COLAPSA EL RÉGIMEN CUBANO

“El miedo se erige como el mayor obstáculo”.

Cuba
Internacional
Share

Hambre, represión, apagones, persecución política, escasez de combustibles y nula inversión colocan al régimen autoritario al borde del abismo.

Desde sus primeros días el año marcó para el régimen cubano que lidera Miguel Díaz-Canel una de sus peores crisis estructurales desde la revolución de 1959: hoy en ese país caribeño sus ciudadanos se ven afectados por la escasez extrema de combustible, comida, servicios públicos, apagones masivos y la caída del turismo (prácticamente la única fuente de ingresos de la isla), debido a que el gobierno represor perdió apoyo estratégico por parte de diversas naciones aliadas.

Analistas internacionales y expertos en geopolítica sugieren un posible colapso inminente en la isla, potenciado por la presión de la administración estadunidense de Donald Trump, fortalecido con figuras cubanoamericanas como el secretario de Estado, Marco Rubio, además de la pérdida del subsidio petrolero venezolano, que deja al régimen sin su principal proveedor de combustibles.

Datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) reportan que la situación alimentaria es cada vez más grave: siete de cada diez cubanos han dejado de desayunar, almorzar o comer por falta de dinero o por la escasez de alimentos, lo que se suma a los apagones de hasta 20 horas diarias y la interrupción del servicio de agua potable durante semanas.

La situación es insostenible y no hace más que empeorar como recordatorio de cómo una de las gestas armadas más representativas del mundo, bajo el mando de Fidel Castro, destruyó las vidas de más de once millones de personas.

Especialistas señalan que antes del régimen castrista Cuba era la tercera economía más sólida de Latinoamérica, con un salario superior al de España e Italia.

Un dictador que prometió pan para todos y educación gratuita confiscó seis mil empresas extranjeras sin pagar un centavo y prohibió la propiedad privada, mientras él y su familia acumulaban una fortuna estimada en 900 millones de dólares en bancos extranjeros.

En septiembre de 2023 el OCDH presentó su VI Informe sobre el estado de los derechos sociales en Cuba, el cual afirma que 88% de la población de la isla vivía ya entonces en pobreza extrema; es decir, más de 9.6 millones de cubanos padecen esta condición.

Estos son los hijos y nietos de los más de 400 mil cubanos que Castro envió a morir en guerras africanas que no fueron suyas, solo para expandir su ego revolucionario, además de crear generaciones de ciudadanos que normalizaron un sistema de delación masiva, donde los vecinos denunciaban si alguien escuchaba música norteamericana o criticaba al régimen.

El acceso masivo a internet para la población llegó con la introducción de redes Wi-Fi públicas en 2015; y la conexión por datos móviles en diciembre de 2018, manteniendo a todo un país en la oscuridad informativa durante años mientras los hijos de Castro estudiaban en las mejores universidades de Europa.

En materia turística, miles de ciudadanos de diversas nacionalidades se encuentran varados luego de que el gobierno cubano advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que el país se quedaría sin combustible para aviación debido al asedio petrolero de Estados Unidos.

Hoy el gobierno de Díaz-Canel se ha quedado solo y Washington presiona por todos los flancos para dar fin a una tiranía de hambre y pérdida de libertad, mientras miles de ciudadanos intentan abandonar el país, dejando una nación de ancianos y militares sin base productiva.

Díaz-Canel

Escenarios

El Informe Mundial 2026 sobre Cuba, realizado por Human Rights Watch (HRW), establece lo que pasa en la isla.

Afirma el documento que el gobierno cubano continúa reprimiendo y castigando la disidencia y las críticas públicas. “Cientos de críticos y manifestantes, entre ellos muchos participantes en las históricas manifestaciones de julio de 2021, continúan detenidos arbitrariamente. Siguen estallando protestas por los prolongados apagones, la escasez, el deterioro de las condiciones de vida y el fuerte aumento de los costos de Internet”, establece HRW.

Los cubanos huyen del país, que “ha perdido alrededor de 10% de su población en los últimos años, pero estudios independientes indican que la cifra real podría ser mayor. El agravamiento de la crisis económica socava el acceso de la población a los alimentos, la atención sanitaria y la electricidad”.

De acuerdo con HRW las autoridades detienen arbitrariamente, acosan e intimidan a críticos, activistas independientes, periodistas y opositores políticos; muchos han sido recluidos en régimen de incomunicación y algunos denuncian malos tratos; al menos 203 personas fueron detenidas arbitrariamente en operaciones policiales y de vigilancia estatal entre enero y junio de 2025.

“Los críticos del gobierno corren el riesgo de ser procesados penalmente y no se les garantiza el debido proceso, incluido el derecho a un juicio justo y público ante un tribunal independiente e imparcial. Los tribunales siguen estando subordinados al Poder Ejecutivo”, expone HRW.

Las familias de los presos políticos se enfrentan al acoso del Estado. “En varios casos, agentes de la seguridad del Estado visitaron sus hogares para acosarlos y disuadirlos de denunciar los abusos. En enero de 2025 las autoridades cubanas anunciaron la liberación de 553 detenidos, luego de negociaciones entre el gobierno cubano, el Vaticano y Estados Unidos”.

Según HRW las autoridades niegan repetidamente la atención médica a los presos, los someten a condiciones de hacinamiento e insalubridad y no garantizan un acceso adecuado a alimentos y agua. Las familias enfrentan restricciones en las visitas y los detenidos no disponen de un mecanismo de denuncia eficaz para solicitar reparación por los abusos. “El gobierno niega el acceso a las prisiones a los grupos cubanos e internacionales de derechos humanos”, señala el informe.

“La isla ha entrado en una fase de entropía”.

En materia de derechos económicos, sociales y culturales todo es un caos. “Los cubanos siguen sufriendo una grave crisis económica que limita enormemente su capacidad para acceder a bienes y servicios esenciales. Siete de cada diez cubanos se saltan comidas diarias y más de la mitad tiene dificultades para adquirir artículos esenciales”.

La mortalidad infantil, un indicador históricamente manipulado para sostener el mito de los “logros sociales”, alcanza 14 por cada mil nacidos vivos, la tasa más alta de los últimos 20 años.

Sobre libertad de expresión, indica que “el gobierno controla todos los medios de comunicación, restringe el acceso a la información exterior y censura a los críticos y periodistas independientes”.

Realidad

Analistas como Fernando Flores detallan que hoy Cuba se apaga y esta vez el silencio es distinto. “No se trata únicamente de la recurrente crisis de las termoeléctricas ni de apagones prolongados, que el país ha aprendido a sobrellevar durante décadas. Lo que hoy se percibe es algo más profundo: la sensación de que la isla ha entrado en una fase de entropía donde nada, ni siquiera aquello que el propio Estado consideraba intocable, logra sostenerse en pie”.

Aseguran que se viene el fin del privilegio turístico. “Durante años el régimen logró sostener una narrativa de control parcial. Mientras barrios enteros permanecían a oscuras y el racionamiento marcaba la vida diaria, los polos turísticos, especialmente Varadero, operaban como burbujas de estabilidad artificial. Eran la vitrina hacia el exterior y la principal fuente de divisas para un Estado asfixiado”.

Testimonios recientes de visitantes a Cuba confirman que incluso los hoteles de mayor categoría enfrentan apagones prolongados, fallas en el suministro de agua y, de forma cada vez más evidente, una crisis alimentaria imposible de disimular. “Menús reducidos, productos de baja calidad, problemas de higiene y una escasez que alcanza incluso a las instalaciones gestionadas por el conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial SA, que durante años fue el brazo económico más eficiente y protegido del poder”.

Y exponen: “Cuando el sector turístico deja de funcionar como enclave privilegiado el mensaje es inequívoco: el Estado ha perdido el control logístico básico del país”.

El periodista cubano-estadunidense Rafael Bordao añade que la dictadura cubana atraviesa una crisis que ya no puede ocultar. “Su obstinación en mantener un modelo gubernamental agotado transparenta la dramática situación de la población, especialmente en el ámbito de la salud. Los hospitales y policlínicos se encuentran desprovistos de médicos, medicinas y camas, mientras el gobierno continúa exportando profesionales de la salud bajo condiciones que muchos califican de explotación”.

Describe que el miedo se erige como el mayor obstáculo para un cambio que podría salvar a la nación. “El régimen parece preferir que la isla se hunda, antes que abandonar el sistema que ha causado esta debacle. Lo que alguna vez se presentó como un proyecto revolucionario se ha convertido en una vitrina de pobreza, subdesarrollo, ateísmo rencoroso y brutalidad. La dictadura ha pisoteado los derechos fundamentales, robado la libertad individual y limitado los sueños de progreso de generaciones enteras, imponiendo obediencia y lealtad con mano de hierro, bajo la amenaza del exilio o la cárcel”.

Afirma que el fracaso del sistema es evidente. “La persistencia en mantener un modelo que condena a millones de personas a la miseria y la represión puede considerarse un crimen de lesa humanidad, incluso sin la existencia de una guerra convencional. Cuba se encuentra atrapada en un callejón sin salida, y el mundo observa cómo un gobierno se aferra al poder mientras su pueblo se desangra en silencio”.

Para los especialistas, la Cuba próspera antes de 1959 hoy se apaga y se desmorona a la vista del mundo.

×