Han pasado 29 años desde la primera Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro y 26 desde la primera Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés), pero poco que se avanza en el renglón climático: cada año las exigencias son más agudas y acuciosas con la pretensión de que tanto los gobiernos como la iniciativa privada asuman mayores compromisos en favor de acelerar la transición productiva hacia un modelo más verde, sustentable, menos contaminante y con energías limpias más baratas.
En la COP26 de este año en Glasgow volvió a sonar el tono desgañitado y apocalíptico de António Guterres, hace poco reelecto para continuar por otros cuatro años más al frente de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
“Los seis años transcurridos desde el Acuerdo de París sobre el Clima han sido los más calurosos registrados hasta la fecha. Nuestra adicción a los combustibles fósiles empuja a la humanidad hacia el abismo”, remarcó incisivo ante representantes de varias delegaciones de distintos países y medio centenar de líderes mundiales presentes en la ciudad escocesa.
Guterres remarcó el sentido de responsabilidad colectiva a través de “la última llamada” para llevar a cabo acciones más agresivas para reducir todas las emisiones contaminantes y proteger la biodiversidad, porque el tiempo corre y “hay que tomar una decisión difícil: o acabamos con ella o ella acaba con nosotros”.
Insistió: “Basta de maltratar a la biodiversidad. Basta de matarnos a nosotros mismos con el carbono, basta de tratar a la naturaleza como un retrete. Basta de tantas quemas, perforaciones y minas cada vez más profundas”.
Y aunque recrudeció el llamado de atención aseverando que “estamos cavando nuestra propia tumba”, esta COP26 que inició el 31 de octubre y concluirá el 12 de noviembre resulta más politizada que nunca tras la retórica inflamable de un Joe Biden que llegó a responsabilizar a China y a Rusia por su falta de compromiso ante el cambio climático.
Por encima del desdén ante el calentamiento global que mostró en su momento el anterior presidente norteamericano, el republicano Donald Trump, ahora resucita el compromiso ecológico del demócrata Biden cuya presidencia experimenta una rápida erosión.
Si bien nada cambió en la postura norteamericana antiChina y antiRusia de los últimos años, Biden busca aliados occidentales para, mediante el multilateralismo desde los organismos internacionales, impulsar una serie de alianzas orientadas fundamentalmente a hacerle un vacío tanto al gigante chino como al ruso. Si ya ese sentimiento fue patente en la pasada edición de la OTAN, del G-7 y del G-20, en la COP26 también estuvo presente.
En su participación Biden en varias ocasiones hizo alusión a las dos claras ausencias en la COP26: tanto del mandatario chino Xi Jinping como de su homólogo ruso Vladimir Putin.
Tanto por activos como por pasivos, Biden señaló a ambos de falta de interés y de compromiso real para frenar el cambio climático con una temida alza de la temperatura global que, en el peor de los casos, podría llegar a los 2.7 grados centígrados al final del siglo XXI, lo que a juicio de los científicos sería catastrófico para todos los seres vivos.
El peloteo de declaraciones encontradas entre las delegaciones norteamericana y china eclipsó en la cumbre el clima de buena voluntad, cuyas intenciones nuevamente critican en la calle múltiples protestas en Glasgow; los miles de activistas vociferan arropados por Greta Thunberg convertida en la vocera juvenil de la ecología.
Si Biden acusó a China de ser uno de los mayores emisores de CO2 en el mundo, de contaminar con su producción desmedida y de falta de interés para tener compromisos más serios a favor de un modelo más sustentable, fue Zhang Jun, representante permanente de China ante la ONU, el encargado de defender a su presidente.
“El mandatario Xi Jinping atiende el encuentro vía video para compartir las soluciones que China lleva a cabo frente al cambio climático, mientras que la delegación de mi país atiende en persona cada una de las discusiones. Hace unos días China anunció su compromiso para descarbonizar la economía y alcanzar la neutralidad cero, según consta en sus planes y políticas”, reviró Zhang.
Al mismo tiempo el representante diplomático ante la ONU defendió que China nunca ha dado un paso atrás en el Acuerdo de París, como en cambio sí lo ha hecho Estados Unidos con sendos bandazos en su postura ante las energías fósiles. Los representantes chinos en la COP26 condenaron una y otra vez que Biden haya convertido esta cita “en un show político”.
En vez de buscar culpables y hacer una política de reproches “lo que debería hacerse en aras del compromiso y de la responsabilidad es tomar una serie de acciones concretas y decididas”, espetó Zhang.
Más desunidos que nunca
Si para Trump lo del clima era un “cuento chino” según lo escribió en 2016 en su clausurada cuenta de Twitter, una pretensión inventada por China para “restar competitividad a la industria norteamericana”, para Biden es la oportunidad para sancionar más a China señalándola como la más contaminante del orbe y la menos responsable ante el calentamiento global.
El nuevo inquilino de la Casa Blanca sigue con el juego de acorralar al gobierno de Beijing desde todos los frentes.
Guterres había puesto la cereza en el pastel al conminar a los presentes al cónclave climático a tomar acciones más concretas y efectivas para reducir las emisiones globales 45% en 2030.
Ya en la COP3 surgió el Acuerdo de Kioto en 1997 como un compromiso entre los países industrializados para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), fundamentalmente las emanadas del carbono.
Ahora, 24 años después, Biden junto con los líderes europeos negocia un nuevo pacto que hacen extensivo a otros países, encaminado a reducir 30% las emisiones de metano, uno de los gases que más contribuyen a elevar la temperatura y con un fuerte efecto invernadero.
Durante el tercer día de trabajo de la COP26 se promocionó el Global Methane Pledge (Compromiso Global de Metano, en español), que ya había logrado sumar a 60 naciones en septiembre pasado y que en el marco de Glasgow añadió a 40 países más. El cometido pasa por combatir de forma rápida y considerable las emisiones de metano.
En 2021, de acuerdo con la ONG Solutions For Our Climate y su estudio Transparencia Climática, las emisiones de GEI volvieron a incrementar entre 4 y 5%, mientras que el año pasado, por efecto de la parálisis productiva y la inmovilidad derivada de la emergencia sanitaria y las decisiones para frenar la expansión del virus, las emisiones disminuyeron hasta 6 por ciento.
De acuerdo con la postura de Biden enfocarse en el metano permitirá crear industrias más eficientes y abrir nuevas oportunidades laborales. El mandatario norteamericano estuvo antes en Roma, en la cumbre del G-20, grupo de economías (con México incluido) responsables de 75% de las emisiones de gases a la atmósfera.
“Ahora, juntos, nos comprometemos a reducir colectivamente nuestro metano 30% para 2030. Todo esto impulsará a nuestras economías, ahorrando dinero a las empresas, reduciendo las fugas de metano, capturando metano para convertirlo en nuevas fuentes de ingresos, así como para crear empleos sindicales bien pagados para nuestros trabajadores”, según expresó.
Al nuevo acuerdo no se adhirieron China, ni Rusia, ni India, ni Irán pero en cambio figuran seis de los países mayores emisores de este gas incoloro e inflamable: EU, Nigeria, México, Brasil, Indonesia y Pakistán.
Reforestar para sanar
Si en 2019 una adolescente Greta Thunberg tuvo un discurso de honor en la COP25 de Madrid invitada por el secretario general de la ONU, para la edición de este año no se la incluyó en los actos oficiales.
No obstante, la activista de fama internacional se deja ver organizando protestas masivas a través de Fridays For Future, movilizando a la muchachada para protestar contra lo que consideran “una hipocresía”.
En 2021 los números que arroja el cambio climático dan cuenta por sí solos de la salud del planeta: 1) Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) el pasado mes de julio fue a nivel mundial el más caluroso desde que se tienen registros del clima, hace 142 años; 2) un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague creó un nuevo método para modelar y cuantificar la subida en el tiempo del nivel del mar como consecuencia del calentamiento, anticipando que sucederá más rápido de lo esperado; 3) más de 250 millones de seres humanos han sufrido inundaciones en los últimos 20 años; en consecuencia, aumentó 24% la cantidad de personas vulnerables ante las inundaciones; 4) también ha recrudecido el fenómeno de la sequía en el globo terráqueo; la ONU junto con la OMS documentan que en promedio anual 55 millones de personas padecen sequías, la mayor parte en África, aunque también hay áreas de Europa y de Oceanía con una problemática cada vez más marcada.
Después está el otro gran factor de preocupación: el que se relaciona con el pulmón de oxígeno verde que proporcionan los bosques, las montañas, las selvas y el drama desdibujado con hectáreas despobladas de árboles porque la deforestación avanza como un cáncer.
En la COP26, en atención a la propuesta vindicada por el premier británico Boris Johnson, anfitrión de la cumbre, y contando con el aval de EU, se firmó la Declaración de líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra.
A ella se sumaron 105 países, entre los que México, junto con Brasil y Argentina, signaron bajo la consideración de frenar la tala desmedida y la deforestación; y se contará con contribuciones por 19.2 mil millones de dólares en fondos públicos y privados para financiar diversos programas.
De acuerdo con un comunicado enviado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyo canciller Marcelo Ebrard llegó a la COP26 junto con la delegación mexicana invitada, es menester defender al medio ambiente.
“En el marco de la COP26 en Glasgow, México se unió al llamado. La declaración es un compromiso de los líderes del mundo para trabajar de manera colectiva a fin de detener y revertir la pérdida de los bosques y la degradación de la tierra para 2030, a la vez de promover un desarrollo sostenible y una transformación rural inclusiva”, según el texto difundido.
Los países firmantes representan en total 85% de los bosques de la Tierra. La meta es conservarlos, proteger a todos los ecosistemas terrestres, favorecer un nuevo diseño de políticas agrícolas, reducir la vulnerabilidad, fomentar la resiliencia en las áreas rurales y promover la seguridad alimentaria.
El año pasado, en pleno fulgor de la pandemia, el planeta perdió 4.2 millones de hectáreas de bosques tropicales, a juicio de la Universidad de Maryland.
Desde Washington, el Instituto de Recursos Mundiales advierte que antes de la pandemia en los trópicos se perdieron 11.9 millones de hectáreas de bosques y cerca de 3.8 millones de hectáreas fueron bosques primarios. Brasil, considerado uno de los pulmones del mundo, perdió en 2019 un tercio de dicho bosque primario.
La urgencia es real: hay que salvar al planeta.
Breve historia de la COP
De acuerdo con la organización Factor CO2 la Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) es el órgano supremo de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) y se reúne anualmente para tratar el desafío de la mitigación del calentamiento global y sus efectos nocivos.
Así fue como inició todo:
COP1 en Berlín 1995 “En la primera conferencia los países firmantes acuerdan reunirse anualmente para mantener el control sobre el calentamiento global y ven la necesidad de reducir las emisiones de gases contaminantes”.
COP3 en Kioto 1997 “Se adopta el Protocolo de Kioto con el compromiso de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los países industrializados. Sienta las bases del mercado de carbono”.
COP13 en Bali 2007 “La hoja de ruta de Bali establece un calendario de negociaciones para un nuevo acuerdo internacional que sustituya al Protocolo de Kioto e incluya a todos los países, no solo a los desarrollados”.
COP15 en Copenhague 2009 “Se valida el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados y los países desarrollados se comprometen a financiar a largo plazo a los países en desarrollo”.
COP16 en Cancún 2010: “Se redactan los Acuerdos de Cancún, que formalizan los compromisos expuestos en Copenhague y se crea el Fondo Verde para el Clima, principalmente para acciones climáticas en los países en desarrollo”.
COP17 en Durbán 2011 “Esta vez todos los países acuerdan empezar a reducir emisiones, incluyendo a EU y los emergentes (Brasil, China, India y Sudáfrica). Se decidió negociar un acuerdo mundial que entrase en vigor en 2020”.
COP18 en Doha 2012 “Se acuerda prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020. Países como EU, China, Rusia y Canadá no respaldaron la prórroga por razones políticas”.
COP20 en Lima 2014 “Por primera vez todos los países acuerdan elaborar y compartir su compromiso de reducción de emisiones de GEI”.
COP21 en París 2015 “Después de 20 años de negociaciones se adopta unánimemente el Acuerdo de París para mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados respecto de la era preindustrial y proseguir los esfuerzos para limitarlo en 1.5 grados centígrados”.
COP22 en Marrakech 2016 “Contra todo pronóstico, el Acuerdo de París entró en vigor a pocos días de comenzar la cumbre tras haber sido ratificado por la mayoría de los países. El resultado de las negociaciones de esta cumbre se resumió en tres documentos: la Declaración de Marruecos, una señal política fuerte para apoyar el Acuerdo de París en un momento en el que los cambios en la Casa Blanca generaron incertidumbre; la Alianza de Marrakech para reforzar las acciones por el clima para el período pre-2020; y la creación del CMA, el órgano de decisión sobre el Acuerdo de París”.
COP23 en Bonn 2017 “En esta Cumbre del Clima se avanza en el conjunto de reglas que detalla cómo funcionará en la práctica el Acuerdo de París (Paris Rulebook), con el objetivo de ser terminado al año siguiente”.
COP25 en 2019 Tocaba turno a Santiago de Chile pero se llevó a cabo en Madrid. “Se refrendan compromisos de reducir las emisiones globales de GEI a la mitad para 2030 y llegar un balance neto de cero emisiones en 2050”.

