Durante el Foro Económico internacional diversos presidentes y jefes de Gobierno coinciden al advertir que el planeta vive un escenario de ruptura geopolítica y las grandes potencias parecen no someterse a límites ni restricciones.
La reunión anual 2026 del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, se convirtió en el escenario donde detonaron las tensiones surgidas en las últimas décadas debido a crisis financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas, aumentadas por la aplicación de aranceles al comercio internacional por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los desajustes a la producción que provocan a nivel mundial las medidas proteccionistas de Estados Unidos a las exportaciones hacia ese país, junto con el amago que ha hecho a las empresas automotrices estadunidenses y de otros países, así como las acciones para fortalecer a la economía norteamericana en detrimento de sus socios comerciales, fueron temas prioritarios en Davos.
De hecho, el foro se convirtió en la más alta tribuna internacional para evaluar las diversas preocupaciones y desafíos que causa la crisis en el sistema mundial de comercio que ha prevalecido en los últimos 40 años.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió por ejemplo que el orden internacional con base en reglas atraviesa una “ruptura en el orden mundial”, que caracterizó como el fin de una “ficción cómoda e inicio de una realidad dura”, en una geopolítica donde las grandes potencias parecen no estar sometidas a límites ni restricciones.
Carney resaltó que esa rotura profunda es provocada por hegemonías que ya no respetan tratados ni acuerdos multilaterales cuando estos limitan sus intereses estratégicos, además de que han comenzado a utilizar herramientas económicas, como aranceles, integración comercial, infraestructura financiera y cadenas de suministros, como mecanismos de presión y coerción, con lo que debilitan a las instituciones multilaterales que sirvieron durante décadas de marco para la resolución de conflictos.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, afirmó a su vez que la globalización le ha fallado a Occidente y a Estados Unidos.
Dijo que se trata de una política fallida que ha dejado atrás a ese país y a sus trabajadores, por lo que la Unión Americana ya no promoverá la “exportación” de empleos ni el “desmantelamiento” de su industria nacional.
Lutnick defendió el lema de “Estados Unidos primero” de Trump, donde los intereses nacionales y los trabajadores estadunidenses son prioridad en contraposición al globalismo.
China, en voz de su primer viceministro, He Lifeng, fue tajante al señalar que el mundo no debe volver a la “ley de la selva”, donde los poderosos se aprovechan de los débiles, y abogar por el multilateralismo, el libre comercio y la igualdad de todos los países ante las reglas internacionales para evitar el proteccionismo y el interés propio de un pequeño grupo de naciones.
Ambiente de tensión
Celebrado del 19 al 23 de enero, el Foro Económico de Davos se desarrolló en un ambiente de tensión por la insistencia de Trump de comprar Groenlandia y sus amenazas de aplicar más aranceles contra los países que rechazan esa medida, en especial miembros de la Unión Europea (UE), lo cual provocó que los principales líderes centraran gran parte de su intervención en ese tema.

La rispidez en el ambiente provocada por la insistencia del mandatario estadunidense de comprar ese territorio autónomo de Dinamarca se distendió cuando aseguró que no utilizaría la fuerza para hacerse de Groenlandia, aunque insistió en obtener ese territorio de alguna manera.
Con la asistencia de más de 60 jefes de Estado y de Gobierno, así como cientos de líderes empresariales y sociales, bajo el lema Espíritu de diálogo la cumbre reflejó la inquietud imperante en el ámbito internacional por los cambios y conflictos derivados de las dificultades por las que atraviesa el comercio internacional, acrecentados por la aplicación de aranceles a las importaciones hacia EU.
Al respecto, Carney afirmó que hoy países como Canadá (potencias medias, dijo) tienen el poder de construir “un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados”.
El premier canadiense aseveró que se vive en el mundo una realidad brutal en la que prevalece la rivalidad entre grandes potencias, el orden con base en reglas se está desvaneciendo y los fuertes hacen lo que pueden, mientras que los débiles sufren lo que deben.
Aseveró que era por todos sabido que la historia del orden internacional con base en normas es parcialmente falsa, que los más fuertes se eximen cuando les conviene, que las normas comerciales se aplican de forma asimétrica y que el derecho internacional se administra con distinto rigor según la identidad del acusado o la víctima.
Tercera vía
El primer ministro canadiense aseveró que “esta ficción” fue útil y la hegemonía estadunidense ayudó a proporcionar bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas.
No obstante, afirmó que ese acuerdo ya no funciona: “Estamos en medio de una ruptura, no de una transición. Durante las últimas dos décadas, una serie de crisis financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas pusieron de manifiesto los riesgos de una integración global extrema”.
Manifestó que recientemente las grandes potencias comenzaron a usar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que se pueden explotar.
Carney advirtió que no se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo mediante la integración cuando esta se convierte en la fuente de la subordinación.
Además, apuntó que las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias intermedias —como la Organización Mundial de Comercio (OMC); la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y la Conferencia de las Partes (COP), la arquitectura para la resolución colectiva de problemas— se ven enormemente mermadas.
Dijo que como resultado muchos países sacan las mismas conclusiones: deben desarrollar una mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro; lo que consideró comprensible, porque una nación que no puede alimentarse, abastecerse ni defenderse tiene pocas opciones.
Insistió en que cuando las reglas ya no protegen a los países, estos deben protegerse, pero advirtió que “un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible”.
Y remarcó que en un planeta de gran rivalidad entre potencias los países intermedios tienen una opción: competir entre sí por favores o combinarse para crear una tercera vía con impacto.
“No debemos permitir que el auge del poder duro nos impida ver que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas se mantendrá firme si decidimos ejercerlo juntos”, aseveró.
Carney puntualizó que se trata de crear una densa red de conexiones en el comercio, la inversión y la cultura, y las potencias intermedias deben actuar juntas porque “si no estás sentado a la mesa, estás en el menú”.
Enfoque neocolonial
El presidente francés, Emmanuel Macron, hizo a su vez un llamado a la Unión Europea para no dudar a la hora de aplicar el mecanismo anticoerción establecido en materia comercial, “cuando no somos respetados y no se respetan las reglas del juego”.
Macron denunció una competencia de Estados Unidos a través de una política comercial que exige concesiones máximas y apunta abiertamente a debilitar y subordinar a Europa, por lo que se manifestó por aplicar el mecanismo conocido como “bazuca comercial”, con el que la UE cuenta desde finales de 2023 y aún no ha sido estrenado. “No debemos tener dudas en usarlo”, recalcó.
No obstante, ante la situación prevaleciente propuso “estar calmados” y señaló que Europa debe mantenerse en sus principios y no ceder a la ley del más fuerte, ya que esto conduce a un enfoque neocolonial que no es la solución.
“Europa tiene herramientas muy poderosas y debemos utilizarlas cuando no se nos respeta y cuando no se respetan las reglas del juego”, coincidió el mandatario francés con otros ponentes.
Política fallida
En cambio, durante su participación en el Foro Económico Mundial, Lutnick aseveró que la administración Trump ya no se someterá al comercio global y se enfocará en la política de “América primero”.

Hizo un llamado a los países a ir en sentido contrario de la globalización, al asegurar que las naciones poseen el derecho a tener sus fronteras, además de llamar a no sacar de sus territorios o deslocalizar las industrias clave y las que dan trabajo a las personas.
Remarcó que la globalización le ha fallado a Occidente y la consideró como una política fallida que ha dejado a EU atrás. “Estados Unidos ha terminado de exportar empleos y deslocalizar su futuro. Ya no cederemos ante la globalización”, puntualizó.
Lutnick expuso que EU asistió a Davos no a defender el statu quo sino a enfrentarlo. Acusó que durante mucho tiempo el destino de la economía global ha sido decidido por un “establishment internacional” que tomó el poder económico de Estados Unidos y se lo entregó al resto del mundo.
Dijo que algunos de los anteriores líderes estadunidenses creyeron las mentiras de que la deslocalización era necesaria, las fronteras no lo eran y que su interés nacional debía someterse a un menor costo de la mano de obra global por el bien común.
Aseveró que ese enfoque fracasó en EU, aplastó a los trabajadores y destrozó a la mayor parte del resto del mundo; destruyó industrias, debilitó las cadenas de suministro y dejó atrás a los trabajadores de la mayoría de los países occidentales.
El responsable comercial de la Unión Americana añadió que bajo el liderazgo de Trump se toma una nueva dirección: se prioriza a EU, se reconstruye la manufactura nacional, la energía estadunidense es impulsada, exigen un comercio justo con sus socios y se restaura la idea de que su política económica debe servir a los ciudadanos estadunidenses, no al revés.
Nuevo sheriff
Aseguró que si bien Estados Unidos ha utilizado aranceles estratégicamente para defender a sus trabajadores, los mercados globales se han fortalecido, las bolsas de valores de Japón, Reino Unido, Europa y Corea del Sur están en alza, situación que aseguró se debe a que cuando EU brilla con fuerza, el mundo brilla.
“Estamos aquí en Davos para dejar algo meridianamente claro: con el presidente Trump el capitalismo tiene un nuevo sheriff. Durante décadas se les dijo a los países que solo había un modelo aceptable. Se vieron obligados a depender de las cadenas de suministro globales y a confiar ingenuamente en que las instituciones globales los respaldarían”, añadió.
Lutnick expuso que su presencia en el Foro Económico Mundial era para anunciar un camino mejor, un camino que EU está demostrando con éxito, por lo que al rechazar un globalismo universal y abrazar la fuerza nacional, “hemos mostrado que la prosperidad empieza en casa”.
Dejó en claro que EU ya no aceptará acuerdos que traicionen a los trabajadores estadunidenses ni socaven su base industrial; de ahí que si otros países desean acceder a su mercado eso implicará acuerdos de equidad, reciprocidad y respeto a la soberanía.
Anunció que en los próximos días EU dejará en claro que este momento representa una oportunidad extraordinaria para la economía global, pues la globalización es un camino que se aferra desesperadamente a un statu quo fallido que protege a instituciones y principios desfasados en lugar de a las personas.
Por el contrario, añadió, el otro camino adopta un enfoque que respeta la soberanía, recompensa la productividad y restablece la confianza entre gobiernos y ciudadanos.
“Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, ha elegido con valentía el camino correcto. Al volver a poner a nuestra gente en el centro de nuestra economía estamos reconstruyendo las bases de una prosperidad duradera”, concluyó.
Defensa del libre comercio
El discurso para fijar la posición de la otra gran potencia actual, China, estuvo a cargo del viceministro He Lifeng, quien instó a la comunidad internacional a defender el libre comercio y la cooperación, y se manifestó en contra de un pequeño número de países que no deberían disfrutar del privilegio de perseguir sus propios intereses egoístas.
He se pronunció por la igualdad de reglas, bajo las que todos deben ser iguales, al criticar las acciones unilaterales y acuerdos que violan las normas de la OMC.
Aseguró que China se compromete a abrir más sus puertas, ampliar importaciones y compartir su gran mercado para fomentar la cooperación mutuamente beneficiosa.
Instó a la comunidad internacional a defender el libre comercio y el multilateralismo, así como a comprometerse con la cooperación y esforzarse por resolver las disputas a través del diálogo.
He remarcó además la disposición de China a fomentar la prosperidad común con sus socios comerciales a través de su propio desarrollo y a ampliar “el pastel de la economía y el comercio mundiales”, para lo que “abrirá aún más sus puertas al mundo” y ampliará el acceso a sus mercados, especialmente en el sector servicios, intensificando sus esfuerzos para atraer y aprovechar la inversión extranjera.
“China expandirá activamente la demanda interna y compartirá con el mundo las oportunidades que ofrece su vasto mercado”, reitero He al recordar que Pekín prioriza la demanda interna en su agenda económica este año y trabaja en un plan para impulsar los ingresos de la población con el fin de alentar el consumo.
El viceprimer ministro chino aseguró que el patrón reciente de aranceles globales y guerras comerciales ha “infligido graves perturbaciones a la economía mundial” y llamó a realizar actos de solidaridad ante el aumento de las tensiones mundiales.
Insistió en que las guerras arancelarias y comerciales no tienen ganadores, ya que fragmentan la economía mundial y alteran la distribución global de los recursos, e invitó a la comunidad internacional a defender “la visión de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad, impulsemos un espíritu de diálogo y mejoremos la apertura y la cooperación”.
Así, diversos jefes de Estado o de Gobierno de la comunidad internacional hablaron claro en Davos: llegó la hora de buscar un nuevo orden mundial.
¿Globalización en crisis?
La globalización es un proceso en el que van desapareciendo las fronteras para los agentes económicos y las empresas, donde los mercados nacionales dejan de ser la referencia básica para su actividad.
Mediante este mecanismo las economías del mundo se integran de forma creciente mediante el comercio y los flujos financieros.
No es un fenómeno reciente y en la era moderna tuvo una gran expansión. En el nuevo orden internacional que se implementó después de la Segunda Guerra Mundial se estableció un enfoque positivo del comercio internacional, las inversiones exteriores, la apertura y la interrelación entre las economías.
Antes de la crisis iniciada en 2008 la tasa de crecimiento del comercio internacional era aproximadamente el doble que la tasa de crecimiento de la economía.
En los últimos años (hasta 2018) el comercio y el Producto Interno Bruto (PIB) mundial han crecido aproximadamente a la par. En términos económicos, la elasticidad del comercio exterior respecto del crecimiento ha disminuido.
A partir de 2021 el Covid-19 supone enormes trastornos para la economía mundial y tiene un impacto negativo sobre prácticamente todos los flujos internacionales.
“Fin de una ῾ficción cómoda e inicio de una realidad dura’”.
Al centro de la discusión
La reunión en Davos se convirtió en el escenario en el que convergieron los desencuentros entre Estados Unidos y la Unión Europea respecto de la isla de Groenlandia, que Donald Trump quiere comprar con el argumento de que es estratégica para la seguridad estadunidense, medida a la que se opone de manera firme el bloque europeo. La amenaza del mandatario estadunidense de aplicar aranceles a los ocho países de la UE que defienden la soberanía danesa sobre Groenlandia tensó aún más las relaciones entre la potencia y sus aliados históricos. Sin embargo, después de reunirse con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, Trump anunció un acuerdo “muy bueno para Estados Unidos y todos los países de la OTAN” en torno de Groenlandia y retiró la amenaza de nuevos aranceles.

