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26 enero, 2021
Claudia Luna Palencia
Internacional

LA ALDEA GLOBAL RECIBE A BIDEN CON ESCEPTICISMO

Cada región manifiesta distintos sentimientos en la medida de la complejidad de su relación con la Unión Americana.

En geopolítica los gestos valen tanto como las palabras y lo mismo Irán que Corea del Norte reciben al nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con sendos anuncios de que ambos retoman sus intereses nucleares: el mandatario recién investido no las tendrá todas consigo porque hereda una política exterior convertida en una verdadera madeja llena de problemas, con relaciones tensas con varios países y fundamentalmente contraria al multilateralismo.

Se incluyen en ello desde las relaciones con los socios transatlánticos hasta la tirantez en Oriente Medio y los recelos con Asia, sin obviar los focos bélicos calientes en Yemen, hasta la inacabada guerra en Siria, Sudán del Sur y los conflictos étnicos en Malí, Níger y la República Centroafricana.

Biden busca mejorar la relación con el exterior asegurándose un gabinete plural, con gente de probada experiencia y una media de edad que ronda los 59 años.

¿Quiénes son? El llamado “equipo clave” en política exterior y seguridad nacional lo conforman Antony Blinken, secretario de Estado; Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional; Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional; Linda Thomas-Greenfield, embajadora de EU ante Naciones Unidas; Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional; y John Kerry, enviado presidencial especial para el Cambio Climático.

En los últimos días sonó el nombre de Jeffrey Prescott, investigador del Pen Biden Centro para la Diplomacia y los Acuerdos Globales, como probable “zar de EU en Asia” y cuya misión pasaría por formar una coalición en Asia-Pacífico de contrapeso contra el poderío chino.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca tiene la intención de rescatar buena parte de las políticas de Barack Obama, aunque China se ha hecho más fuerte, hasta el punto de ser la única economía en lograr un crecimiento de 2.3% en medio de una atroz pandemia con el SARS-CoV-2 afectando no solo las vidas humanas sino también llevando a miles de negocios y empresas a la quiebra.

¿Cómo recibe la aldea global a Biden y a su vicepresidenta, Kamala Harris? Lo hace con escepticismo y con expectación: cada región manifiesta distintos sentimientos en la medida de la complejidad de su relación con la Unión Americana.

Por lo pronto Corea del Norte anuncia que continuará probando misiles de largo alcance y seguirá con su carrera nuclear, mientras que Irán presiona igualmente advirtiendo que ha vuelto a enriquecer uranio.

Mientras en la Unión Europea (UE) se congratulan por el cambio de liderazgo. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, manifiesta su firme convicción de comenzar a trabajar lo más rápidamente posible con el mandatario Biden y la vicepresidenta Harris: “Estados Unidos está de vuelta y Europa permanece lista para reconectar con nuestro antiguo socio de confianza para traer aliento nuevo y fresco a nuestra alianza. Yo estoy entusiasmada por trabajar con Biden”.

Morir matando

La gran pregunta es cómo Biden logrará revertir todo lo que su antecesor hizo en cuatro años y el rompecabezas no se ve nada fácil de resolver porque hay mucho por recomponer.

Por ejemplo: los aranceles impuestos a la UE, la guerra comercial arancelaria con China y el recrudecimiento de las sanciones económicas y el congelamiento de bienes a Irán, Corea del Norte, Venezuela y Cuba, a la que Trump en los estertores de su gobierno ordenó colocar entre los Estados que ayudan a terroristas.

En opinión de Antonio López Vega, director del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, lo que sin lugar a dudas se espera es el regreso de EU al multilateralismo y que vuelva a suscribirse a los acuerdos de sostenimiento medioambiental y de resolución de conflictos internacionales desde una perspectiva activa.

“Creo que es capital la recuperación del diálogo del bloque Occidental para, digamos, ayudar a surcar las procelosas aguas de la coyuntura internacional, que viene con diferentes actores como pueden ser China y Rusia; allí la voz unida de EU y la UE es fundamental para hacer valer los principios tradicionales de democracia, sustentabilidad y justicia social que han iluminado el pensamiento en nuestro espacio en los últimos 100 años”, afirmó en exclusiva el directivo español.

Con la era Trump sucedieron decisiones arbitrarias y al parecer tardará todavía un tiempo borrar la sombra del gobierno del republicano. Existe la percepción en Europa de que ha hecho mucho daño e intentó hacerlo todavía más cuando perdió las elecciones.

Quizá todas las reincorporaciones no sucederán tan rápido como se quisiera en cuanto al retorno de la Unión Americana al Acuerdo de París, la Organización Mundial de la Salud o la UNESCO. O bien revertir decisiones serias y torales como abandonar el Tratado Nuclear con Irán; romper el Tratado de Cielos Abiertos y abandonar igualmente el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio suscrito con Rusia.

Tiene además que recuperar el brío y el respeto global. Se cuenta con un amplio abanico de desafíos en el horizonte para Biden y Harris.

Para López Vega algunos retos tan relevantes como recuperar la imagen de EU en el ámbito internacional: “Hay que rehacer la imagen de EU en el exterior. A lo largo de estos cuatro años, con los asuntos en materia racial, con los desatinos de Trump en el escenario internacional, en el mundo creció la percepción de que la solidez y tradición de compromiso con el American way of life de Estados Unidos se venía diluyendo. Incluso los propios valores democráticos se han visto cuestionados con el asalto al Capitolio días atrás. Creo que uno de los desafíos pasa por recuperar la imagen de EU en el escenario internacional”.

Relanzar el tono institucional

Si bien hay grandes expectativas también es cierto que Biden defenderá los intereses comerciales, económicos, geopolíticos y geoeconómicos de su país. Y en ese tenor tiene que ver con Rusia y fundamentalmente con China.

Habrá una ligera mejoría en las relaciones con Beijing, asevera Xulio Ríos, presidente del Observatorio de la Política China, quien anticipa una recuperación de cierto tono institucional pero considera que “no será suficiente” para evitar tensiones.

La forma es fondo y el fondo es forma: de una u otra manera por lo menos habrá diálogo pero “un viraje se ve difícil”, remarca Ríos a Vértigo al recordar que muchos cambios introducidos por Trump en la relación bilateral gozan de “consenso bipartidista”.

“Por lo tanto no creo que se vayan a modificar de buenas a primeras. Entre ellos las tensiones comerciales y tecnológicas. Por otra parte, aunque varíen las formas, la cuestión de fondo, es decir, la pugna hegemónica, subsistirá, determinando que también las tensiones estratégicas persistirán”, puntualiza.

Las aristas que generan rispideces entre la política norteamericana y la china son de todos los colores: desde el tema de los derechos humanos, pasando por la situación de Taiwán, de Hong Kong, del Tíbet, hasta las aguas en el Mar de la China Meridional y la competencia económica y tecnológica que Trump intentó frenar con vetos, aranceles, restricciones y otros castigos.

El nuevo presidente de EU ha declarado reiteradamente que su nación no bajará la guardia en la región de Asia-Pacífico sino todo lo contrario: reforzará su presencia.

“Que la administración Biden sea más ‘profesional’ puede ayudar a forjar esa coalición internacional; de hecho el Quad —que es un foro que reúne a Australia, EU, India y Japón— apunta en esa dirección”, subraya Ríos.

Por otra parte, agrega, no se debería pasar por alto el deterioro sufrido en el poder blando de EU en los años de Trump, lo que representa “una hipoteca” que llevará a muchos países a esperar y a ver.

“Los ideales y valores pudieran no ser suficientes para forjar esa coalición si los intereses de los países divergen, especialmente en un momento en que la pandemia deja exhaustas a muchas economías en todo el mundo”, matiza el asesor internacional.

Entusiasmo europeo

No obstante hay otra región del planeta que espera ilusionada que su futuro inmediato en sus relaciones transatlánticas mejore o al menos recobre el cauce que ya tenían previo al arribo de Trump al poder: la UE apoya la presidencia de Biden.

¿Cómo se espera la relación de EU con la Unión Europea en esta nueva etapa?

De acuerdo con Miguel Álvarez de Eulate, director de la Fundación de Estudios Estratégicos e Internacionales (Fesei), con la visión multilateralista del presidente Biden cuyo lema es America is back la Unión Europea tiene posibilidades de retomar un papel importante dentro de la estrategia de reconexión de EU.

Para él las personalidades propuestas por Biden para formar parte de su gabinete también muestran este perfil multilateral y de futura sintonía con la UE. Y un claro ejemplo, destaca Álvarez de Eulate, es el nombramiento de Antony Blinken como secretario de Estado: es una visión “atlantista” activa.

“Hay muchas zonas de entendimiento común que ayudarán a aproximar

posturas entre la Unión Europea y Estados Unidos. Por ejemplo las políticas para combatir el cambio climático y la visión de la democracia como un componente activo en la política exterior”, destaca en entrevista.

¿Amainará la también guerra arancelaria entre la nación norteamericana y el bloque común europeo? La postura en el renglón de las políticas comerciales, considera el dirigente del Fesei, mantendrá una postura prudente.

—¿Habrá forma de ver una política libre de aranceles entre EU y la UE, que pueda prosperar un acuerdo de libre comercio o bien por lo menos eliminar los aranceles impuestos por Trump?

—El arancel como arma diplomática ha sido muy característico del estilo de política internacional del presidente Trump, un estilo de corte empresarial centrado en la negociación agresiva y con una clara mayor tendencia a las relaciones bilaterales que a las relaciones multilaterales, básicamente por la ventaja de Estados Unidos al negociar con países por separado, que han reforzado y protegido su economía.

—¿Podría volverse a la negociación y conclusión del Acuerdo de Asociación de Comercio e Inversión Transatlántica (TTIP), que incluiría la eliminación de 97% de los aranceles entre EU y la UE?

—A corto plazo no hay seguridad 100% de reducción drástica de aranceles, visto que el presidente Biden ha heredado crisis internas que pueden conducir a escenarios de políticas proteccionistas para proteger el tejido socioeconómico norteamericano.

Al tiempo.

Controversia por Navalny

La detención del líder opositor ruso Alexei Navalny para ser juzgado por un delito de difamación en su país levantó manifestaciones de condena y repulsa tanto de la Unión Europea (UE) como de Jake Sullivan, asesor de Seguridad del presidente Joe Biden.

“El señor Navalny debería ser liberado inmediatamente y los responsables del inadmisible ataque contra su vida deben rendir cuentas”, escribió Sullivan.

Navalny fue internado en agosto pasado en un hospital de Alemania gravemente envenenado. Los médicos lograron salvarle la vida y tras pasar un tiempo de recuperación regresó a Moscú en los primeros días de enero.

En el aeropuerto fue detenido e ingresado en prisión. Se le acusa por un delito de difamación contra un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, hecho que se castiga con una multa o bien con cárcel.

Una muestra de que los desencuentros por los derechos humanos con Rusia serán mucho más frecuentes en la nueva administración de EU que encabeza Joe Biden.