Activan países planes de contingencia energética por guerra

Recortan demanda y absorben costos

Petrolero Shenlong Suezmax en el puerto de Mumbai, India.
Foto: AP
Internacional
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Bangkok, Tailandia, 17 de marzo. La guerra creciente con Irán está empujando a varias partes del mundo a un triaje energético, obligando a los gobiernos a elegir dónde recortar la demanda o absorber los costos, al tiempo que priorizan unos suministros menguantes.

Asia es la más expuesta porque depende en gran medida del combustible importado, gran parte del cual se transporta por el ahora bloqueado estrecho de Ormuz. El angosto paso frente a Irán es la principal ruta para el transporte de una quinta parte del comercio mundial de petróleo crudo y gas natural licuado.

Los gobiernos de la región se apresuran a recortar —haciendo recuento de reservas de petróleo, ahorrando energía, compitiendo por suministros e intentando amortiguar los precios—. Eso conlleva difíciles concesiones: ahorrar electricidad puede ralentizar la actividad empresarial. Priorizar el gas de cocina para los hogares puede perjudicar a restaurantes y otros negocios.

"Hasta restricciones relativamente modestas en el uso de energía pueden generar un lastre en la actividad industrial", afirmó Linh Nguyen, de la consultora Control Risks. Señaló las industrias exportadoras de Vietnam, intensivas en energía, y advirtió que mayores costos del combustible o medidas de ahorro podrían elevar rápidamente los costos de producción o ralentizar la producción en las fábricas.

Los analistas advierten que las mismas decisiones difíciles pronto podrían extenderse más allá de Asia a economías importadoras de combustible en África y otros lugares, a medida que los países compiten por suministros escasos.

"La situación es común en todos los ámbitos", comentó Putra Adhiguna, del Energy Shift Institute con sede en Yakarta. "No hay una decisión fácil a corto plazo".

El Sudeste Asiático raciona una energía escasa

Mientras los precios del petróleo se disparan pese a la liberación de algunas reservas, el Sudeste Asiático está estirando reservas energéticas menguantes al instar a hogares, empresas y organismos gubernamentales a recortar el consumo eléctrico.

En Filipinas, las autoridades han pasado a una semana laboral de cuatro días para reducir el consumo de combustible y recortar en una quinta parte el uso de energía del gobierno. Se ha indicado a las oficinas que apaguen las computadoras durante las pausas de almuerzo y que mantengan el aire acondicionado a no menos de 24 grados Celsius (75 grados Fahrenheit). Vietnam ha instado a la gente a trabajar desde casa. Mientras tanto, en Tailandia, el primer ministro incluso ha pedido a los funcionarios que usen las escaleras en lugar de los ascensores.

Pero esto tiene un costo.

Dieu Linh, vendedora de verduras en Hanoi, señaló que incluso un aumento del 10% en los costos del combustible se comerá sus estrechos márgenes. "Si mis costos suben aunque sea un poco, la ganancia casi desaparece", expresó.

Al mismo tiempo, los países de la región compiten por suministros limitados a costos más altos.

Vietnam ha pedido a las refinerías y a los distribuidores de combustible que mantengan altos los suministros, mientras Tailandia estira su reserva de petróleo de aproximadamente dos meses y busca otras fuentes de energía internas Ambos están usando apoyos a los precios para proteger a los hogares del aumento de costos.

Tailandia detuvo las exportaciones para proteger sus limitadas reservas, lo que contribuyó a un desabastecimiento que ha cerrado casi un tercio de las aproximadamente seis mil gasolineras de Camboya.

Asia Oriental busca nuevos proveedores y fuentes de energía

Más del 80% del gas natural licuado, o GNL, que pasó por el estrecho de Ormuz en 2024 fue a Asia, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, y gran parte a Japón, Corea del Sur y Taiwán.

La primera línea de defensa de Japón es su vasto acopio estratégico de petróleo, equivalente a alrededor de 254 días de suministros. Este sistema se estableció tras los impactos de la crisis petrolera árabe de la década de 1970.

Japón comenzó a liberar esta semana reservas de petróleo equivalentes a unos 45 días para evitar que los precios del combustible se disparen a medida que se ralentizan las importaciones de crudo. La última vez que liberó reservas fue tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022.

Esto ayudará a mantener en marcha las industrias japonesas intensivas en energía, desde los automóviles hasta la fabricación de acero y la maquinaria pesada. Empresas como Toyota, Mitsubishi y Nippon Steel dependen de suministros constantes de combustible.

Corea del Sur planea liberar 22.46 millones de barriles de sus reservas en el marco de la mayor liberación coordinada de existencias en la historia de la Agencia Internacional de la Energía.

Pero los analistas señalaron que recurrir a las reservas no es una solución a largo plazo.

Está previsto que la primera ministra japonesa Sanae Takaichi se reúna con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, más adelante este mes, y es probable que en la agenda figuren los planes de Japón para comprar más GNL estadunidense y reiniciar plantas nucleares, según analistas.

Naciones populosas priorizan los hogares, pero enfrentan presión de precios

India está priorizando las necesidades de los hogares para su suministro limitado de gas licuado de petróleo, o GLP, que se usa para cocinar y para impulsar automóviles.

Ha absorbido más de la mitad del incremento impulsado por las disrupciones del mercado global bajo un esquema federal para mantener bajos los precios para los hogares pobres, dijo el ministro de Petróleo de India, Hardeep Singh Puri.

Indonesia, un país de 287 millones de habitantes y la nación más poblada del Sudeste Asiático, también enfrenta decisiones difíciles.

Aunque el gobierno ha prometido mantener los precios del combustible durante el Eid al-Fitr, la festividad musulmana que marca el fin del mes de ayuno del Ramadán, Adhiguna, del Energy Shift Institute, indicó que "no hay claridad sobre lo que ocurrirá después", y agregó que esto implica que los precios del combustible podrían aumentar.

Tailandia también está atrapada en un dilema. Si pone fin a los subsidios que mantienen bajos los precios, el costo de vida se disparará y eso podría desatar pánico si las reservas caen aún más, dijo Areeporn Asawinpongphan, del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Tailandia.

Europa también siente la presión

La Unión Europea está redoblando su estrategia de energía limpia a largo plazo para recortar el consumo y contener los precios en el bloque de 27 países, que han subido con fuerza desde el inicio de la guerra. Funcionarios se reunieron en Bruselas esta semana, donde consideraron maneras de mejorar la seguridad energética de la región.

"Estamos analizando cómo podemos reducir las facturas de energía de la gente", manifestó el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen. "Estamos trabajando en medidas inmediatas para ayudar a las empresas y a nuestros ciudadanos más vulnerables".

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