Bruselas, Bélgica, 22 de febrero. El brazo ejecutivo de la Unión Europea solicitó “plena claridad” a Estados Unidos y pidió a su socio comercial que cumpla sus compromisos después de que la Corte Suprema anuló algunos aranceles del presidente Donald Trump, quien en respuesta prometió nuevos gravámenes.
Trump arremetió contra la decisión del máximo tribunal estadounidense y manifestó el sábado que quiere un arancel global del 15%, frente al 10% que anunció un día antes.
La Comisión Europea indicó que la situación actual no es propicia para lograr un comercio y una inversión transatlánticos “justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos”, tal como acordaron ambas partes y como se establece en la Declaración Conjunta UE-EEUU de agosto de 2025.
Funcionarios estadounidenses y de la UE cerraron el año pasado un acuerdo comercial que impone un impuesto a la importación del 15% sobre el 70% de los bienes europeos exportados a Estados Unidos. La Comisión Europea gestiona el comercio de los 27 países miembros de la UE.
Un destacado legislador europeo afirmó el domingo que propondrá al equipo negociador del Parlamento Europeo poner en pausa el proceso de ratificación del acuerdo.
“Puro caos arancelario por parte de la administración estadounidense”, escribió en redes sociales Bernd Lange, presidente de la comisión de comercio internacional del Parlamento. “Ya nadie puede entenderlo: solo quedan preguntas abiertas y una incertidumbre creciente para la UE y otros socios comerciales de Estados Unidos”.
El intercambio de bienes y servicios entre ambas partes ascendió a 1,7 billones de euros (2 billones de dólares) en 2024, o un promedio de 4.600 millones de euros al día, según la agencia estadística de la UE, Eurostat.
“Un acuerdo es un acuerdo”, señaló la Comisión Europea. “Como mayor socio comercial de Estados Unidos, la UE espera que Estados Unidos respete sus compromisos establecidos en la Declaración Conjunta, del mismo modo que la UE mantiene los suyos. Los productos de la UE deben seguir beneficiándose del trato más competitivo, sin aumentos de aranceles más allá del techo claro e integral acordado previamente”.
Jamieson Greer, el principal negociador comercial de Trump, declaró en una entrevista con CBS News el domingo por la mañana que Estados Unidos planea mantener sus acuerdos comerciales y espera que sus socios hagan lo mismo.
Comentó que habló con su homólogo europeo este fin de semana y que no ha escuchado a nadie decirle que el acuerdo se haya caído.
“Los acuerdos no se basaban en si el litigio sobre los aranceles de emergencia prosperaría o no”, señaló Greer. “Todavía no he escuchado a nadie venir a decirme que el acuerdo se acabó. Quieren ver cómo se desarrolla esto”.
Las principales exportaciones de Europa a Estados Unidos son productos farmacéuticos, automóviles, aeronaves, productos químicos, instrumentos médicos y vino y bebidas espirituosas. Entre las principales exportaciones de Estados Unidos al bloque figuran servicios profesionales y científicos como sistemas de pago e infraestructura en la nube, petróleo y gas, productos farmacéuticos, equipos médicos, productos aeroespaciales y automóviles.
“Cuando se aplican de manera impredecible, los aranceles son intrínsecamente disruptivos: socavan la confianza y la estabilidad en los mercados globales y generan más incertidumbre en las cadenas de suministro internacionales”, añadió la comisión.
Como bloque principalmente comercial, la UE tiene a su disposición una herramienta poderosa para tomar represalias: el Instrumento Anticoerción. Incluye una batería de medidas para bloquear o restringir el comercio y la inversión de países que se determine que ejercen una presión indebida sobre naciones miembros de la UE o sobre empresas.
Las medidas podrían incluir recortar la exportación e importación de bienes y servicios, impedir que países o empresas participen en licitaciones públicas de la UE o limitar la inversión extranjera directa. En su forma más severa, esencialmente cerraría el acceso al mercado de la UE de 450 millones de consumidores e infligiría miles de millones de dólares en pérdidas a empresas estadounidenses y a la economía de Estados Unidos.

