Tegucigalpa, Honduras, 27 de enero. El empresario conservador Nasry Asfura juró como presidente de Honduras y en sus primeras palabras a la nación prometió priorizar la generación de empleo, mejorar la educación, la salud, la infraestructura y la seguridad.
"Hemos llegado hasta aquí gracias al esfuerzo de mucha gente, pero ante todo por la gracia de Dios que nos tiene aquí a todos", comenzó su discurso el nuevo gobernante, de 67 años, al tiempo que agradeció al pueblo por la confianza.
La toma de posesión se realizó en una austera y sencilla ceremonia en el Congreso sin la presencia de dignatarios de otras naciones, pero con representantes de los distintos países a través del cuerpo diplomático y de los organismos internacionales.
La promesa de ley al nuevo gobernante fue tomada por el presidente del Congreso, Tomás Zambrano, y en presencia del secretario del Poder Legislativo, Carlos Ledezma. Su esposa Lissette del Cid y sus tres hijas lo acompañaron en ese momento.
Seguidamente Zambrano le colocó la banda presidencial, un acto simbólico que representa el momento en que el gobernante queda en posesión de su cargo.
En su discurso Asfura, de raíces palestinas, indicó que comenzará a trabajar de inmediato "con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras".
Además señaló que reducirá el Estado para tener una mayor eficiencia y dedicar los recursos a atender a los más necesitados.
Prometió "luchar de frente contra la inseguridad" y afirmó que acabará con la demora existente en las intervenciones quirúrgicas y que garantizará las medicinas para los hondureños. A su vez agregó que ya mandó a imprimir diez millones de libros para los estudiantes de escuelas de primero a décimo grado.
Asfura destacó la necesidad de atraer inversiones para generar empleo e impulsar la infraestructura para que haya más conectividad entre los municipios.
Concluido el discurso el secretario del Congreso, Carlos Ledezma, le entregó los primeros decretos aprobados por el pleno del Poder Legislativo para que el gobernante procediera a sancionarlos.

