San Salvador, El Salvador, 29 de octubre. La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, visitó el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel de máxima seguridad que el gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele construyó para recluir a los pandilleros más peligrosos del país centroamericano y que ha generado interés de líderes de la región.
Fujimori, quien asumió la presidencia el 28 de julio, había manifestado en campaña electoral su interés en construir un centro penitenciario como el salvadoreño, en medio de una crisis de seguridad interna en su país ocasionada por el azote de la extorsión y el alza de los homicidios.
La visita al CECOT de Fujimori tiene lugar más de una semana después del recorrido que realizó en esa megaprisión la mandataria costarricense Laura Fernández como parte de un viaje para reunirse con Bukele. La líder costarricense inauguró recientemente una cárcel de máxima seguridad en medio de un incremento de la violencia por el narcotráfico.
El CECOT es una fortaleza ubicada en una remota zona rural alejada de toda población
La mandataria fue recibida por los ministros salvadoreños de Seguridad y Justicia, Gustavo Villatoro y de la Defensa Nacional, vicealmirante Francis Merino Monroy, quienes explicaron a Fujimori y su delegación en uno de los salones del CECOT el diseño de la infraestructura, los protocolos de vigilancia electrónica perimetral, el régimen de internamiento y los mecanismos de custodia que garantizan el aislamiento penitenciario de miembros de estructuras criminales de alta peligrosidad.
Expusieron los detalles del despliegue logístico y operativo que según las autoridades salvadoreñas hizo posible la contención de la violencia y la recuperación territorial a escala nacional, situando al penal de máxima seguridad como una de las piezas clave en la ejecución de la estrategia de seguridad pública del Estado.
A su vez, explicaron el programa que se impulsa para la reinserción social conocido como "cero ocio".
El CECOT es una fortaleza ubicada en una remota zona rural alejada de toda población, que se ha convertido en un símbolo de la guerra contra las bandas criminales de las pandillas, acompañado de un prologando régimen de excepción vigente desde marzo de 2022.
(Con información de AP)
