BOGOTÁ, Colombia, 24 de febrero de 2026. — La minería ilegal de oro se está extendiendo a nuevas zonas de la Amazonía peruana, avanzando por ríos remotos y adentrándose en territorios indígenas, mientras expertos advierten sobre una crisis ambiental y de salud pública en expansión que podría causar daños irreparables.
El auge marca una nueva fase para una de las industrias más destructivas de la Amazonía, ya que las operaciones se desplazan más allá de los puntos álgidos establecidos desde hace tiempo hacia regiones antes intactas, dijeron a The Associated Press ambientalistas, investigadores y líderes indígenas.
La expansión está acelerando la deforestación, contaminando los ríos con mercurio y exponiendo a comunidades remotas a la violencia y al crimen organizado, incluso cuando el gobierno dice que intensifica la vigilancia policial.
La minería ilegal golpea a “todas las regiones del Perú”La actividad, antes concentrada en gran medida en la región amazónica sureña de Madre de Dios, ahora se está moviendo hacia el norte, a regiones como Loreto y Ucayali.
El alto comisionado de Perú para el combate a la minería ilegal, Rodolfo García Esquerre, lo reconoció durante una entrevista televisiva hace algunas semanas.
“Lamentablemente tenemos minería ilegal en todas las regiones del Perú”, admitió en el canal de noticias TVPERU.
Los mineros ilegales arrasan el bosque con bulldozers, excavan pozas en llanuras aluviales y despliegan dragas flotantes que succionan sedimentos del río en busca de oro. El proceso deja charcos de agua estancada con mercurio y riberas erosionadas, mientras que los campamentos y los caminos de acceso se adentran cada vez más en bosques previamente intactos.
El abogado ambientalista peruano César Ipenza señaló que la expansión se ha acelerado en los últimos años, a medida que los precios del oro suben. Este metal se ha cotizado en aproximadamente 2.000 dólares la onza en lo que va de 2026, cerca de sus niveles máximos históricos y aproximadamente el doble de su precio de hace una década.
“La minería ilegal en el Perú se ha incrementado de manera considerable”, manifestó Ipenza, y apuntó a nueva actividad en Huanuco, Pasco, Loreto y a lo largo de la frontera con Ecuador, ya que el incremento en los precios del oro la vuelven económicamente viable en regiones más remotas.
Julia Urrunaga, directora del programa en Perú de la organización sin fines de lucro Environmental Investigation Agency, dijo que los reportes de campo muestran que la minería ilegal está apareciendo en nuevas áreas este año, en particular a lo largo de sistemas fluviales.
En el terreno, los ambientalistas dicen que los cambios en el ambiente se notan pronto después de que la minería ilegal se afianza.
“Pasa bastante rápido”, dijo Luis Fernández, profesor investigador y miembro destacado del Sabin Center for Environment and Sustainability, de la Universidad Wake Forest. “Una vez que la maquinaria entra, se ven cambios en cuestión de semanas a meses… las columnas de sedimentos aparecen en los ríos casi de inmediato”.
En la Estación Biológica Panguana, un área privada de conservación que protege uno de los bosques con mayor biodiversidad en la Amazonía central de Perú, los impactos ya son visibles en 2026. La estación ha pasado a estar en la línea del frente de la minería ilegal, contó a la AP su administrador, Fernando Malatesta.
“Donde antes había bosques intactos… ahora pues los ríos son turbios", comentó. "Antes tú podías caminar por ahí y veías agua cristalina, pero ahora pues ya no se puede ver eso”.
La maquinaria pesada y la construcción de caminos han avanzado hacia bosques que antes estaban intactos. “Era un lugar irreconocible”, narró Malatesta sobre un área cercana que vio deforestada por decenas de máquinas en meses recientes.
Los mineros ilegales suelen llegar por río con equipos de dragado o por carretera con excavadoras, despejando el terreno con rapidez y alterando los cursos de agua.

