca que esta modalidad transforma la experiencia de viaje: trayectos más largos, planes abiertos y una vida cotidiana que se desarrolla lejos de casa.
“La experiencia gana libertad, aunque también suma variables que antes no estaban tan presentes. Una enfermedad leve, una falla en la conexión o un imprevisto médico pueden impactar no solo el viaje, también la jornada laboral”, afirma Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros.
En este contexto, la seguridad adquiere un nuevo significado. Ya no basta con cubrir vacaciones cortas, sino estancias prolongadas y una movilidad constante.
En América Latina, distintos estudios de mercado coinciden en que una proporción cada vez mayor de trabajadores remotos considera extender viajes para trabajar desde otros destinos, aunque no se identifique como nómada digital.
En México, la contratación de seguros de viaje muestra un crecimiento sostenido incluso fuera de temporadas vacacionales, reflejando este cambio en la forma de viajar y trabajar.
“Cada vez vemos más personas que no viajan para desconectarse por completo, buscan vivir de otra manera mientras mantienen su actividad profesional. Nuestro reto es acompañar esa movilidad sin fricciones, entendiendo que el viaje ya no tiene un inicio y un final tan definidos como antes”, concluye Calzado.

