“El verdadero progreso y el camino hacia la civilización, hacia las sociedades prósperas y tolerantes donde se coexiste en la diversidad, es el camino que impulsa a todas las libertades”, dijo en alguna ocasión Mario Vargas Llosa. Cuánta falta nos hace ese escritor universal en días como los que corren. Y es que, apreciable lector, si algo marcó el pulso del año que recién terminó fue la contraposición entre dos formas de entender el mundo y al ser humano.
Los incuestionables avances en tecnología y ciencia desgraciadamente no van a la par con el desarrollo en materia de derechos y respeto a la libertad. A lo largo de 2025, si bien nos tocó ver un renacimiento del pensamiento liberal, lo cierto es que también hemos sido testigos del reforzamiento de liderazgos autócratas que atacan de manera directa, persistente, a las democracias.
La impartición de justicia, la libertad de expresión, la división de poderes y las elecciones limpias, auténticamente democráticas, son todavía asuntos pendientes en muchas de nuestras sociedades. Es por ello que ahora más que nunca es necesario acudir al conocimiento, la inteligencia y la educación, como principales herramientas para hacer frente a quienes a través del populismo y la manipulación buscan mantenerse autoritariamente en el poder.
Es por esta razón que nuestra portada nos invita a reflexionar y a poner atención en quienes se resisten a la opresión autoritaria y defienden su derecho a cuestionar y a discernir sin concesión alguna con quienes buscan hacer del poder autócrata una forma de vida.
No hace mucho el historiador Enrique Krauze planteó que “ha llegado el momento de examinar la situación de la libertad en nuestro tiempo”. En Vértigo consideramos que es preciso ir más allá: ha llegado el momento de comprometernos, como individuos, con la defensa y el ejercicio de la libertad: solo así podremos avanzar rumbo a la prosperidad general y desarrollo personal de cada uno de nosotros.
Visión de futuro
Por fortuna el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado nos permite pensar que cada vez somos más quienes estamos dispuestos a dar la batalla contra los abusos, la tiranía y la censura y su siniestra persecución a quienes osan disentir de la voz única. El reconocimiento a la líder venezolana nos confirma también que atravesamos un momento clave en la historia de la Humanidad, donde la pasividad no tiene cabida.
Apreciable lector, 2025 ha sido el año que ha visto como en pocas ocasiones el resurgimiento de la sociedad civil, ese concepto que molesta tanto a autócratas y a tiranos. De norte a sur, de este a oeste, las calles se han llenado de gente que protesta contra las injusticias, la violencia, la imposición.
Contra viento y marea la sociedad ha sabido encontrar y crear sus espacios de expresión. La Universidad de la Libertad (UL) y el Centro Ricardo B. Salinas Pliego, por ejemplo, se consolidaron como auténticos epicentros de conocimiento y faros que desde sus auditorios iluminan aquello que algunos quieren ocultar.
Y su fundador, el empresario Ricardo Salinas Pliego, ante la falta de una clase política digna de sus gobernados, se afianza como un líder iconoclasta, provocador, pero sobre todas las cosas, comprometido con la libertad. Pese a críticas y ataques, gana espacios, y sus propuestas lo llevaron este año hasta la Casa Blanca, convirtiéndose en uno de los personajes más destacados de 2025.
En los últimos meses el escritor libanés Amin Maalouf visitó la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y desde ahí hizo un llamado que nos convoca a todos. “La única forma sensata de responder a los desafíos (actuales) es acelerar, en paralelo, la evolución de nuestras mentalidades: prepararnos y preparar a las nuevas generaciones para comprender el mundo que las rodea y poder influir en él. La solución no es oponerse al progreso tecnológico ni rechazarlo, negarlo o cerrar los ojos ante él. La solución es apropiarnos de ese progreso, ponerlo al servicio del ser humano, de su dignidad, de su libertad; convertirlo en un instrumento de liberación, y no de sometimiento”.
Seamos, pues, estimado lector, partícipes de esta nueva ola de pensamiento y reflexión. Las ideas que han sembrado pensadores como Carlos Elizondo Mayer-Serra, Sergio Ramírez, Iván Krastev, Álvaro Vargas Llosa, Dora de Ampuero, Cayetana Álvarez de Toledo y Sergio Sarmiento, por mencionar solo algunos de los personajes imprescindibles de nuestra portada, están al alcance de todos. Cerremos el año pensando en el futuro que deseamos para nosotros y nuestros seres queridos.
Recordemos 2025 como el año que encendió la mecha para un futuro complicado y al mismo tiempo luminoso, donde reconozcamos la diferencia que nos convoca en estos momentos apremiantes, privilegiemos el debate racional y fortalezcamos la libertad.
De nuestra parte solo resta agradecer su preferencia y refrendar nuestro compromiso con el periodismo veraz y propositivo, con el periodismo que cuestiona y la vez construye. Gracias por permitirnos acompañarle en esta maravillosa aventura que está por empezar a escribir uno de sus capítulos más intensos: será 2026 un año competitivo y de juegos cerrados, complicados. Si no perdemos de vista nuestro objetivo, saldremos triunfadores y podremos levantar el trofeo más importante de todos: el de la libertad. ¡Salud, y que ruede el balón!

