Dubái, Emiratos Árabes Unidos, 23 de marzo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplió este lunes el plazo para que Irán reabra el crucial estrecho de Ormuz al transporte marítimo internacional y señaló que su país aplazaría durante cinco días los ataques contra plantas eléctricas iraníes.
Poco después de que Trump hiciera el anuncio en su sitio Truth Social, la televisora estatal iraní mostró un gráfico que decía: "El presidente de Estados Unidos da marcha atrás tras la firme advertencia de Irán". La prórroga se produjo horas antes de que llegara su plazo autoimpuesto más tarde en el día.
Escribiendo en letras mayúsculas, señaló que Estados Unidos e Irán han tenido "muy buenas y productivas conversaciones" que podrían dar lugar a "una resolución completa y total" en la guerra. Las conversaciones continuarían "durante toda la semana", dijo.
Trump añadió que la suspensión de su amenaza de atacar plantas eléctricas estaba "sujeta al éxito de las reuniones y discusiones en curso".
Trump no dio más detalles sobre las negociaciones que habían tenido lugar. Irán no reconoció de inmediato ninguna conversación entre los países, y el periódico estatal IRAN señaló que el Ministerio de Exteriores de Irán negó que se hubieran producido negociaciones con Estados Unidos.
Más temprano, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, sí manifestó que habló por teléfono con su homólogo turco, Hakan Fidan. Turquía ha sido intermediario antes en negociaciones entre Teherán y Washington.
El anuncio de Trump se produjo mientras Emiratos Árabes Unidos informó que su defensa aérea intentaba interceptar nuevo fuego iraní entrante por la tarde.
Más temprano, Irán advirtió que atacaría plantas eléctricas en todo Oriente Medio y minaría el golfo Pérsico después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con bombardear centrales eléctricas en la República Islámica si no reabría el crucial estrecho de Ormuz al transporte marítimo internacional.
La guerra, ahora en su cuarta semana, ya ha tenido varios puntos de inflexión dramáticos, como la muerte del líder supremo de Irán, el bombardeo de un importante yacimiento de gas iraní, y ataques dirigidos contra instalaciones de petróleo y gas y otra infraestructura civil en naciones árabes del Golfo. El conflicto ha causado más de dos mil personas muertas, ha remecido la economía mundial, ha hecho que los precios del petróleo se disparen y ha puesto en peligro algunos de los corredores aéreos más transitados del mundo.
El ultimátum de Trump y la promesa de represalia de Irán ahora amenazan con elevar aún más las apuestas, con repercusiones potencialmente catastróficas para los civiles en toda la región.
Si se llevan a cabo, los ataques podrían cortar la electricidad a un gran número de personas en Irán y el Golfo y dejar fuera de servicio plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable a muchas naciones desérticas. También crecen las preocupaciones sobre las consecuencias de cualquier ataque contra instalaciones nucleares.
El tono febril de la retórica muestra cómo la guerra se ha descontrolado hasta un punto inimaginable al inicio del conflicto el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán.
Trump fija un plazo y cruza amenazas con Teherán
Trump anunció que Estados Unidos "aniquilaría" las plantas eléctricas de Irán a menos que el país libere su férreo control sobre el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, un plazo que habría vencido a última hora del lunes, hora de Washington, pero que ahora ha sido ampliado .
Irán ha cerrado el estrecho, por el que se transporta una quinta parte del petróleo mundial junto con otras mercancías importantes, en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. Un goteo de barcos ha logrado pasar, e Irán insiste en que la crucial vía navegable sigue abierta, sólo que no para Estados Unidos, Israel o sus aliados.
Ese cuello de botella ha causado estragos en los mercados energéticos, ha empujado al alza los precios de los alimentos y otros bienes mucho más allá de Oriente Medio y ha enviado ondas de choque por toda la economía mundial.
"Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa en esta dirección", dijo Fatih Birol, el jefe de la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París.
La Guardia Revolucionaria, un cuerpo paramilitar iraní, prometió represalias si Trump cumplía su amenaza, diciendo que Irán atacaría centrales eléctricas en todas las zonas que suministran electricidad a bases estadounidenses, "así como las infraestructuras económicas, industriales y energéticas en las que los estadounidenses tienen participaciones".
El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, señaló que Irán consideraría infraestructura vital en toda la región como objetivos legítimos, incluidas instalaciones de energía y de desalinización críticas para el agua potable en las naciones del Golfo.
La agencia semioficial Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria, publicó una lista de esas instalaciones, incluida la central nuclear de Emiratos Árabes Unidos. Durante el fin de semana, Irán lanzó misiles dirigidos a Dimona, en Israel, cerca de una instalación clave para el programa de armas atómicas que se sospecha mantiene el país desde hace tiempo. La instalación israelí no resultó dañada.
El jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, mientras tanto, afirmó en una entrevista que Irán estaba lanzando misiles y drones desde zonas pobladas, y sugirió que esas zonas serían atacadas.
"Necesitan quedarse adentro por ahora", apuntó Cooper a los civiles iraníes en la entrevista con la cadena satelital en farsi Iran International emitida a primera hora del lunes.
En su primera entrevista individual desde que comenzó la guerra, Cooper dijo que Estados Unidos e Israel estaban atacando infraestructura e instalaciones de fabricación para destruir las capacidades de Irán de reconstruir su ejército.
"No se trata solo de la amenaza de hoy", indicó. "Estamos eliminando la amenaza del futuro".
Israel lanza ataques contra Teherán e Irán desaconseja cualquier invasión
Israel lanzó nuevos ataques contra la capital iraní diciendo que había "comenzado una ola de ataques a gran escala" contra objetivos de infraestructura en Teherán sin dar más detalles de inmediato. Se oyeron explosiones en múltiples lugares por la tarde. No estaba claro de inmediato qué había sido alcanzado.
Mientras Estados Unidos desplegaba más buques de asalto anfibio y marines adicionales en Oriente Medio, Irán desaconsejó un ataque terrestre.
"Cualquier intento del enemigo de atacar las costas o islas de Irán conducirá, naturalmente y de acuerdo con la práctica militar establecida, al minado de todas las rutas de acceso (...) en el golfo Pérsico y a lo largo de las costas ", afirmó el Consejo de Defensa de Irán en un comunicado.
El uso generalizado de minas podría poner en peligro no sólo a los buques militares sino a decenas de barcos comerciales que esperan para pasar por el estrecho de Ormuz, y una limpieza se prolongaría durante mucho tiempo después de que terminara el conflicto.
Trump ha dicho que no tiene planes de enviar fuerzas terrestres a Irán, pero también ha dicho que mantiene todas las opciones. Israel ha sugerido que sus fuerzas terrestres podrían participar en la guerra.
Israel también ha atacado a la milicia vinculada a Irán Hezbollah en Líbano durante la guerra, mientras el grupo ha disparado cientos de cohetes contra Israel.
En los últimos días, Israel ha atacado muchos edificios de apartamentos en Beirut y bombardeado puentes sobre el río Litani en el sur de Líbano.
El presidente libanés Joseph Aoun calificó el ataque contra los puentes como "un preludio a una invasión terrestre" , mientras Egipto denunció los ataques como un "castigo colectivo" a los civiles por las acciones de Hezbollah.
Las autoridades señalan que los ataques israelíes han matado a más de mil personas en Líbano y desplazado a más de un millón.
El número de muertos de Irán en la guerra ha superado los mil 500, dijo su Ministerio de Salud. En Israel, 15 personas han muerto por ataques iraníes. Al menos 13 miembros del ejército estadounidense han muerto, junto con más de una docena de civiles en la Cisjordania ocupada y en estados árabes del Golfo.

