Budapest, Hungría, 25 de marzo. Hungría cortará gradualmente el suministro de gas a Ucrania hasta que se reanuden las entregas de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, informó su primer ministro, Viktor Orbán.
El tránsito de gas natural a través de Hungría desempeña un papel clave para satisfacer las necesidades energéticas de Ucrania, inmersa en su cuarto año de guerra con Rusia.
El suministro de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia lleva interrumpido casi dos meses después de lo que, según funcionarios ucranianos, fueron ataques con drones rusos que dañaron el oleoducto —que cruza territorio ucraniano—, y de que los continuos ataques pongan en peligro la vida de los técnicos que intentan repararlo.
Los líderes populistas de Hungría y Eslovaquia han acusado a Kiev de retrasar deliberadamente las entregas. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, señaló a principios de mes que es reacio a permitir que el petróleo ruso siga transitando por su país.
En un video publicado en redes sociales Orbán calificó la interrupción del suministro como un "chantaje ucraniano" y añadió que "mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría".
Según el mandatario, Hungría utilizará ese gas para llenar sus propias reservas.
Las autoridades en Kiev no realizaron comentarios al respecto y un portavoz del gobierno húngaro no respondió a una solicitud de comentarios de la agencia The Associated Press.
Ucrania importa gran parte del gas que necesita a través de Hungría, lo que representó alrededor del 45% de todas las importaciones de gas el año pasado, según la consultora energética ucraniana EXPRO. Esa cifra se redujo al 38% en enero.
El anuncio de Orbán fue el más reciente de una serie de medidas de represalia adoptadas por Hungría en respuesta a la interrupción de la llegada del petróleo ruso.
La semana pasada, Orbán —que es ampliamente considerado el mayor defensor del Kremlin en la Unión Europea— bloqueó un préstamo del bloque de 90 mil millones de euros (106 mil millones de dólares) a Ucrania por las interrupciones y prometió vetar cualquier decisión adicional a favor de Kiev hasta que se reanude el suministro de crudo.
El líder húngaro ya había cortado los envíos de diésel a Ucrania y vetó una nueva ronda de sanciones de Bruselas a Moscú.
Mientras enfrenta un desafío sin precedentes de un rival de centroderecha en las elecciones del próximo mes, Orbán ha intensificado su agresiva campaña antiucraniana, calificando al país de "enemigo" de Hungría y acusando a Zelenskyy de buscar provocar una crisis energética para influir en la votación del 12 de abril.
Además, ha desplegado fuerzas militares en infraestructura energética clave en todo el territorio al tiempo que acusó a Ucrania de planear cortes, pero no aportó evidencias al respecto.
Hungría y Eslovaquia han recibido una exención temporal de la política comunitaria que prohíbe importar petróleo ruso desde que Moscú lanzó su guerra en Ucrania en febrero de 2022.

