Washington, EU, 20 de febrero de 2025. — La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) redujo el viernes los límites al mercurio y otras emisiones tóxicas producidas por las centrales eléctricas alimentadas con carbón, en el más reciente esfuerzo del gobierno de Trump por impulsar la industria de los combustibles fósiles mediante la reducción de normas de aire y agua limpios.
Las emisiones tóxicas de las plantas alimentadas con carbón y petróleo pueden perjudicar el desarrollo cerebral de los niños pequeños y contribuir a ataques cardíacos y otros problemas en los adultos. Las plantas también son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático. La EPA anunció la medida en una enorme planta de carbón junto al río Ohio, en Louisville, Kentucky.
“La acción de la EPA de Trump se ajusta al estado de derecho y reducirá el costo de generar energía de carga base, bajando los costos y mejorando la confiabilidad para los consumidores”, señaló en un comunicado el administrador adjunto de la EPA, David Fotouhi. La agencia indicó que el cambio debería ahorrar cientos de millones de dólares.
La norma final lleva a la industria de vuelta a los estándares establecidos por primera vez en 2012 por el gobierno de Obama, que han reducido las emisiones de mercurio en casi un 90%. El gobierno de Biden había buscado endurecer aún más esos estándares después de que el primer gobierno de Trump tomara medidas para debilitarlos.
Las centrales eléctricas alimentadas con carbón son la mayor fuente humana individual de contaminantes de mercurio. Las plantas liberan ese metal a la atmósfera, que luego cae con la lluvia o simplemente por gravedad, entrando en la cadena alimentaria a través de los peces y otros productos que la gente consume.
Grupos ambientalistas afirmaron que las normas más estrictas han salvado vidas y han hecho que las comunidades que viven cerca de las centrales eléctricas alimentadas con carbón se vuelvan más saludables. Pero diversos grupos de la industria sostuvieron que los estándares más rigurosos, junto con otras normas que limitaron las emisiones de las plantas de carbón, hicieron que su operación fuera demasiado costosa.
Acusaron al gobierno de Biden de imponer tantos requisitos que su aplicación provocaría una oleada de retiros de plantas.

