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FRANCK FIFE/AFP
22 mayo, 2020
Claudia Luna Palencia
Internacional

EUROPA ANUNCIA SU NUEVA NORMALIDAD ANTE EL CORONAVIRUS

Considera bajo control la velocidad de transmisión del Covid-19.

Prevalece el acertijo de cómo será la sociedad, al menos en Occidente, una vez avancen las fases de desconfinamiento que cada país ha impuesto en diversos grados de intensidad para luchar contra la velocidad de transmisión del Covid-19.

La pandemia ha convertido al mundo en un intenso laboratorio social y económico que podría dejar tras de sí (o no) una estela de cambios en prácticamente todas las esferas de las relaciones humanas, pero igualmente en el rediseño de una nueva economía con diversas formas de emprendimiento empresarial y de entendimiento laboral.

El coronavirus abre una ventana significativa de desafíos para incentivar la transformación de aquello que no funcionaba ya desde hace tiempo y hasta las crisis, aseveran intelectuales como el español Antonio López Vega, director del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, los cuales implican asimismo una clara “oportunidad” para cambiar a fin de mejorar.

La pandemia puede ser un revulsivo… o no, porque a la fecha nadie se atreve a afirmar que la sacudida catártica provocada por el coronavirus en sociedades confinadas por varios meses terminará en una mera fase coyuntural difuminada en el corto plazo o bien provocará en ciernes una metamorfosis estructural.

Hay diversos episodios en la historia que a favor de lo estructural muestran evidencia sólida de lo que pasa cuando acontece una desgracia inesperada: en el gran incendio de Londres de 1666 el fuego devoró más de 70 mil casas del 2 al 5 de septiembre dejando a cientos de miles de ciudadanos sin techo.

Londres, que en ese momento era una de las urbes más grandes y pobladas, había cometido graves errores de planeación urbana en una ciudad más bien hacinada, con construcciones de madera y muy poco seguras; sin contar que las autoridades nunca habían planeado un esquema de emergencia ante un incendio y la gente solo tenía a mano cubos de agua para intentar apagar el fuego creciente e incontrolable.

El siniestro dejó no solo pérdidas en vidas humanas y a la gente viviendo en las calles sino además un enorme quebranto económico; sin embargo la naturaleza del ser humano tiene un férreo espíritu de lucha y de superación, sobre todo después de una tragedia; y tan es así que Londres aplicó en su reconstrucción innovadoras técnicas de urbanismo para la época y protocolos de actuación ante incendios creando para ello cuerpos de bomberos.

En efecto, incendios, huracanes, tsunamis, terremotos, guerras o pandemias prueban no solo la resiliencia del ser humano sino también su capacidad para crecerse en la adversidad, para aprender de los errores a fin de primero saber qué se hizo mal; segundo cómo prevenirlo, y tercero qué protocolos de actuación implementar.

En este sentido la pandemia del coronavirus surge cuando la ciencia y la tecnología están en auge con relevantísimos descubrimientos en el campo de la biotecnología, de la genética, de la física cuántica, de la biología molecular, así como en la física, la química y, desde luego, la tecnología digital.

Al mismo tiempo en una circunstancia inédita y un momento de enorme complejidad derivado del cambio climático, así como por sus consecuencias colaterales, con varios países y expertos empujando a favor de un nuevo modelo productivo menos carbonizado y más amigable con el planeta.

Hay un grupo de expertos inclinado a favor de que la pandemia traerá un nuevo modelo de crecimiento y desarrollo verde. Es el caso de Thomas Piketty, economista francés, quien afirma que la crisis sanitaria y sus consecuencias económicas funestas permitirán el nacimiento de la moneda verde.

Siempre polémico por sus propuestas anticapitalistas, Piketty cree que la verdadera “revolución verde” será uno de los resultados directos de la pandemia y la debacle económica.

“Sucederá un momento para detonar inversiones en el sector de la sanidad y del medio ambiente como no pasaba antes y será, ahora sí, el tiempo en que arrecie la reducción de la utilización del carbón”, destaca el también asesor.

Piketty insiste en que gracias al coronavirus “se precipitará” el cambio del modelo actual hacia otro modo de desarrollo más sociable, más equitativo y sobre todo más responsable.

Asimismo recuerda la relevancia que a lo largo de los confinamientos han jugado sectores esenciales para la supervivencia de las personas ya que no podían dejar de funcionar por su creciente impacto, como el sector sanitario hasta el alimentario y el hecho de que millones de niños, adolescentes y jóvenes siguieran teniendo clases, para no perder el año escolar, conectados desde sus tabletas, ordenadores y teléfonos móviles.

Fases

En Europa el mes de mayo inició con Francia, España, Italia, Reino Unido y Alemania implementando diversos planes de desescalada de sus respectivas cuarentenas; algunas más severas para la población y para la economía en el caso de Francia, España e Italia, así como menos restrictivas (y duraderas) en Reino Unido y Alemania.

Si a principios de abril 70% de los casos de contagio y de fallecidos tenía como epicentro al Viejo Continente, las autoridades sanitarias europeas consideran que se ha logrado aplanar la curva del coronavirus, lo que significa tener —así se argumenta— bajo control la velocidad de transmisión del patógeno.

A partir de entonces el desafío inmediato pasa por levantar la hibernación económica a distintos ritmos, atendiendo cada uno a sus propias necesidades y circunstancias internas.

En Francia el presidente Emmanuel Macron originalmente indicó la fecha del 24 de julio para levantar el decreto del estado de emergencia sanitaria implementado desde el pasado 17 de marzo, pero el Senado concedió de prórroga hasta el 10 de julio próximo.

Los colegios han reabierto sus puertas desde el pasado lunes 11, dejando a la discrecionalidad de los padres la decisión de continuar estudiando dentro de sus casas o bien bajo las estrictas normas de distancia y de higiene al interior de las aulas.

Francia impondrá una cuarentena obligatoria para todas las personas que lleguen de visita, a excepción de las provenientes del resto de la Unión Europea y del espacio Schengen.

Con más de 25 mil fallecidos y cifras superiores a los 131 mil contagiados, la intención de Macron es controlar la transmisión aplicando 700 mil pruebas semanales de virología; paulatinamente abrirán los comercios, bares, restaurantes y teatros, pero los eventos con más de cinco mil personas seguirán prohibidos.

Italia fue el primer país de Europa que recurrió a un decreto del estado de alarma ante el avance de la entonces epidemia que llegaba desde China. El gobierno del primer ministro Giuseppe Conte lo aplicó el 31 de enero. La nación transalpina cumplirá seis meses bajo dicha medida constitucional ya que dejará de funcionar el 31 de julio.

Ahora inicia su desescalada con tres fases: la primera desde el pasado 4 de mayo, la segunda a partir del 18 de mayo y la última el 1 de junio. Con datos preliminares superiores a los 27 mil fallecidos y más de 200 mil contagios, van abriendo los comercios y retomándose las actividades productivas. Hasta el momento las misas siguen sin celebrarse.

En el caso de Reino Unido el primer ministro Boris Johnson debió recurrir al uso de poderes de emergencia con su aprobación en la Cámara de los Comunes de una ley del coronavirus que tiene como vigencia dos años. La nación insular experimenta el mayor número de fallecidos por coronavirus de toda Europa, con más de 32 mil decesos en cifras preliminares.

Mucho más sensibilizado —tras contraer el Covid-19 y estar ingresado en terapia intensiva— el premier recién anunció una desescalada de la cuarentena en cinco fases en las que, a partir del 1 de junio, reabrirán las tiendas y habrá una vuelta a las escuelas.

El mensaje de alerta entre los británicos ha pasado de stay at home (“permanece en casa”) a stay alert (“permanece alerta”). La intención de Johnson es que a partir de junio se retomen las actividades productivas, pero privilegiando siempre el teletrabajo.

En Alemania la canciller Angela Merkel permitió la vuelta a las aulas, el entrenamiento de los clubes deportivos y que reinicien las competiciones a puerta cerrada.

En España el presidente Pedro Sánchez pide a la oposición que le vote en el Congreso la quinta prórroga del estado de alarma que esta vez, propone el líder del PSOE, no será por periodos de 15 días sino de un mes; su intención es que el país abandone el estado de alarma a finales de junio.

Realidad diferente

En Europa se habla de un ciclo incierto de transición entre la nueva normalidad y la vuelta a la normalidad, con la población conviviendo con el coronavirus y quizás entrando y saliendo en sucesivos confinamientos para volver a reducir la velocidad de transmisión.

Los especialistas alertan que parte de la población confinada, una vez reactive sus salidas a la calle y retome su actividad laboral, podría experimentar el Síndrome de la Cabaña.

La sicóloga Dafne Cataluña explica que se trata de un concepto que “comenzó a utilizarse a principios del siglo XX” para describir un tipo de estado mental. “No es un trastorno sino un conjunto de síntomas que normalmente se relacionan con algún miedo. En estos días de confinamiento hemos estado expuestos a una sobreinformación, un cambio de rutina, un factor externo que amenaza y aún muy desconocido; esto nos lleva a una falta de confianza a nuestro ambiente: ya nada nos parece tan seguro”, afirma.

Cataluña es fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) y recuerda que este síndrome hace referencia a una inquietud que se experimenta cuando “se está atrapado en un lugar durante un periodo prolongado de tiempo” y donde la desconfianza y la inseguridad se vuelven protagonistas.

No deja de pasar desapercibido que, desde que la pandemia se instaló en Europa y comenzaron las cuarentenas, varios portales inmobiliarios han registrado un cambio de tendencia en sus buscadores de pisos en ciudades, por casas rurales, pisos con balcones en ciudades más pequeñas; o casas en zonas verdes y boscosas, así como en la playa.

El teletrabajo ha demostrado igualmente que la deslocalización puede ser un hecho factible y el empresario lo que quiere es competitividad y negocio. En opinión de Manuel Bermejo, autor de La familia empresaria. 21 claves para la continuidad de la empresa familiar, la empresa familiar en países como España supone “casi 90% del tejido empresarial” y dos tercios del empleo privado.

Para el también profesor del IE Business School hay que construir una previsión para el cierre del ejercicio 2020 y sobre ese escenario base “empezar a definir planes de contingencia” en función de cómo se vaya produciendo el desconfinamiento y qué impacto genera.

“Repensar la estrategia corporativa para salir refortalecidos de esta crisis con espíritu darwinista para adaptarnos a una realidad que va a ser diferente a la que vivíamos en el arranque de 2020”, aconseja el asesor.

Bermejo cree que ha llegado el momento clave para “repensar el modelo de negocios”, porque habrá que avanzar en procesos como la digitalización y la robotización para ser competitivos, así como llegar al mercado con “propuestas de valor atractivas para los clientes”.

¿Cambios coyunturales o estructurales? En lo laboral y la relación con la empresa Bermejo analiza que el teletrabajo llegó para quedarse, sin obviar que las organizaciones deberán ser “más flexibles” para soportar futuras tensiones.

RECUADROS

¿Un mundo más proteccionista?

Mientras se avanza hacia el desconfinamiento emergen muchas dudas acerca de varias premisas esenciales. Una relevante tiene que ver con el control de las fronteras y las relaciones comerciales.

Consultada al respecto Olga Gil, investigadora de la Universidad Complutense, destaca que hay países que practican el proteccionismo mucho antes de que aconteciera la pandemia.

¿Recrudecerá? Para la experta en las relaciones de China con Occidente habrá que estar atentos para ver hacia dónde oscila el péndulo, al tiempo que señala que “podemos aprender mucho del siglo XIX, que fue de mucha apertura comercial” en todo el mundo y luego “vemos cómo a principios del siglo XX este péndulo se mueve” hacia un lado diferente.

“Todo dependerá de cuánto hemos aprendido en una situación de protección o bien de liberalismo negociado. Para mí el mayor peligro son los políticos que ofrecen una receta rápida con los populismos… ese es el mayor peligro ahora”, reflexiona Gil.

Cubrebocas, obligatorias en Europa

En el relajamiento del confinamiento en varios países de Europa y las fases para una nueva normalidad el uso de las mascarillas no siempre es igual en unos que en otros países y la Unión Europea (UE) todavía no se pone de acuerdo para hacer al respecto alguna recomendación para sus 27 países integrantes.

Por lo pronto en la nueva normalidad se usan así:

España Cubrebocas en los transportes públicos y se estudia que sean llevadas para salir a la calle, así como en los sitios cerrados de forma obligatoria.

Reino Unido Mascarillas en los transportes públicos, pero no definen aún si es obligatoria para usar también en la calle.

Italia Cubrebocas obligatorio en las calles y en el transporte público, así como en los recintos cerrados.

Francia Uso obligatorio de la mascarilla en el transporte público y se analiza la medida para la calle y los espacios cerrados.

Alemania Uso obligatorio en transporte público y en espacios abiertos.