Washington, 4 de enero de 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este domingo que su país no administrará el funcionamiento cotidiano de Venezuela, sino que mantendrá una estrategia de presión basada en una “cuarentena petrolera”, tras la destitución del presidente Nicolás Maduro.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadunidense contrastan con los comentarios realizados un día antes por el presidente Donald Trump, quien señaló que su gobierno asumiría temporalmente el control del país sudamericano. Dichos señalamientos generaron inquietud sobre una posible intervención prolongada de Washington en Venezuela.
Durante entrevistas en programas de televisión, Rubio precisó que el alcance del control al que se refirió Trump se limita al mantenimiento de sanciones y restricciones sobre el sector petrolero venezolano, una medida que, según explicó, busca impulsar cambios políticos y económicos en el país.
El funcionario indicó que el bloqueo a buques petroleros sancionados, algunos de los cuales han sido incautados por autoridades estadunidenses, continuará vigente como una herramienta de presión. Aseguró que esta política pretende no solo proteger los intereses nacionales de Estados Unidos, sino también promover mejoras en la gestión de la industria petrolera y combatir el narcotráfico.
Mientras tanto, dirigentes venezolanos han rechazado públicamente las declaraciones provenientes de Washington y han exigido la liberación de Maduro. En paralelo, especialistas en derecho internacional han cuestionado desde antes la legalidad de las acciones estadounidenses contra Venezuela, incluyendo operaciones contra embarcaciones señaladas por presunto tráfico de drogas, al considerar que podrían vulnerar normas internacionales.

