La creación de un fondo de pérdidas y daños por el cambio climático para los países en desarrollo fue un tema clave en las negociaciones en la conferencia de la ONU en Egipto.
La humanidad se encuentra “en una autopista al infierno climático con el pie en el acelerador”, advirtió el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en uno de los primeros discursos que se escucharon durante la Cumbre Climática Mundial en Egipto.
Pero si bien todos y cada uno de los oradores que participaron en representación de 195 países en la 27 Conferencia de las Partes (COP27) de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático alertó sobre la urgencia de lograr acuerdos que reviertan el calentamiento global y sus consecuencias, el viernes 18 se agotó el tiempo del encuentro sin que se alcanzaran acuerdos formales.
Al cierre de esta edición los negociadores en Egipto se declaraban lejos de llegar a un acuerdo y anunciaban que por ello extraoficialmente se tomarían 48 horas más para definir caminos que permitan concretar convenios en asuntos tan relevantes como el de compensación por desastres climáticos.
Y es que los países más pobres —que cargan con la peor parte del cambio climático, desde el aumento del nivel del mar hasta inundaciones extremas— intensificaron su urgencia, acusando a los contaminadores más ricos de estancarse y señalando que no pueden esperar otro año para la creación de un fondo para enfrentar y pagar esos daños.
En este contexto, la Unión Europea (UE) lanzó una propuesta, justo el día señalado como cierre de la COP27, que consiste en crear un fondo especial para cubrir las pérdidas y daños en los países más vulnerables, pero financiado por una “amplia base de donantes”. Esto significa que las economías emergentes con altas emisiones, como China, tendrían que contribuir, en lugar de que el fondo lo financien solo las naciones ricas que históricamente han contribuido más al calentamiento.
Las condiciones de la propuesta incluyen que los países se comprometan a reducir paulatinamente el uso de combustibles fósiles y la generación de energía con base en carbón lo antes posible. Y que los países presenten informes de progreso para asegurarse de ello.
La oferta de la UE va en desacuerdo con otra propuesta existente de los países en desarrollo y China, que pide que todas las naciones ricas tengan acceso al fondo. Esta propuesta utilizaba una definición de la ONU que habría permitido que China recibiera dinero, no que lo aportara.
Asimismo, la nueva oferta de la UE va más allá de lo que Estados Unidos indicó hasta ahora, en el sentido de que estaría dispuesto a cumplir en cuanto a la financiación de pérdidas y daños.
Cabe recordar que los acuerdos en la COP27 deben obtener el apoyo de los casi 200 países presentes en las conversaciones para ser aprobados.
La agencia climática de la ONU publicó también a última un borrador de propuesta para un acuerdo sobre pérdidas y daños, pero las tres opciones expuestas para que los delegados las consideren no reflejan aún la propuesta de la UE.
Una primera opción sugiere establecer un nuevo fondo para los países vulnerables al clima. La segunda plantea retrasar la decisión sobre un fondo hasta la COP28 del próximo año. La tercera pide que se decidan los acuerdos de financiación en la COP28, sin mencionar un nuevo fondo.
Hasta el cierre de esta edición China y Estados Unidos no respondieron públicamente. Se espera que en las siguientes horas se reanuden las negociaciones y sigan hasta el domingo 20.
Pasarela climática
Uno de los discursos más significativos durante el evento climático fue el de Al Gore, exvicepresidente de EU, quien indicó que los líderes mundiales enfrentan un problema de credibilidad en lo que respecta al cambio climático.
“Continuamos lanzando 162 millones de toneladas de contaminación al cielo. Se suma y acumula ahí. En promedio cada molécula permanece 100 años y la cantidad que se acumula ahora atrapa tanto calor adicional, que es como el lanzamiento de 600 mil bombas atómicas, de la clase de Hiroshima, explotando todos los días”, señaló el veterano activista medioambiental.
Durante la jornada dedicada a las intervenciones de los casi 120 líderes mundiales, brillaron por su ausencia figuras como Vladimir Putin y Narendra Modi (primer ministro indio).
Pero sin lugar a dudas Xi Jinping, el primer mandatario de China, principal nación emisora de CO2 del mundo, fue el gran ausente, aunque sí envió una delegación diplomática y técnica. El país asiático, que ha incrementado el uso de carbón como fuente de energía, suspendió en agosto las negociaciones bilaterales con EU sobre cambio climático a modo de represalia por la visita de Nancy Pelosi a Taiwán.
Los que sí asistieron a la cumbre fueron los principales productores de combustibles fósiles del Golfo Pérsico. También se vieron caras nuevas, como Rishi Sunak, flamante primer ministro del Reino Unido —quien acudió a la cita tras fuertes críticas recibidas en su país a su decisión inicial de no asistir—, y Giorgia Meloni, la nueva primera ministra ultraderechista de Italia, quienes aprovecharon para realizar reuniones bilaterales.
Joe Biden llegó a Egipto tras las elecciones intermedias en EU. En este sentido su participación fue una de las más esperadas, ya que la condición de su país como segundo emisor de Gases de Efecto Invernadero (GEI) también le otorga una gran responsabilidad, motivo por el cual pidió disculpas por la retirada del anterior gobierno —de Donald Trump— del Acuerdo de París en 2020.
Durante su comparecencia en la COP27, Biden recordó la importancia de que las naciones mantengan el compromiso de evitar que la temperatura media del mundo aumente más de 1.5 grados y señaló que con ayuda de las potencias más ricas los países en desarrollo también deben contribuir a la transición a energías menos contaminantes.
“Las naciones que están en posición de hacerlo deberían estar ayudando a los países en desarrollo para que puedan tomar decisiones climáticas decisivas”, dijo. Su administración tiene listo un paquete de medidas para reducir la emisión de gases contaminantes en el país, especialmente metano, con una ley que destinará 370 mil millones de dólares para facilitar el abandono progresivo de los combustibles fósiles. El objetivo de todas estas políticas es ambicioso: se estima que si se mantienen en futuras administraciones podrían reducir hasta la mitad las emisiones de metano de EU para 2035.
México
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, anunció en compañía del enviado presidencial especial de EU para el Clima, John Kerry, que México se compromete a aumentar su objetivo de reducción de emisiones de GEI para pasar de 22% (objetivo establecido en 2015) a 35% para 2030 a fin de “acelerar la transición energética en Norteamérica”.
Señaló el canciller que eso significa duplicar en los próximos ocho años la capacidad de generación de energías limpias en el país, tales como las energías solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica.
“Significa también dos millones de hectáreas adicionales de Áreas Naturales Protegidas y procesos de reforestación de 1.5 millones de hectáreas con más de 1.1 millones de árboles plantados, así como la aceleración de la adopción de la electromovilidad y la eficiencia energética en México”, añadió.
“Con el apoyo de EU se calcula que se requerirá una inversión adicional entre 2022 y 2030 de aproximadamente 48 mil millones de dólares, que será movilizada desde los sectores público y privado para poder lograr esta duplicación de la generación de energías limpias”, dijo.
Ni Ebrard ni Kerry precisaron un monto del apoyo financiero estadunidense para esta tarea, pero el funcionario estadunidense afirmó que “este es un cambio enorme y significativo desde donde estaba México el año pasado en Glasgow”, y agregó que fue la culminación de un largo trabajo bilateral.

