Buenos Aires, Aregnetina. — Internet está repleto de una pregunta sin respuesta: “¿Dónde están las luciérnagas?”. Basta hacer una búsqueda rápida para dar con artículos que intentan encontrar un motivo a su ausencia. “¿Cómo puede ser que unos insectos tan carismáticos simplemente hayan desaparecido y no sepamos nada al respecto?”, se pregunta Laura Panozzo, aficionada a las luciérnagas desde hace 20 años y que se dedica al estudio del insecto en la provincia argentina de Santa Fe.
Las luciérnagas pertenecen al género Lampyridae que a su vez integra el gran orden de los coleópteros —más conocidos como escarabajos—, dice Panozzo y menciona a la doctora Sara Lewis, una reconocida bióloga estadounidense.
A nivel global Lewis es la especialista en intentar responder por qué faltan las luciérnagas. En un estudio realizado en 2020 descubrió que la primera causa es la pérdida de hábitat, seguido por la incidencia de la luz artificial y la utilización de pesticidas.
“Se llegó a concluir que en América del Sur el principal factor es la contaminación lumínica”, dice la experta santafesina.
Hace dos años que Panozzo conecta las conclusiones globales con su trabajo de campo: “En varias ciudades se está optando por el uso de luces LED, que está demostrado que afecta al comportamiento de larvas" porque al cambiar el ritmo circadiano no se alimentan como deberían y no obtienen suficiente energía para seguir su ciclo, al tiempo que también interfiere en los cortejos de los adultos, explica.
Donde antes había “una casa con un gran patio, oscuridad, tal vez hoy hay una torre de 25 pisos. Particularmente en la ciudad de Santa Fe estamos viviendo un gran aumento de inversiones inmobiliarias de este estilo”.
Estudiarlas para entenderlasWalter Cejas va de una punta a la otra de la provincia de Córdoba porque sabe que es temporada alta de luciérnagas. Durante el resto del año los destellos desaparecerán para volver la próxima primavera.
“Cuando llega el atardecer se nos empieza a acelerar el corazón esperando qué vamos a ver y finalmente cuando oscurece y vemos que hay bastantes destellos, se nos llena el alma de felicidad”, dice Cejas, docente de biología de la Universidad Nacional de Córdoba y director del equipo de estudios Luciérnagas del Centro de Argentina.
Para él las luciérnagas “han sido dejadas de lado porque no son de interés sanitario ni tampoco constituyen una plaga”, pero destaca que las larvas son de “gran relevancia ecológica porque pueden combatir caracoles y babosas que atacan a los cultivos”.
Son estas larvas que habitan en el suelo, debajo de la hojarasca, las más susceptibles a los cambios generados por las acciones humanas. “Todo lo que le pase al suelo, como la falta de humedad, los efectos del cambio climático, el exceso de agroquímicos o el cambio en su uso genera impactos negativos directos sobre las larvas de las luciérnagas”, explica.
Para el experto, que también es fundador de la Red Argentina de Luciérnagas, es fundamental cuidar el ecosistema rpara que "la larva se transforme en pupa (capullo) y luego pase a adulto. Hay especies que son polinizadoras de plantas nativas, esto significa que las luciérnagas son muy importantes como agente predador, como presa o polinizador”.

