Bruselas, Bélgica, 9 de octubre. Policías y manifestantes se enfrentaron en Bruselas, mientras decenas de miles de personas protestaban en la capital belga contra el aumento del costo de la vida y las medidas de ajuste presupuestario introducidas por el gobierno.
Decenas de manifestantes, muchos de ellos jóvenes, vestidos de negro y con el rostro cubierto, arrojaron piedras y petardos a la policía en la estación central de trenes de Bruselas, antes de provocar varios incendios, uno de ellos en un montón de bicicletas urbanas y patinetes eléctricos.
La policía antimotines respondió con gas lacrimógeno, cañones de agua y cargas con porras, expulsando a los manifestantes de esa zona. Tanto el tránsito como el transporte público se vieron interrumpidos en toda la ciudad.
La policía indicó que quienes "causaron los problemas de orden público no están vinculados" a la manifestación contra la austeridad, que, según señalaron, reunió a unas 30 mil personas.
Los choques se produjeron luego de una semana de tensiones en la ciudad de Lieja, donde las autoridades prohibieron las reuniones públicas después de que estudiantes se enfrentaban a la policía y destrozaran comercios. Más de 200 personas fueron detenidas en la ciudad y decenas de policías resultaron heridos.
Los movimientos sindicales esperaban atraer a decenas de miles de personas a Bruselas mientras el gobierno belga lucha por ultimar un presupuesto para el próximo año. Bélgica está atrapada en la deuda pública, al igual que su vecina Francia y también Italia.
Los líderes sindicales manifestaron que los alborotadores no tenían nada que ver con su causa. Los afiliados sindicales y sus simpatizantes vestían con colores llamativos, de rojo o verde, y su marcha por el centro de Bruselas transcurrió de forma pacífica.
(Con información de AP)
