UCRANIA: CUATRO AÑOS DE INVASIÓN Y SIN INDICIOS CLAROS PARA LA PAZ

“La gente en Ucrania le teme a una paz disfrazada”.

Ucrania
Internacional
Compartir

Putin no quiere negociar directamente con Zelenski y reitera que una de las condiciones es que él se marche y convoque elecciones en Ucrania.

Steve Witkoff se levantó con media sonrisa de la mesa de negociación en Ginebra y hasta enseñó el pulgar para indicar cierta esperanza de llegar pronto a un alto el fuego entre Ucrania y Rusia: el enviado del presidente Donald Trump lleva largos meses implicado en negociar, sobre todo con el Kremlin, diversas fórmulas para un acuerdo de paz que el mandatario ruso sigue rechazando.

Para Vladimir Putin solo existe una forma de concluir los cuatro años de invasión: con la capitulación de Ucrania y la anexión definitiva de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Quiere además elecciones en Ucrania y la marcha de Volodímir Zelenski del poder.

Básicamente no soporta la tremenda humillación que Zelenski y los valientes ucranianos han dado al otrora segundo ejército más poderoso del mundo. No solo resisten sino que incluso atacan territorio ruso, algo que no sucedía desde que la Alemania nazi invadió Rusia el 22 de junio de 1941 con la llamada Operación Barbarroja. Adolf Hitler creía que en tres o cuatro meses su ejército terminaría controlando Moscú… y se equivocó.

Mismo error de cálculo que el realizado por Putin y sus estrategas respecto de Ucrania: creyó que Zelenski y su familia saldrían huyendo para refugiarse en Estados Unidos el día que inició la invasión, el 24 de febrero de 2022.

El entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en una llamada telefónica le ofreció asilo en Washington, pero Zelenski, en cambio, le pidió armamento y dinero para luchar contra los rusos.

De acuerdo con el Council of Foreing Relations desde el inicio de la guerra hasta diciembre de 2024 Ucrania recibió por parte de EU un total de 175 mil millones de dólares distribuidos en cinco proyectos aprobados por el Congreso norteamericano, mientras que la Unión Europea (UE) ha concedido una ayuda sin precedentes: se trata de 197 mil millones de dólares en asistencia financiera, militar, humanitaria; así como a refugiados, ya sea en forma de subvenciones o de apoyo en especie.

Además, en estos cuatro años la inteligencia estadunidense calcula que las bajas son cercanas al millón y medio de soldados por el bando ruso. Otras estimaciones, como la del Center for Strategic and International Studies (CSIS), estiman bajas de 1.2 millones en combate por el lado ruso, incluyendo a 325 mil soldados muertos; y, por el lado ucraniano, bajas de 500 mil a 600 mil soldados, incluyendo a entre 100 mil y 140 mil soldados muertos.

Existe un profundo desgaste emocional entre la población invadida, que estos largos cuatro años ha vivido bajo el estruendo de las sirenas de alerta por nuevos bombardeos; y pasa sus noches, muchas veces, en refugios o en los bajos de los edificios o hasta en el subterráneo del Metro cuando los misiles son más intensos.

Los soldados ucranianos tienen la motivación de defender a su país; su territorio; su identidad; su libertad; su patria y su pertenencia a Europa.

En cambio, entre los soldados reclutados por el Kremlin los que son rusos están prácticamente obligados a hacerlo o bien enfrentar penas de cárcel o de muerte; mientras que los soldados extranjeros reclutados lo hacen por una motivación económica; y en el caso de los soldados provistos por Corea del Norte son parte de una alianza entre Kim Jong-un y Putin para intercambiar soldados a cambio de gas y petróleo.

Intereses desiguales

La realidad es que hay un estancamiento en el frente. De acuerdo con el periódico Deutsche Welle, a pesar del alto número de pérdidas Rusia parece no estar dispuesta a poner fin a su guerra de desgaste en un futuro próximo.

“El avance ruso es lento. Durante las maniobras ofensivas más destacadas, las fuerzas avanzaron de media entre 15 a 70 metros por día. Eso es más lento que casi cualquier gran campaña ofensiva en cualquier guerra del último siglo”, de acuerdo con el medio alemán.

¿Cuánto más durará la guerra? Ha sido una de las preguntas más reiteradas de la prensa internacional para Witkoff, quien ha salido de la pasada tercera ronda de conversaciones en Ginebra con los equipos rusos y ucranianos señalando que hay esperanza porque las cosas van por buen camino.

Trump sigue presionando a Zelenski a fin de que haga concesiones y ya logró imponer a su homólogo ucraniano una de las primeras prerrogativas de Putin: que haya elecciones en Ucrania y que Zelenski se marche del poder.

El mandatario ucraniano está por anunciar que habrá elecciones en mayo y también un referendo a favor de la paz, para preguntar a la población si está dispuesta a perder territorio a cambio de la paz con Rusia.

Trump quiere que haya un alto al fuego y un acuerdo de paz a más tardar en junio próximo, con la finalidad de que él y su equipo puedan enfocarse en las elecciones legislativas de medio mandato que se realizarán en noviembre.

Por su lado, Putin quiere la rendición de Ucrania y apoderarse de esos cuatro territorios que son vitales para los ucranianos. Para ellos significa dar a los rusos los accesos al Mar de Azov y al Mar Negro; más los astilleros; la industria siderúrgica; la central nuclear de Zaporiyia; parte de las tierras raras; y muchas zonas que son un granero importante.

Zelenski

Entraría en un conflicto porque para exportar e importar a través del Mar de Azov y del Mar Negro, Ucrania pasaría a depender totalmente de los rusos.

Encima, Putin exige el desarme de Ucrania; su renuncia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); y su reconfiguración como un territorio neutral; e incluso se niega al acceso a la UE. En estas condiciones, la supervivencia económica, energética y comercial de Ucrania quedaría supeditada a los designios desde el Kremlin.

Negociación espinosa

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha visto alargarse en el tiempo este conflicto con altos costos para la población: “Antes de la invasión Ucrania contaba con poco más de 40 millones de habitantes y según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados después de iniciar la invasión rusa salieron de su país cerca de 6.5 millones de ucranianos”.

“En realidad, el Kremlin no cambiará de postura”.

Recientemente la ONU manifestó su preocupación, dado que considera que habrá un nuevo éxodo de ucranianos ante la falta de indicios reales para poner fin a la guerra.

Y puede no equivocarse, porque no se ve mucha voluntad entre las partes. El pasado 18 de febrero concluyó la última ronda de conversaciones de paz y lo hizo nuevamente sin ningún avance, por más que Witkoff quiera mostrar al mundo que la mediación norteamericana es efectiva.

¿Qué sucedió en dicho encuentro? Zelenski declaró ante la prensa internacional que siguen estancadas las cuestiones más espinosas. Y acusó al Kremlin de querer alargar el proceso de forma deliberada.

Zelenski señaló que el estatus de los territorios ocupados por Rusia en el este de Ucrania y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, que sigue bajo control de Moscú, son algunos de los asuntos más controvertidos sin resolver.

Putin

Añadió que las discusiones se habían desarrollado en líneas militares y políticas, incluyendo cómo podría implementarse cualquier posible alto el fuego, describiendo el canal militar como constructivo. “El ejército entiende cómo supervisar un alto el fuego y el fin de la guerra si hay voluntad política”, afirmó.

El líder ucraniano pide a EU garantías de seguridad por lo menos durante 20 años y varios países europeos están incluso de acuerdo en participar con tropas de paz.

Desde la óptica rusa las conversaciones están siendo cordiales. El principal negociador de Rusia, Vladimir Medinsky, refirió que hay temas que son difíciles y que muy seguramente habrá más encuentros.

En realidad, el Kremlin no cambiará de postura. Y mientras, Trump intenta todo tipo de fórmulas y Zelenski muestra indicios de considerar arreglos alternativos, incluyendo la retirada de las tropas ucranianas en la región que invadieron los rusos y hasta establecer una zona desmilitarizada, pero siempre y cuando EU firme primero las garantías de seguridad y evite que Rusia controle al completo la central nuclear de Zaporiyia.

En declaraciones a Axios, Zelenski subrayó que la gente en Ucrania rechazará cualquier acuerdo de paz que obligue a Kiev a retirarse unilateralmente del Donbás. “Emocionalmente, la gente nunca lo perdonará. Nunca. No lo perdonarán... No perdonarán a Estados Unidos por eso”.

Invierno

El Kremlin señala que tiene 700 mil soldados en estos momentos en Ucrania, en medio de un durísimo invierno en el que Rusia no cesa de bombardear las instalaciones energéticas ucranianas, dejando a miles de personas sin calefacción.

En Kiev los estrategas consideran que a Putin se le acaba el tiempo porque la economía rusa está pasando por dificultades y no aguantará una campaña bélica por dos años más.

La guerra que es un juego de intereses geoestratégicos no siempre finaliza como se esperaría. Para Occidente lo deseable sería llegar a un acuerdo de no agresión entre Rusia y Ucrania; la retirada de las tropas rusas; firmar un acuerdo en el que Moscú acepte resarcir los daños de guerra ocasionados a Ucrania; y mantener a Ucrania de forma neutral.

Lo más probable es que la guerra no termine este año, señaló un editorial publicado en The Guardian después de un debate en el que se analizó si realmente a Trump le importa la paz en Ucrania y en el que participó desde Kiev el corresponsal Luke Harding.

La realidad es que la propia gente en Ucrania, aunque está cansada de la guerra y de ver morir a los suyos, le teme más a una paz disfrazada y muy favorable para Putin.

Desde Kiev la periodista Olena Kurenkova reitera que Putin no quiere la paz; lo dice convencida tras pasar un duro invierno y con nuevos bombardeos en la capital incluso con misiles Iskander.

“Me parece que los ucranianos no tienen una esperanza de paz demasiado alta. Somos plenamente conscientes de que aún puede estar muy lejos… De que la guerra es larga y de que estamos preparados para ello. Todos intentan ser útiles en su lugar: yo como periodista sigo haciendo mi trabajo, explicando la percepción de nuestra guerra en el mundo y transmitiendo la verdad sobre la guerra ruso-ucraniana; también organizo la recaudación de fondos para el Ejército ucraniano y envío donaciones por mi cuenta. Estoy construyendo mi vida y mi futuro en Ucrania y me veo exclusivamente aquí”, refirió a Vértigo.

La prensa rusa se ha dedicado a destacar que Putin no quiere negociar directamente con el presidente Zelenski y reitera que una de las condiciones es que él se marche y convoque elecciones.

Todo apunta a que habrá elecciones presidenciales en mayo próximo, pero en opinión de Kurenkova es complejo celebrar elecciones en Ucrania durante una guerra a gran escala.

“Existen fundamentos legislativos para ello: la Ley Sobre el Régimen Legal de la Ley Marcial prohíbe expresamente la celebración de elecciones presidenciales, parlamentarias y locales en Ucrania bajo la Ley Marcial. Además, existen problemas de seguridad: en condiciones de constantes ataques con misiles y artillería desde Rusia es imposible garantizar la seguridad de los votantes, los miembros de las comisiones electorales y los observadores en los colegios electorales”, destacó.

La periodista de Suspilne Media reitera que ante la amenaza rusa cada colegio electoral se convertiría en un objetivo potencial, a lo que hay que añadir que un gran número de ciudadanos con capacidad para votar están como militares en el frente.

La situación sigue siendo muy lamentable porque concluir con esta invasión perpetrada por Rusia es un galimatías.

×