Líbano denuncia demoliciones israelíes en zonas ocupadas

En Beit Lif las casas fueron arrasadas

Militares israelíes pasan por casas demolidas en el sur de Líbano.
Foto: AP
Internacional
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Beirut, Líbano, 23 de abril. En una ladera del sur de Líbano, el diminuto pueblo de Beit Lif había quedado casi completamente arrasado. Donde antes vivían unos pocos miles de personas, casi todas las casas habían quedado reducidas a montones de concreto por las demoliciones del ejército israelí.

"Lo iban demoliendo gradualmente hasta que llegaron a la plaza principal y ahora, como pueden ver, ya no quedan casas", comentó Hassan Sweidan, residente de un pueblo vecino, mirando hacia Beit Lif —unos 4 km (2,5 millas) al norte de la frontera de Líbano con Israel— desde una colina cercana.

En zonas del sur de Líbano que ha ocupado desde que acordó la semana pasada un alto el fuego con Hezbollah, el ejército israelí ha estado destruyendo viviendas que, según afirma, eran utilizadas como puestos avanzados por el grupo político y militar respaldado por Irán.

Pero en muchos casos, como Beit Lif, la demolición está casi completa. Las demoliciones están ocurriendo a una escala tan amplia que funcionarios libaneses y vecinos están cada vez más preocupados de que un gran número de personas desplazadas por la guerra más reciente no tengan adónde regresar si la frágil tregua se mantiene.

Debido a preocupaciones de seguridad y al acceso limitado, ni los cascos azules de la ONU ni los funcionarios libaneses han podido realizar un registro detallado de los pueblos donde se están llevando a cabo las demoliciones. Pero los observadores han descrito que barrios residenciales enteros en múltiples localidades están siendo destruidos de manera sistemática.

Las demoliciones reflejan lo que ha ocurrido en la Franja de Gaza, donde topadoras israelíes y explosiones controladas han arrasado casi por completo la ciudad de Rafah y otras localidades bajo control israelí. Allí, Israel dice que está eliminando estructuras utilizadas por Hamás.

Funcionarios libaneses planean plantear el tema de las demoliciones generalizadas cuando mantengan conversaciones sobre el alto el fuego con sus homólogos israelíes en Washington, como parte de las primeras negociaciones directas entre ambos países en décadas.

Un alto el fuego de 10 días es inestable

El 2 de marzo, dos días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra con Irán, Hezbollah entró en el conflicto al disparar misiles contra el norte de Israel. El grupo había estado bajo presión del gobierno libanés para desarmarse tras su guerra anterior con Israel en 2024, pero se negó a hacerlo.

Israel respondió con una intensa campaña de bombardeos y una invasión terrestre de Líbano que llevó a cientos de miles de personas a huir de la parte sur del país. Los combates han matado a alrededor de 2.300 personas en Líbano, incluidos cientos de mujeres y niños.

Los enfrentamientos se detuvieron en gran medida con un alto el fuego de 10 días que comenzó el viernes. Pero ambas partes han realizado ataques desde entonces. Hezbollah ha justificado sus acciones en parte señalando la destrucción de viviendas por parte del ejército israelí.

Funcionarios israelíes han dicho que pretenden ocupar partes del sur de Líbano, y el ejército ha difundido mapas de una "línea de defensa avanzada" que se extiende varios kilómetros dentro de Líbano e incluye decenas de pueblos cuyos residentes no han podido regresar.

Tras el anuncio del alto el fuego, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que esa zona había sido "limpiada de terroristas y armas y está vacía de ciudadanos, y seguirá siendo limpiada de infraestructura terrorista, incluida la destrucción de casas en pueblos libaneses que limitan con (Israel) y que se han convertido en puestos avanzados terroristas en todo sentido".

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