Árboles enfrían ciudades, pero no lo suficiente en zonas pobres y calurosas

Un estudio de Nature Communications advierte desigualdad en la cobertura arbórea urbana y su impacto en el calor extremo

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Michael Probst/AP
Internacional
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Washington, Estados Unidos, 6 de mayo de 2026.— Los árboles reducen casi a la mitad el calentamiento provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades del mundo, pero su efecto es insuficiente en las zonas más pobres y calurosas, donde más se necesita ante el aumento de las temperaturas globales, revela un estudio publicado en la revista Nature Communications.

El análisis indica que, en promedio, la cobertura arbórea enfría las ciudades alrededor de 0.15 grados Celsius gracias a la sombra y la liberación de vapor de agua. Sin embargo, sin estos árboles, el calentamiento urbano derivado del llamado efecto de isla de calor alcanzaría unos 0.31 grados Celsius.

Este fenómeno ocurre cuando superficies como techos oscuros y pavimento absorben y retienen el calor, elevando la temperatura en zonas urbanas por encima de áreas rurales cercanas.

Para llegar a estas conclusiones, científicos analizaron cerca de 9 mil ciudades en el mundo, midiendo temperaturas en bloques de aproximadamente 150 manzanas. Esto permitió identificar con mayor precisión cómo los árboles influyen en barrios específicos y evitar generalizaciones.

El estudio, encabezado por Rob McDonald de The Nature Conservancy, señala que unos 185 millones de personas en 31 grandes ciudades ya experimentan una reducción de al menos 0.3 grados Celsius gracias a los árboles. No obstante, el beneficio no se distribuye de forma equitativa.

Desigualdad climática en las ciudades

En al menos 20 ciudades con más de tres millones de habitantes, el enfriamiento generado por los árboles es mínimo, de apenas 0.05 grados Celsius. En casos como Dakar, Yeda, Ciudad de Kuwait y Amán, la cobertura arbórea es tan baja que más de 15 millones de personas prácticamente no perciben ningún alivio térmico.

En contraste, ciudades con mayor riqueza y planificación urbana presentan mejores resultados. Lugares como Berlín, Atlanta, Moscú, Washington, Seattle y Sydney destacan por registrar descensos de temperatura de al menos 0.25 grados Celsius gracias a una mayor densidad de árboles. Atlanta, por ejemplo, cuenta con un dosel arbóreo que cubre el 64% de su superficie.
De acuerdo con especialistas como Chris Greene, factores como el tamaño de las propiedades, la planificación urbana y la influencia política de los residentes influyen en la distribución de áreas verdes, lo que genera una brecha ambiental entre ciudades ricas y pobres.

“Existe una desigualdad clara”, advirtió McDonald, al señalar que muchas urbes en países en desarrollo tienen una cobertura arbórea limitada, lo que reduce su capacidad de enfrentar el calor extremo.

Recurso limitado frente al cambio climático

Expertos coinciden en que, aunque plantar árboles es una estrategia útil, no es suficiente para frenar el calentamiento global. Según el estudio, incluso en escenarios optimistas, aumentar la cobertura arbórea solo podría reducir hasta en un 20% el calentamiento urbano futuro.

El ecólogo Thomas Crowther subrayó que, con el crecimiento de la población urbana —que podría alcanzar el 75% a nivel mundial—, la vegetación será clave para mitigar los efectos del calor, aunque su implementación enfrenta limitaciones como la disponibilidad de agua.

Por su parte, Jonathan Overpeck enfatizó que la solución de fondo pasa por abandonar los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia energías renovables.

Aunque los árboles aportan beneficios adicionales, como la captura de dióxido de carbono, los especialistas coinciden en que combatir el cambio climático requiere medidas estructurales más amplias.

En este contexto, el estudio advierte que reducir la desigualdad en la distribución de áreas verdes urbanas será clave para proteger a las poblaciones más vulnerables frente a las olas de calor cada vez más intensas.

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