NDS 2026: EU ANALIZA CAMBIOS DE FONDO EN SU POLÍTICA BÉLICA

“Un mundo donde la guerra deje de ser una anomalía”.

Soldado o soldados estadunidenses armados
Internacional
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Durante más de 30 años Estados Unidos ejerció el liderazgo global bajo una promesa implícita: su poder militar estaría al servicio de un orden internacional con base en reglas, alianzas estables y valores compartidos. Hoy esa promesa se agrieta: recién un documento titulado Estrategia de Defensa Nacional 2026 (o NDS 2026), si bien no es oficial aún, lanzó una señal de advertencia respecto de hacia dónde podría girar la potencia central del sistema internacional si el mundo continúa deslizándose hacia el conflicto permanente.

La NDS 2026 no fue publicada por el Pentágono ni por ninguna agencia de seguridad de Estados Unidos, pero su contenido refleja una ruptura doctrinal profunda que se viene gestando desde hace años.

El documento plantea el abandono explícito del “internacionalismo liberal” y de la construcción de naciones como eje de la política exterior estadunidense y, en su lugar, propone un realismo pragmático: priorizar seguridad, prosperidad y libertad internas por encima de la estabilidad global.

Este giro no surge del vacío. Las guerras de Irak y Afganistán dejaron un saldo de desgaste político, humano e industrial. La invasión rusa a Ucrania reveló un problema adicional: Estados Unidos ya no posee la capacidad industrial suficiente para sostener conflictos prolongados de alta intensidad sin tensionar su propia economía. La competencia con China, por otra parte, trasladó el eje estratégico del contraterrorismo a la rivalidad entre grandes potencias.

En este contexto, la NDS 2026 redefine el objetivo central: evitar una Tercera Guerra Mundial mediante una disuasión incuestionable. La paz ya no se alcanzaría mediante normas y consensos sino mediante una superioridad militar tan clara, que desincentive cualquier desafío.

Uno de los elementos más simbólicos del documento es la idea de recuperar el ethos guerrero e incluso la decisión ya implementada de renombrar institucionalmente al Departamento de Defensa como Departamento de Guerra: no se trata de un cambio administrativo literal sino cultural, una crítica directa a lo que sectores militares consideran un aparato burocrático lento, excesivamente politizado y desconectado de la lógica del combate real.

Giros

La doctrina propone un cambio radical en la relación con los aliados: las alianzas dejarían de ser compromisos permanentes con base en valores compartidos y pasarían a ser relaciones condicionales y transaccionales. Cada socio debería demostrar su aporte concreto en términos militares, industriales o estratégicos.

Esta visión ya fue esbozada tanto durante su primera como en su actual presidencia por Donald Trump y hoy gana fuerza ante un electorado cansado de financiar la seguridad de otros. Europa, Japón y Corea del Sur aparecen como casos que servirían de ejemplos de una nueva ecuación: más autonomía o menor protección.

Otro eje central es la reindustrialización estratégica. El documento plantea reconstruir un “arsenal de la democracia” mediante reshoring (traslado de servicios o procesos a ubicaciones cercanas geográficamente) de industrias críticas: municiones, semiconductores, energía y sistemas de defensa. La guerra en Ucrania demostró que el poder militar sin capacidad industrial sostenida es una ilusión.

Según esta lógica, la economía deja de ser un espacio neutral y vuelve a convertirse en infraestructura de guerra.

La NDS 2026 no es política pública, pero sí una síntesis ideológica compartida por think tanks (laboratorios de ideas) como Heritage Foundation, Hudson Institute, RAND Corporation y sectores del CSIS (Center for Strategic and International Studies).

Su lenguaje refleja debates reales dentro del aparato militar estadunidense y anticipa posibles decisiones futuras si el sistema internacional continúa deteriorándose.

La NDS 2026 no predice el futuro: intenta normalizarlo. Describe un mundo donde la guerra deja de ser una anomalía y se convierte en una condición estructural del sistema internacional.

El mensaje final es brutal: si el orden liberal colapsa, Estados Unidos no lo defenderá. Lo abandonará. No porque haya perdido poder sino porque ha dejado de creer que ese orden merezca ser salvado.

En su lugar emergerá una potencia más solitaria, más armada y menos comprometida con la estabilidad global. No será el fin de la Pax Americana sino su mutación en algo más áspero, más impredecible y, para muchos, mucho más peligroso.

Estrategia de defensa de EU

(doctrina tradicional vs. NDS 2026)

Tradicional (posGuerra Fría). Un modelo con base en liderazgo global y estabilidad internacional.

Internacionalismo liberal Promoción de reglas, democracia y cooperación internacional.

Construcción de naciones Reconstrucción de países luego de conflictos armados (Irak, Afganistán).

Alianzas subsidiadas Estados Unidos asumía la mayor parte del costo de la seguridad aliada.

Industria militar globalizada Producción distribuida a nivel mundial por eficiencia económica.

Fuerza como último recurso Primero diplomacia; la guerra, al final.

NDS 2026 (realismo pragmático). Un modelo orientado a la competencia y la disuasión.

Intereses nacionales primero La prioridad es la seguridad interna de Estados Unidos.

“Luchar y ganar” Preparación para guerras de alta intensidad.

Alianzas transaccionales Apoyo condicionado al aporte de los aliados.

Reshoring industrial La producción militar regresa al territorio nacional.

Disuasión total Superioridad militar para evitar una guerra mayor.

Objetivo estratégico Evitar una guerra mundial mediante superioridad militar, industrial y tecnológica.

Fuentes: NDS 2026, Heritage Foundation y RAND Corporation

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