WASHINGTON, enero 6.- El presidente Donald Trump ha ofrecido afirmaciones amplias pero vagas de que Estados Unidos va a "gobernar" Venezuela tras la destitución de Nicolás Maduro, pero no ha dado casi ningún detalle sobre cómo lo hará, lo que genera preguntas entre algunos legisladores y exfuncionarios sobre el nivel de planificación de la administración para el país después de la salida de Maduro.
Declaraciones aparentemente contradictorias de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio han sugerido a la vez que Estados Unidos ahora controla las palancas del poder venezolano o que Estados Unidos no tiene intención de asumir la gobernanza diaria y permitirá que los subordinados de Maduro permanezcan en posiciones de liderazgo por ahora.
Rubio declaró que Estados Unidos se basaría en las sanciones existentes sobre el sector petrolero de Venezuela y las bandas criminales para ejercer influencia sobre los sucesores de Maduro.
La incertidumbre sobre los pasos definitivos en Venezuela contrasta con los años de discusiones y planificación que precedieron a intervenciones militares anteriores como en Irak en 2003, que a menudo no llevaron a los resultados esperados.

