Efectivos y agencias de Estados Unidos se prepararon durante meses para determinar el momento óptimo para actuar contra el dictador venezolano.
Los golpes fueron simultáneos durante las escasas dos horas que duró la acción militar estadunidense, puesto que los ataques estratégicos en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira tuvieron un objetivo claro: desorganizar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) con embates contra fuerzas aéreas, complejos de mando militar, antenas de comunicación, áreas logísticas terrestres y dominio del espacio aéreo local con cazas y helicópteros, lo que redujo la capacidad de respuesta de los venezolanos.
Una segunda fase vino con la inserción de fuerzas especiales, la llamada Fuerza Delta, que operaron mientras el sistema de defensa venezolano estaba inerte y sin saber qué pasaba. Su misión fue ir directamente al objetivo: captura rápida, control del perímetro inmediato y salida cronometrada con Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, antes de que los mandos venezolanos se recompusieran.
Así, la Operación Resolución Absoluta ejecutada por Estados Unidos combinó inteligencia de alto nivel, despliegue militar y coordinación internacional con Puerto Rico, culminando con la detención del líder chavista y su compañera en Caracas, lo que representa un hecho sin precedentes en la historia reciente de América Latina.
El aparato de poder cubano de primera línea que protegía a Maduro y su esposa, los llamados Avispas Negras, un cuerpo temido, altamente entrenado y envuelto siempre en el máximo secretismo, quedó inactivo y no pudo frenar la detención del sucesor de Hugo Chávez, de acuerdo con los detalles expuestos por el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Unión Americana.
Esta misión fue supervisada en tiempo real por el presidente Donald Trump desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida. De hecho, la Casa Blanca publicó imágenes de Trump vigilando la operación junto a figuras clave como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio, quien declaró posteriormente que la incursión en Venezuela duró solo 120 minutos.
Operativo
Las declaraciones en la Casa Blanca confirmaron que Estados Unidos tenía en la mira a Nicolás Maduro desde hace meses, cuando le acusó de encabezar el Cártel de Los Soles, organización que Washington considera terrorista.
Luego la intervención se hizo predecible cuando hace cuatro meses una fuerza estadunidense compuesta por tres buques, con el apoyo de otros tres destructores, se desplegó en el Mar Caribe frente a las costas venezolanas con cerca de cuatro mil 500 efectivos a bordo.
Y la situación empeoró cuando el 16 de noviembre el USS Gerald R. Ford, el mayor buque de guerra del mundo, se unió al despliegue en el Caribe y Maduro elevó la alerta militar en Venezuela.
Las siguientes semanas se produjeron ataques contra supuestas narcolanchas en aguas caribeñas, cuyas embestidas cobraron la vida de al menos 89 personas.
En los días previos a la puesta en marcha de la Operación Resolución Absoluta la Casa Blanca incrementó el número de aeronaves de operaciones especiales, aviones de guerra electrónica, drones armados Reaper, helicópteros de búsqueda-rescate y cazabombarderos, lo que revelaba que solo faltaba definir el momento exacto de la acción.
La afluencia militar cerca de Venezuela días previos a la operación, según Washington, contaba con unos 150 aviones militares, incluidos drones, cazas-bombarderos que despegaron desde 20 bases (unas en Puerto Rico) y buques de la Marina, una flota de una docena de barcos en el Caribe, el portaaviones Gerald R. Ford y tres destructores. Toda esta fuerza alcanzaba en conjunto los más de 15 mil efectivos.
Maniobra
Todo detonó la noche del viernes 2 y la madrugada del sábado 3 de enero, cuando la Operación Resolución Absoluta involucró a múltiples agencias federales, como la Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), la de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA).
Los militares y agencias se prepararon durante meses de estudio y análisis para determinar cuál era el momento óptimo para actuar en una misión que se llevó a cabo a oscuras y sin ninguna baja estadunidense.
No obstante, el ataque militar desplegado en Venezuela dejó al menos 40 personas muertas entre militares y civiles locales, según confirmó un alto funcionario del gobierno venezolano al diario The New York Times.
En el plan quirúrgico para capturar a Maduro y a su mujer tuvo mucho que ver la denominada Fuerza Delta, una de las principales unidades de misiones especiales del país, la cual realizó la fase terrestre en Caracas para capturar a los dos personajes políticos.
En conferencia de prensa, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, describió que las aeronaves destruyeron las defensas aéreas venezolanas para permitir el ingreso de helicópteros con fuerzas especiales mientras las tropas se acercaban al complejo donde habitaba Maduro, y se cortó la energía eléctrica en varias zonas de Caracas mediante una operación cibernética.
Caine afirmó que los operadores de Fuerza Delta llegaron al objetivo a bordo de helicópteros MH-60 y MH-47 pilotados por el 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocido como los Night Stalkers, expertos en misiones de alto riesgo y capacitación nocturna.
La resistencia fue mínima. Maduro y Flores se entregaron sin defenderse, conforme a lo relatado por Caine. “Maduro y su esposa, ambos acusados, se rindieron y quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia, asistido por nuestras increíbles fuerzas armadas estadunidenses con profesionalismo y precisión, sin pérdida de vidas estadunidenses”, dijo.
Caine estableció que Maduro fue extraído bajo custodia y trasladado a instalaciones controladas por Estados Unidos, donde se activaron los protocolos legales y de seguridad. La operación evitó un choque abierto con fuerzas locales, reduciendo el riesgo de escaladas inmediatas y demostrando un alto grado de coordinación táctica en tan solo dos horas.
Con la Operación Resolución Absoluta, Maduro y Flores fueron extraídos de Venezuela con destino a Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcotráfico y terrorismo.

