Donald Trump y Xi Jinping concluyeron una cumbre clave en Beijing asegurando que hubo avances importantes para estabilizar la relación entre Estados Unidos y China, aunque persisten fuertes diferencias sobre Taiwán, Irán y seguridad internacional.
Tras el encuentro, Trump afirmó que aún no decide si seguirá adelante con una millonaria venta de armas a Taiwán, tema que China considera el principal punto de fricción bilateral. Xi reiteró su oposición a la independencia taiwanesa y advirtió que un mal manejo del tema podría provocar “choques e incluso conflictos”.
El mandatario estadounidense también planteó un posible acuerdo nuclear tripartita entre Estados Unidos, China y Rusia para limitar arsenales atómicos. Aunque Beijing históricamente se había mostrado reacio, Trump aseguró haber recibido una “respuesta muy positiva” de Xi.
Durante la visita de tres días, ambos líderes sostuvieron reuniones privadas en Zhongnanhai, residencia oficial del presidente chino. Xi calificó el encuentro como un “hito” y habló de una relación “constructiva, estratégica y estable”. Trump, por su parte, describió las conversaciones como “unos días realmente estupendos”.
Sin embargo, continúan las tensiones. Washington acusa a empresas chinas de apoyar indirectamente a Irán mediante el suministro de imágenes satelitales y mantiene presión sobre Beijing para frenar el envío de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo ilícito que llega a México y Estados Unidos.
Ambos gobiernos coincidieron también en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz, afectado por el conflicto con Irán y clave para el comercio mundial de petróleo. Trump aseguró que tanto él como Xi buscan evitar que Teherán obtenga armas nucleares.
En el terreno comercial, Trump adelantó que se alcanzaron “fantásticos acuerdos”, aunque sin detallar cifras. También señaló que Xi manifestó interés en comprar más productos estadounidenses, incluidos aviones Boeing, soya y carne de res.

